“Artaud”, o cómo romper con todo desde un disco

Redacción

Por Redacción

¿Es “Artaud la Rayuela del rock argentino? Editado en 1973, exactamente diez años después de la novela de Julio Cortázar, “Artaud” es un disco firmado por Pescado Rabioso, pero que en verdad se trata de una obra de Luis Alberto Spinetta que grabó con la colaboración de su hermano Gustavo, además de Rodolfo García y Emilio del Guercio, viejos amigos del barrio de Belgrano y ex compañeros en Almendra. En muchos aspectos, “Artaud” y Rayuela se parecen. Ambas obras fueron concebidas contras las estructuras tradicionales de sus respectivos mundos artísticos. Tanto Cortázar como Spinetta buscaron incomodar, no encajar. O mejor aún: (des)encajar. Si el escritor profundiza la vanguardia de los años 20-30, el músico produce todo un gesto de vanguardia. Y ambos pretenden con sus respectivas obras dar(se) libertad y romper el sometimiento del artista a la industria cultural, un sometimiento que también afectan a sus públicos, receptores de obras siempre ligadas al canon, ese canon que Rayuela y “Artaud” pretenden burlar. Tan inclasificable como la estructura narrativa de Rayuela es la forma de “Artaud”. Su tapa deforme no podía ser ubicada en la batea de ninguna disquería y por eso terminaba fuera de toda locación habitual. Dirá Juan Gatti, diseñador de la legendaria tapa de “Artaud”: “La cuadratura era un límite y lo que queríamos era luchar contra la dictadura del cuadrado, desde el primer momento se pensó en hacer un objeto inquietante e incómodo, o sea una tapa que moleste. Queríamos notar para qué está el arte en el mundo. Está para incomodar, molestar y crear mundos nuevos”. Cuenta Rodolfo García que “la canción ‘Por’ son palabras que encadenan unas a otras con pura poética”, tal como Cortázar fue construyendo su obra, y agrega Del Guercio, sobre el nombre Artaud: “Son links donde el artista (Spinetta) muestra qué vínculo espiritual tiene con otras cosas y empieza a generarse un tejido multifacético”. También pasa en Rayuela, donde Cortázar ofrece una multiplicidad de contenidos. Y qué decir de “Cantata de puentes amarillos”. Dice Del Guercio: “Una canción hecha de pequeñas canciones y una letra donde asoman todas las lecturas que Spinetta había abordado por entonces. Con todo, “Artaud” generó un lenguaje nuevo para el rock, la posibilidad de una nueva poética para el rock. Y el contacto del rock con otras formas del arte, con los libros, con la pintura.


¿Es “Artaud la Rayuela del rock argentino? Editado en 1973, exactamente diez años después de la novela de Julio Cortázar, “Artaud” es un disco firmado por Pescado Rabioso, pero que en verdad se trata de una obra de Luis Alberto Spinetta que grabó con la colaboración de su hermano Gustavo, además de Rodolfo García y Emilio del Guercio, viejos amigos del barrio de Belgrano y ex compañeros en Almendra. En muchos aspectos, “Artaud” y Rayuela se parecen. Ambas obras fueron concebidas contras las estructuras tradicionales de sus respectivos mundos artísticos. Tanto Cortázar como Spinetta buscaron incomodar, no encajar. O mejor aún: (des)encajar. Si el escritor profundiza la vanguardia de los años 20-30, el músico produce todo un gesto de vanguardia. Y ambos pretenden con sus respectivas obras dar(se) libertad y romper el sometimiento del artista a la industria cultural, un sometimiento que también afectan a sus públicos, receptores de obras siempre ligadas al canon, ese canon que Rayuela y “Artaud” pretenden burlar. Tan inclasificable como la estructura narrativa de Rayuela es la forma de “Artaud”. Su tapa deforme no podía ser ubicada en la batea de ninguna disquería y por eso terminaba fuera de toda locación habitual. Dirá Juan Gatti, diseñador de la legendaria tapa de “Artaud”: “La cuadratura era un límite y lo que queríamos era luchar contra la dictadura del cuadrado, desde el primer momento se pensó en hacer un objeto inquietante e incómodo, o sea una tapa que moleste. Queríamos notar para qué está el arte en el mundo. Está para incomodar, molestar y crear mundos nuevos”. Cuenta Rodolfo García que “la canción ‘Por’ son palabras que encadenan unas a otras con pura poética”, tal como Cortázar fue construyendo su obra, y agrega Del Guercio, sobre el nombre Artaud: “Son links donde el artista (Spinetta) muestra qué vínculo espiritual tiene con otras cosas y empieza a generarse un tejido multifacético”. También pasa en Rayuela, donde Cortázar ofrece una multiplicidad de contenidos. Y qué decir de “Cantata de puentes amarillos”. Dice Del Guercio: “Una canción hecha de pequeñas canciones y una letra donde asoman todas las lecturas que Spinetta había abordado por entonces. Con todo, “Artaud” generó un lenguaje nuevo para el rock, la posibilidad de una nueva poética para el rock. Y el contacto del rock con otras formas del arte, con los libros, con la pintura.

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