“El viaje final”

Redacción

Por Redacción

Se le olvidó decirme para dónde marchaba… Él, quien durante tantos años dibujó huellas por todo el país con su camión amado. Se le olvidó decirme cuál era el puerto al que se dirigía en este último viaje. Agustín Trecco, camionero de ley, gringo duro, hombre bueno, suegro, compañero, amigo. Nuestros caminos se cruzaron y fue inevitable el no acompañarnos en el trayecto corto de la vida. ¡La pasamos bien, Agustincho! ¡Si vieras cómo me cuesta ver la silla vacía del asado de los domingos y tu sonrisa buena y los tanguitos que canturreábamos juntos, mientras “tocabas” ese acordeón imaginario que vendiste hace ya tantos años pero que siempre extrañaste! Se le olvidó decirme adónde llegaría en este último viaje… Pude ver personas que lo acompañaron… Seres especiales, que brillan con luz propia, que no se conocen entre sí, pero que “aparecen repentinamente” cuando necesitamos su apoyo. Patricia, Mari, Alina le dieron afecto. Lo hicieron reír. La doctora Romano y su marido Arturo, que atienden a sus “chicos” del PAMI de Centenario, con un cariño conmovedor estuvieron cuando los necesitó y mucho más aún. El doctor Ricardo Parra, cardiólogo de “corazón abierto”, caminó junto a él. El doctor Enrique López Seoane fue su guía. Necesario, imprescindible. El doctor Oscar Sabas Otta intentó hasta lo imposible. Nos cobijó frente a lo inevitable… Profesionales a tiempo completo, sin tapujos ni etiquetas. Seres luminosos que encontramos cuando todo parece oscuro… Se le olvidó decirme adónde marchaba en su último viaje. Observé que lo acompañaban ángeles. Estoy seguro de que está en el cielo. Mario Oscar Pérez DNI 13.210.602 Centenario

Mario Oscar Pérez DNI 13.210.602 Centenario


Se le olvidó decirme para dónde marchaba... Él, quien durante tantos años dibujó huellas por todo el país con su camión amado. Se le olvidó decirme cuál era el puerto al que se dirigía en este último viaje. Agustín Trecco, camionero de ley, gringo duro, hombre bueno, suegro, compañero, amigo. Nuestros caminos se cruzaron y fue inevitable el no acompañarnos en el trayecto corto de la vida. ¡La pasamos bien, Agustincho! ¡Si vieras cómo me cuesta ver la silla vacía del asado de los domingos y tu sonrisa buena y los tanguitos que canturreábamos juntos, mientras “tocabas” ese acordeón imaginario que vendiste hace ya tantos años pero que siempre extrañaste! Se le olvidó decirme adónde llegaría en este último viaje... Pude ver personas que lo acompañaron... Seres especiales, que brillan con luz propia, que no se conocen entre sí, pero que “aparecen repentinamente” cuando necesitamos su apoyo. Patricia, Mari, Alina le dieron afecto. Lo hicieron reír. La doctora Romano y su marido Arturo, que atienden a sus “chicos” del PAMI de Centenario, con un cariño conmovedor estuvieron cuando los necesitó y mucho más aún. El doctor Ricardo Parra, cardiólogo de “corazón abierto”, caminó junto a él. El doctor Enrique López Seoane fue su guía. Necesario, imprescindible. El doctor Oscar Sabas Otta intentó hasta lo imposible. Nos cobijó frente a lo inevitable... Profesionales a tiempo completo, sin tapujos ni etiquetas. Seres luminosos que encontramos cuando todo parece oscuro... Se le olvidó decirme adónde marchaba en su último viaje. Observé que lo acompañaban ángeles. Estoy seguro de que está en el cielo. Mario Oscar Pérez DNI 13.210.602 Centenario

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