“Usurpación de identidad y falsa facturación”

Redacción

Por Redacción

Basado en recientes publicaciones sobre el mismo tema: falsa facturación, con el agravante de usurpación reiterada de identidad, deseo llegar a los usuarios de Movistar para prevenirlos acerca de los manejos de la mencionada empresa. Quiero aclarar que soy usuario de la misma –y antes lo fui de Unifón– desde hace más de 20 años y creo que jamás me he atrasado en el pago de ninguna factura; por el contrario, soy pagador anticipado. Mi peregrinar se inicia en el 2012 con el intento de la empresa de cobrarme recargas de celulares que jamás conocí ni autoricé. Admitieron su error, me informaron que se cancelaron las líneas y se anularon los importes reclamados. Durante el año 2013 recibí innumerables reclamos por e-mail, telefónicos y postales de una agencia de cobranzas de la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA), BM Collection, por cuentas telefónicas abiertas en mi nombre y sin mi autorización. En la ocasión Movistar me informó que “se trató de un error”, que se suspendían las mismas y se anulaban los importes (ajuste Nº 706309281). En el año 2014 recibí intimaciones de pago de Estudio Maya, también de CABA, y además en nombre de la empresa dolosa. Obviamente, reclamé y tomaron mi reclamo bajo el Nº 147155722 en la sucursal de Neuquén –allí firmé formulario de desconocimiento de línea y presenté carta para el gerente general de Movistar–. Nunca obtuve una respuesta. Dejé asentada mi prohibición de habilitar líneas a mi nombre o efectuar recargas (7/2/14), me presenté como denunciante ante Defensa del Consumidor –ley nacional 24240– y efectué una acusación por intento de estafa y usurpación de identidad. También denuncié penalmente a la empresa ante la Unidad Fiscal de Atención Primaria. Citado a audiencia de conciliación, el letrado patrocinante de la firma me informa que no es solamente una línea, sino cinco las abiertas en forma fraudulenta (evidentemente Movistar incumplió –una vez más– con mi prohibición mencionada más arriba). La empresa reconoce su error, promete eliminar esas cuentas y me entrega una constancia de libre deuda. Nuevamente recibo intimación de BM Collection. En Defensa del Consumidor reitero mi denuncia. El nuevo representante legal de la dolosa me informa que se ha dado de baja la línea y el importe reclamado. Este año recibo por e-mail una factura por una línea que, al igual que todas las anteriores, fue abierta bajo mi nombre y DNI, sin mi conocimiento y mucho menos mi consentimiento. Otra vez Movistar incumplió con mis instrucciones y su propio compromiso. Esta cuenta arroja un saldo deudor de $2.228,35 al 13/3/15. En dos oportunidades concurrí a Defensa del Consumidor para reiterar mis denuncias y ampliarlas. Estoy citado –de palabra– a una audiencia de conciliación el día 13 del corriente a las 8:30. Hasta aquí el muy sintético relato de los hechos, de una tentativa de estafa –intento de cobrar importes no generados legalmente– y real usurpación de identidad. El drama, aparentemente, seguirá. Creo que, ante el cuadro de situación detallado, representando lo que me ha tocado vivir desde hace tres años, debería alertar a las autoridades competentes –de todo tipo–, vinculadas de alguna manera con la defensa de los derechos del consumidor, para que apliquen la más amplia, costosa y enérgica sanción a la empresa reincidente, causante de este –y el de muchos otros usuarios damnificados– perjuicio moral y económico. Obrar en contra de esta delincuencia disfrazada es también hacer justicia. Carlos Manuel Pita DNI 5.321.666 Cipolletti

Carlos Manuel Pita DNI 5.321.666 Cipolletti


Basado en recientes publicaciones sobre el mismo tema: falsa facturación, con el agravante de usurpación reiterada de identidad, deseo llegar a los usuarios de Movistar para prevenirlos acerca de los manejos de la mencionada empresa. Quiero aclarar que soy usuario de la misma –y antes lo fui de Unifón– desde hace más de 20 años y creo que jamás me he atrasado en el pago de ninguna factura; por el contrario, soy pagador anticipado. Mi peregrinar se inicia en el 2012 con el intento de la empresa de cobrarme recargas de celulares que jamás conocí ni autoricé. Admitieron su error, me informaron que se cancelaron las líneas y se anularon los importes reclamados. Durante el año 2013 recibí innumerables reclamos por e-mail, telefónicos y postales de una agencia de cobranzas de la ciudad autónoma de Buenos Aires (CABA), BM Collection, por cuentas telefónicas abiertas en mi nombre y sin mi autorización. En la ocasión Movistar me informó que “se trató de un error”, que se suspendían las mismas y se anulaban los importes (ajuste Nº 706309281). En el año 2014 recibí intimaciones de pago de Estudio Maya, también de CABA, y además en nombre de la empresa dolosa. Obviamente, reclamé y tomaron mi reclamo bajo el Nº 147155722 en la sucursal de Neuquén –allí firmé formulario de desconocimiento de línea y presenté carta para el gerente general de Movistar–. Nunca obtuve una respuesta. Dejé asentada mi prohibición de habilitar líneas a mi nombre o efectuar recargas (7/2/14), me presenté como denunciante ante Defensa del Consumidor –ley nacional 24240– y efectué una acusación por intento de estafa y usurpación de identidad. También denuncié penalmente a la empresa ante la Unidad Fiscal de Atención Primaria. Citado a audiencia de conciliación, el letrado patrocinante de la firma me informa que no es solamente una línea, sino cinco las abiertas en forma fraudulenta (evidentemente Movistar incumplió –una vez más– con mi prohibición mencionada más arriba). La empresa reconoce su error, promete eliminar esas cuentas y me entrega una constancia de libre deuda. Nuevamente recibo intimación de BM Collection. En Defensa del Consumidor reitero mi denuncia. El nuevo representante legal de la dolosa me informa que se ha dado de baja la línea y el importe reclamado. Este año recibo por e-mail una factura por una línea que, al igual que todas las anteriores, fue abierta bajo mi nombre y DNI, sin mi conocimiento y mucho menos mi consentimiento. Otra vez Movistar incumplió con mis instrucciones y su propio compromiso. Esta cuenta arroja un saldo deudor de $2.228,35 al 13/3/15. En dos oportunidades concurrí a Defensa del Consumidor para reiterar mis denuncias y ampliarlas. Estoy citado –de palabra– a una audiencia de conciliación el día 13 del corriente a las 8:30. Hasta aquí el muy sintético relato de los hechos, de una tentativa de estafa –intento de cobrar importes no generados legalmente– y real usurpación de identidad. El drama, aparentemente, seguirá. Creo que, ante el cuadro de situación detallado, representando lo que me ha tocado vivir desde hace tres años, debería alertar a las autoridades competentes –de todo tipo–, vinculadas de alguna manera con la defensa de los derechos del consumidor, para que apliquen la más amplia, costosa y enérgica sanción a la empresa reincidente, causante de este –y el de muchos otros usuarios damnificados– perjuicio moral y económico. Obrar en contra de esta delincuencia disfrazada es también hacer justicia. Carlos Manuel Pita DNI 5.321.666 Cipolletti

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