Asumir el conflicto sobre el aborto, una lección irlandesa



José María Maitini *

AAG.NQN 21.05.19 FOTO YAMIL REGULES NOTA CIPOLLETTI JUICIO A RODRIGUEZ LASTRA PRO VIDA

El juicio al ginecólogo concluyó. Lastra fue responsable penalmente de incumplir deberes. En su caso, practicar aborto cuando haya violación. En Cipolletti se debatió esto durante semanas porque R.P. afirmó ser violada, quería abortar y no pudo. Sin embargo, no abortaron porque se buscó “preservar su salud”, porque “no sabía que había sido violada” y porque “la violación no se había constatado”. Lector… me permito unas líneas para condensar sensaciones y dejar una invitación un poco “ruidosa”. Acá vamos.


Lo que ha sucedido sirve para reflexionar lo obvio: ante violación el aborto no es punible. ¿Y si no hay violación, puede abortar? Esto es lo que se discutió el año pasado en el Congreso.


¿Y si no hubo violación pero miente e igual quiere abortar? Esto ya se pensó en FAL: el riesgo a que alguien mienta no puede ser nunca razón suficiente para imponer a las víctimas de delitos sexuales obstáculos que vulneren el goce efectivo del legítimo derecho. “Pero entonces… ¿miente y aborta?” Previa declaración jurada… sí lector. Puede resultar escandaloso, pero debemos comprender que abortar… no es comprar golosinas.


El caso de R.P. trae a nuestra región, de nuevo, el debate de la interrupción voluntaria.
Pero ahora dejemos de lado el caso de R.P., no soy juez y esto se hizo ayer. R.P fue violada y 5 meses después quiso abortar y no pudo. “¿Por qué tardó tanto en denunciar? preguntará alguno. Esa pregunta quizá se contesta con otra: ¿Con qué espíritu uno se anima a preguntar eso?


Pongamos sobre la mesa, entonces, el viejo-actual debate sobre interrupción voluntaria y sin violación por medio. Tenemos dos males: interrumpir la vida o una maternidad forzada. En Cipolletti, el sector cristiano defendiendo la vida; el laico impidiendo el segundo ¿Son incompatibles estos dos sectores? ¿Existe brecha insuperable? Creo que no y en pocos caracteres intentaré explicar por qué.


Primero debemos preguntarnos: ¿se escuchó a R.P? Hay que escuchar a la mujer y sus razones. Maffía dijo: si no la escuchamos, su maternidad forzada es tortura y entonces arriesga su vida para impedir eso que otros buscan mantener. ¿Alguien puede obligar a gestar? Creo que nadie.


La pregunta que tenemos que hacernos es (poniéndome en un lugar diametralmente opuesto a lo que creo. Tengo postura tomada lector, pero no busco imponerla sino ayudar a pensar sin rencores) La pregunta es: ¿cómo preservar la vida sin obligar a continuar el embarazo? ¿Es justo obligar a soportar algo no deseado? De 28 países de la Unión Europea, 22 permiten la interrupción voluntaria sin restricciones en cuanto a la razón aunque con diferentes plazos de gestación. Gran Bretaña permite el aborto por causales económicas.


Creo que la única resolución al dilema la tiene la propia mujer, dueña de su cuerpo y vida. ¿Es posible que se reconozca la vida (al embrión) pero que se rechace otra (a la mujer)? Porque muchas mueren. Y también ahí rechazamos vida.

Si Irlanda fuesen 10 personas, 8 son católicos. Si Irlanda fuesen 10 personas, en 2018 7 se proclamaron a favor del aborto hasta las 12 primeras, previa visita médica.


El debate religioso-laico tiene salida, creo, con el caso irlandés. Si Irlanda fuesen 10 personas, 8 son católicos. Si Irlanda fuesen 10 personas, en 2018 casi 7 se proclamaron a favor del aborto hasta las 12 primeras semanas sin motivo, previa visita médica. ¿Es un problema, entonces, el ser católico? Me atrevo a decir que no. Para los irlandeses, Dios y el Aborto no parecen incompatibles. Pero el caso de nuestra región — el caso de R.P. — ni siquiera remite a voluntad sin daño: remite a violación. ¿Por qué tanto debate entonces? Debo admitir que creo en Dios, soy católico… pero también reconozco tortura si una mujer no puede decidir sobre su cuerpo.


Debemos educar, prevenir, no criminalizar y respetar. Educar y prevenir para llegar antes. No criminalizar porque haciéndolo se consigue sólo muerte o tortura. Y, por favor… el respeto de todos los actores sociales… el respeto por el que piensa diferente. Respetándonos construimos comunidad, que es lo que nos falta para aceptar sufrir este debate.

La unidad en este tema no es uniformidad. Sino que es unidad en lo diverso.
En este caso: creer en Dios y en la interrupción voluntaria. Irlanda tiene algo de la clave: la unidad en lo diverso. Allí sí se asumió el conflicto. Y nadie está a favor de la muerte. Por eso es engañoso el lema “salvemos las dos vidas”.


La única verdad es la realidad lector y ella demuestra que el Código Penal no previene el aborto ni reduce los que se practican. Sólo hace que las más pobres sean sometidas a los riesgos más altos.


Y siendo católico, debo admitir que la mujer - y ningún Dios, ¡asumo el conflicto!- es la única legitimada para decidir sobre su cuerpo. Dejo tirada, aquí, una invitación irlandesa pensando que en la mujer, en los derechos humanos y en el respeto debemos seguir construyendo ciudadanía.


*Abogado y Profesor en Letras


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