Aterrizaje forzoso

Por Redacción

El gobierno kirchnerista invertirá centenares de millones de pesos en la cobertura del Mundial porque quiere que el capítulo especial de Fútbol para Todos que se transmitirá desde Brasil sirva para distraer, aunque sólo fuera por algunas semanas, la atención de la ciudadanía de los problemas del país que están agravándose día tras día. Puede que lo haga, sobre todo si la campaña de la selección nacional es tan exitosa como todos esperamos, pero se trataría de una breve tregua después de la cual se reimpondrá la realidad que, es de prever, a mediados de julio será aún menos grata de lo que ya es antes de comenzar el torneo. De aprovechar el gobierno la oportunidad para tomar medidas antipáticas pero, por desgracia, imprescindibles, empeoraría la situación de muchas personas que se sentirán defraudadas, pero si se niega a arriesgarse, podría verse obligado a ordenar cortes en circunstancias que le sean aún menos favorables. El panorama económico que enfrenta es deprimente. Los beneficios aportados por la devaluación de enero están agotándose, mientras que los costos supuestos por las medidas que la acompañaron, como el alza abrupta de las tasas de interés, siguen aumentando. El sector más perjudicado por el cambio de clima es el automotor, que ha sufrido un colapso alarmante al reducirse la producción y las ventas el 40% aproximadamente, lo que ha llevado a la virtual paralización de varias plantas y una ola de suspensiones. Para atenuar el impacto que ha tenido el intento tardío de corregir distorsiones insostenibles, la ministra de Industria, Débora Giorgi, quiere que las automotrices bajen los precios de todas las unidades un 10%, “solución” que, desde luego, no convence a los empresarios que dicen no querer operar a pérdida. Tal actitud puede entenderse, ya que para continuar funcionando las empresas automotrices necesitan importar una proporción sustancial de las partes que precisan, detalle éste que, según parece, un gobierno de instintos proteccionistas nunca ha comprendido. Asimismo, la construcción se ha visto afectada negativamente por los esfuerzos desesperados del gobierno por apoderarse de todos los dólares a su alcance, lo que ha privado de empleo a muchísimos trabajadores de calificaciones rudimentarias que dependen de la actividad para mantenerse por encima de la línea de indigencia. A fines del año pasado el gobierno se dio cuenta de que, a menos que modificara radicalmente el rumbo que había fijado la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la economía se precipitaría por un acantilado, razón por la que desde entonces está procurando congraciarse con “el mundo” con la esperanza de conseguir algunos préstamos blandos. Aunque la reacción del FMI, los países del Club de París y otros frente al viraje protagonizado por el presunto marxista keynesiano Axel Kicillof ha sido positiva y, por un rato, pudo detectarse cierto optimismo entre los agentes económicos locales, no hay indicios de que el país esté por recibir pronto inversiones en cantidades suficientes como para asegurar que no sea traumática la transición que está en marcha. Por razones evidentes, los conscientes de que, bien administrada, la economía argentina podría recuperarse con rapidez sorprendente sin sacrificar el plazo largo en aras de ventajas políticas inmediatas, como hicieron los gobiernos kirchneristas, preferirán esperar hasta vísperas de las elecciones presidenciales próximas. A menos que inversiones cuantiosas lleguen a tiempo, empero, el intervalo entre la liquidación del inútil “modelo de acumulación productiva de matriz diversificada e inclusión social” ensamblado por el kirchnerismo y el comienzo de una etapa más racional será sumamente difícil, plagado de conflictos de todo tipo que no podrán sino incidir en el clima político y social. Todo hace prever que al “modelo” de Cristina le aguarda un aterrizaje forzoso antes de diciembre del año que viene. Para quienes tendrán que encargarse de la emergencia, el que no quepan demasiadas dudas acerca de la identidad de los responsables de la catástrofe sería en cierto modo motivo de alivio, pero aun así entenderán que el eventual reparto de los “costos políticos” es lo de menos, ya que estará en juego el bienestar de casi todos los habitantes del país.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Martes 10 de junio de 2014


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