Aterrizó el primer vuelo en Bariloche cargado de emociones

El avión de Aerolíneas Argentinas arribó sin problemas este viernes al aeropuerto de la ciudad. Los pasajeros destacaron las medidas de prevención y valoraron la decisión de permitir los viajes.

El estacionamiento de la terminal aérea de Bariloche recibió decenas de vehículos con personas que fueron a recibir a sus familiares y amigos.  (Foto Archivo)

El estacionamiento de la terminal aérea de Bariloche recibió decenas de vehículos con personas que fueron a recibir a sus familiares y amigos. (Foto Archivo)

Marta Loray estaba tan ansiosa que no podía mantenerse quieta. “Las piernas me hacen así”, explicaba, parada frente a la puerta principal del sector de arribos del aeropuerto internacional de Bariloche.

Observaba hacia el interior de la terminal aérea, pero no lograba ver casi nada. Un cordón de personal de la PSA impedía el paso hacia el interior del edificio por razones de seguridad.

Marta había llegado temprano este viernes al aeropuerto. Su única hija, Patricia Cuatromanos, viajaba en el primer vuelo permitido por Nación desde Buenos Aires hasta Bariloche, en lo que va de la pandemia, causada por el nuevo coronavirus. Pero desde enero que no abrazaba a su hija.

El martes había cumplido 80 años y lo había celebrado con Vanina y Chiche, que define como “sus hijos del alma”. Ellos la acompañaban. “Fue una larga espera, varias veces le postergaron el vuelo”, explicaba la mujer, con su barbijo que solo dejaba descubierto sus ojos.

El vuelo 1680 de Aerolíneas Argentinas aterrizó a las 18.15 de este viernes en la pista del aeropuerto de Bariloche. Un cielo despejado y más celeste que nunca recibió el primer vuelo. en una jornada cálida. Minutos después, las dos primera pasajeras cruzaron el umbral y salieron del edificio.

Las personas que estaban en el exterior aplaudieron de manera espontánea. Un aluvión de periodistas, camarógrafos y fotógrafos se abalanzó sobre las dos mujeres que miraban, sorprendidas.

Marta seguía firme, cerca de la columna. A su alrededor, los pasajeros se abrazaban con sus familiares, amigos y seres queridos, que los esperaban. Los barbijos no podían tapar las lágrimas que brotaban de emoción. Y la emoción del reencuentro pulverizó la distancia social.

Unos remiseros portaban carteles con los nombres de los pasajeros que tenían que trasladar hasta el centro de la ciudad. Esta vez no hubo recepción oficial. Tampoco funcionarios o legisladores para la foto.

Guillermo Savarese contó que en Ezeiza habían entregado la declaración jurada para el Gobierno de Río Negro. Allí, informaban el motivo del viaje, el domicilio en la provincia y un contacto telefónico.

Comentó que antes de abordar el avión le habían tomado la temperatura y había que presentar un hisopado negativo de COVID-19 con 48 horas de antelación al vuelo. Dijo que pagó 1.700 pesos por el hisopado. Otros pagaron hasta 5.500 pesos.

“Todos con barbijos”, aclaró. Aseveró que subieron y descendieron “uno por uno, sin amontonarse”. Describió que el avión venía casi completa. Varios pasajeros dijeron que Aerolíneas Argentinas les había reprogramado varias veces el vuelo.

Habían pasado varios minutos hasta que Marta identificó a su hija entre las personas que se retiraban de la terminal aérea con sus valijas. No hizo falta hablar. Se fundieron en un abrazo que se hizo eterno.

“Estoy muy contenta. Es muy emocionante esto”, afirmó Patricia a "RÍO NEGRO, mientras su madre no la soltaba. Dijo que el vuelo había sido “excelente, con medidas de prevención y un protocolo”.

Patricia calificó de “excelente” la decisión de Nación de permitir los vuelos. “Realmente con medidas de prevención, con protocolo podemos viajar. No nos podemos aislar. Tenemos que aprender a convivir con esto”, manifestó. Madre e hija se fueron abrazadas en dirección al estacionamiento.

Después de más de 7 meses de soledad, los abrazos, cargados de afecto, regresaron al aeropuerto de Bariloche.


SUSCRIBITE A NOTICIAS DIARIAS
Todos los días un correo con las noticias más importantes del día.

Comentarios


Aterrizó el primer vuelo en Bariloche cargado de emociones