Atragantada con una tostada
ALEARDO F. LARÍA (*)
La presidenta Cristina Fernández, en una reciente alocución transmitida por la cadena nacional de radiodifusión, hizo un acerbo comentario sobre la actualidad española. Comentó que al leer la información publicada por el diario “El País” sobre las nuevas medidas de ajuste en España “vi al pelado ése –por la foto en la que aparecía el ministro español Luis de Guindos– y se me atragantó la tostada”. Pese a la amplia difusión que tuvo la anécdota, como comprobaremos a continuación, resulta difícil saber cuál ha sido la causa del metafórico atragantamiento presidencial. La principal medida de ajuste dispuesta por el gobierno de Mariano Rajoy ha sido la subida del “tipo general” del IVA, que ha pasado del 18 al 21%. Sin embargo, se mantiene el “tipo superreducido” del 4% sobre productos de primera necesidad –pan, leche, queso, huevos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales–, libros y revistas, medicinas y viviendas de protección oficial. El tipo del IVA “reducido”, que afecta al resto de productos alimenticios, transportes, hostelería, construcción y espectáculos, pasa del 8 al 10%. Como es sabido, en la Argentina, durante los nueve años de gestión kirchnerista, el IVA ha estado situado en el 21%, pero lo realmente notable es que la gran mayoría de los productos de primera necesidad, que mayor incidencia tienen en la cesta de compra de los sectores más humildes, está sometida al mismo tipo de gravamen. Sólo están exentos del pago de este impuesto el pan y la leche fluida y las frutas y hortalizas, que están gravadas con un 10,5%. Por consiguiente, no parece que un aumento del IVA como el dispuesto por el gobierno español pueda escandalizar o hacer atragantar la tostada al responsable político de un gobierno que tiene –al menos en este ámbito– una política impositiva mucho más agresiva hacia los sectores populares. Otra medida relevante adoptada por el gobierno español es la reducción del segundo tramo de la prestación por desempleo del 60 al 50% de la base reguladora. Es una medida impopular para los sufridos españoles que están en paro pero de la cual no puede decir una sola palabra el gobierno, que carece de un sistema de prestación de desempleo mínimamente comparable con el amplio sistema de protección de que gozan los trabajadores españoles. Tal vez podría atribuirse el estupor presidencial a la notable incoherencia del gobierno de Mariano Rajoy, que cuando estaba en la oposición lanzó una campaña contra el aumento del IVA dispuesto por José Luis Rodríguez Zapatero, que llevó el tipo general del 16 al 18%. En marzo del 2010 Rajoy, liderando una campaña política contra la subida dispuesta por los socialistas, pronunció estas palabras memorables: “La subida del IVA es el sablazo que un mal gobernante les pega a todos sus compatriotas que ya están muy castigados por la crisis. Un gobernante que, tras fracasar en sus planes, ahora pretende que lo pague el conjunto de los españoles”. Es bastante habitual que los dirigentes políticos situados en la oposición critiquen medidas políticas que luego se ven obligados a adoptar cuando están en el gobierno. Es una práctica tan común que sólo escandaliza a pocas personas. En la Argentina asistimos ahora a un fenómeno similar. El discurso gubernamental ha venido girando alrededor de la idea de que los ajustes presupuestarios son producto de mentes sádicas que gozan imponiendo un rigor innecesario. Sin embargo, al retacear la entrega de los fondos coparticipables, el gobierno nacional, en la práctica, está sometiendo a las provincias a un ajuste presupuestario de envergadura descomunal. Finalmente, cabe añadir que si la presidenta Cristina Fernández hubiera continuado leyendo la edición de “El País” habría tropezado con un informe del corresponsal de ese diario en la Argentina sobre “la pobreza que se enquista en Buenos Aires”, que era como para atragantar a cualquier político que se sintiera responsable de esa situación. Sin embargo, en el discurso gubernamental no se ha hecho la menor referencia a esta cuestión. El corresponsal español afirma en su nota que “decenas de miles de personas viven hacinadas en las villas miserias, el gran fracaso de los gobiernos argentinos durante décadas de abandono”. Añade que “hay decenas de ellas repartidas por la Argentina, repletas de gente acostumbrada a que ningún gobierno atienda sus necesidades. Es sinónimo de abandono, droga y violencia. Y sin embargo la mayoría de sus habitantes son humildes trabajadores, a menudo inmigrantes… sirvientas, albañiles, carpinteros y camareros obligados a veces a ocultar su lugar de residencia para no perder sus empleos”. La nota termina con una referencia a la última película protagonizada por Ricardo Darín –“El elefante blanco”–, que narra las desventuras de un cura obrero en una villa de Buenos Aires. La película, que ha tenido gran éxito en la Argentina, ha comenzado a proyectarse en las pantallas de Madrid. Los españoles tendrán así ocasión de conocer uno de los problemas más graves de la Argentina que tantos años de gobiernos “progresistas” no han contribuido a reducir. En España, por el contrario, una política de Estado acordada entre los partidos que se han ido turnando en el poder –de derecha y de izquierda–, aplicada a lo largo de muchos años, ha permitido erradicar todos los barrios de “chabolas” que rodeaban Madrid. La crisis que actualmente afecta a los españoles es la más dura desde el inicio de la transición. Pero no se perciben en las calles de las ciudades españolas esas escandalosas muestras de miseria que asombran todavía a los visitantes que recorren Buenos Aires. (*) Abogado y periodista