El grueso de los autos importados proviene de Brasil

Mientras el histórico flujo comercial desde el país vecino resiste apuntalado por el Mercosur, un agresivo programa oficial para vehículos electrificados desata una avanzada sin precedentes de las terminales chinas en el mercado local.

Redacción

Por Redacción

Lejos de asociarse exclusivamente con la alta gama o el lujo sofisticado, la mayoría de los automóviles más económicos del mercado argentino actual son importados de origen brasileño.

Lejos de asociarse exclusivamente con la alta gama o el lujo sofisticado, la mayoría de los automóviles más económicos del mercado argentino actual son importados de origen brasileño.

El paisaje urbano y las autopistas de la Argentina atraviesan una metamorfosis comercial que redefine las pautas del consumo local. Históricamente, las decisiones de compra de la clase media y las estrategias de abastecimiento de las terminales estuvieron ligadas a una geografía sumamente predecible. Sin embargo, detrás del ruidoso y reciente fenómeno de las automotrices chinas que inunda los salones de ventas, las estadísticas históricas de fondo mantienen inalterable una realidad que es estructural: los automóviles importados más vendidos en el país siguen proviniendo de las plantas industriales de Brasil.

Esta dinámica, lejos de romperse, convive ahora con un proceso de flexibilización aduanera que está cambiando las reglas del juego de manera drástica. Desde la perspectiva estrictamente técnica, los modelos desarrollados en el país vecino se equiparan hoy en estándares globales a aquellos que arriban desde plazas maduras como México, Europa o Japón.

La sutil diferencia radica en su canal de distribución: son comercializados directamente por las casas matrices con terminales radicadas en el país y no por representantes independientes. Esto derriba un viejo y arraigado prejuicio del comprador promedio, ya que lejos de asociarse de forma exclusiva con la alta gama o el lujo sofisticado, la gran mayoría de los autos más económicos y accesibles del mercado nacional cruzan la frontera desde el principal socio del Mercosur.


La encrucijada de la producción regional


Al revisar en detalle el ranking de los vehículos más baratos que se ofrecen en los concesionarios, salta a la vista que la presencia fabril argentina es sumamente acotada en este eslabón de la cadena. La producción nacional en el segmento de entrada se reduce hoy a apenas cuatro exponentes clave: el Fiat Cronos, el Peugeot 208, el Peugeot 2008 y la Chevrolet Tracker.

El resto del universo motor, compuesto por hatchbacks urbanos, sedanes compactos y SUV familiares de entrada de gama, viaja de forma directa desde Brasil. Este esquema de complementación bilateral se remonta a 1991, año de la fundación del bloque regional. El convenio de reciprocidad económica estipula que el intercambio de vehículos está exento de aranceles aduaneros, mientras que castiga con un severo gravamen del 35% a los productos extrazona.

Esta decisiva protección arancelaria moldeó la especialización de las fábricas durante décadas. La Argentina se consolidó globalmente en la producción de utilitarios, furgones y pickups con chasis, mientras que Brasil monopolizó la economía de escala en vehículos compactos y plataformas globales de alto volumen. A lo largo del año 2025, esta estructura perfectamente aceitada permitió que el bloque regional concentrara un aplastante 88% de los patentamientos totales en territorio nacional.

Sin embargo, el escenario actual en 2026 muestra un quiebre de tendencia radical, impulsado por las políticas de desregulación económica promovidas por el Gobierno Nacional, las cuales incluyeron la eliminación definitiva del Impuesto PAIS y la flexibilización de los tributos internos.

La avanzada de la electromovilidad


El verdadero catalizador de esta transformación en 2026 es el nuevo programa oficial que autoriza el ingreso anual de hasta 50.000 vehículos híbridos y eléctricos con arancel cero, anulando el histórico tope proteccionista para los orígenes extrazona. Los resultados comerciales son contundentes y marcan un punto de inflexión. Las marcas agrupadas en la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automóviles (Cidoa) alcanzaron en el mes de mayo una participación del 15,4% del total de patentamientos del país, consolidando un volumen de 6.293 unidades mensuales que alerta a las terminales tradicionales.


El protagonismo de este nuevo mapa es indiscutiblemente oriental. De las diez firmas importadoras puras con mayor volumen de facturación en el territorio nacional, siete son de origen chino, dos corresponden a Corea del Sur y solo una representa a Alemania. El abanico global de operadores independientes que ya plantaron bandera en el mercado local contabiliza un total de 24 automotrices de China, escoltadas por delegaciones comerciales tradicionales de Japón, Alemania, Suecia, Inglaterra e Italia.

En el desglose del podio de ventas de los importadores puros, la corporación BYD lideró el ranking mensual con 1.701 unidades, capturando un notable 27,03% de la cuota de mercado de su sector gracias a su fuerte ofensiva híbrida y eléctrica. El segundo lugar quedó en manos de BAIC con 669 patentamientos (10,63%), mientras que Chery completó el podio con 573 vehículos comercializados (9,11%).

En el segmento de las marcas tradicionales extrazona, las coreanas Hyundai, con 523 unidades, y Kia, con 320 patentamientos, mantienen su vigencia y reputación histórica de marca, acompañando el sólido desempeño de la alemana BMW, que registró 344 operaciones de alta gama en el mismo período. Las calles argentinas, de este modo, se debaten hoy entre la vigencia del cordón industrial paulista y la vertiginosa revolución tecnológica que viaja en barco desde Shanghai.


El paisaje urbano y las autopistas de la Argentina atraviesan una metamorfosis comercial que redefine las pautas del consumo local. Históricamente, las decisiones de compra de la clase media y las estrategias de abastecimiento de las terminales estuvieron ligadas a una geografía sumamente predecible. Sin embargo, detrás del ruidoso y reciente fenómeno de las automotrices chinas que inunda los salones de ventas, las estadísticas históricas de fondo mantienen inalterable una realidad que es estructural: los automóviles importados más vendidos en el país siguen proviniendo de las plantas industriales de Brasil.

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