Bajofondo, el club de los ocho

El próximo martes la banda que lidera Gustavo Santaolalla presentará su nuevo disco, “Presente”, en el Cine Teatro Español de Neuquén.

Por Redacción

paula gingins

Hace tiempo que no se puede clasificar como “tango electrónico” lo que hace Bajofondo. En principio, porque el grupo no se hace cargo de esa definición. Pasaron unos diez años desde que Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico imaginaron el proyecto, con la idea inicial de reunir a una serie de artistas argentinos y uruguayos que crearan “música contemporánea del Río de la Plata”, como lo recordaron en diversas oportunidades. Ya Santaolalla (sí, el ganador de dos Oscar que integró formaciones como Arco Iris) había encontrado la síntesis de aquello que incomodaba al grupo: “No nos gusta la etiqueta de ‘tango electrónico’, porque no consideramos que lo que hacemos sea ni tango ni música electrónica. Creemos que hacemos la música del Río de la Plata, y si querés crear música que represente el sonido de hoy de lugares como Buenos Aires y Montevideo –al menos para nosotros– géneros obvios como tango, murga, milonga y candombe estarán presentes porque son parte del mapa genético musical de esa parte del mundo. Pero los 40 años de historia del rock, hip hop y electrónica de Buenos Aires y Montevideo también son parte de ese mapa y de la historia de ese lugar”. Así que a eso suena Bajofondo: a lo inclasificable, poderoso, sutil y lúdico de una búsqueda musical que no se detiene. Suena, en síntesis, a una bella mezcla de rock, tango, hip hop, sonidos electrónicos, jazz, milonga, folclore y música clásica teñida por lo auténticamente rioplatense. La “máquina bajofondista” puede sonar a eso que es posible escuchar en tu casa, con auriculares en el laburo o en la calle, en un encuentro más íntimo o en una fiesta que se convierta en rave, por ejemplo. Como la máquina no para, en el camino nacieron discos como “Tango Club” (2003), “Mar dulce” (2007) y el novísimo “Presente” (2013, sin músicos invitados como los anteriores), que sonará el martes en vivo en el Cine Teatro Español de Neuquén, porque les gusta subirse a distintos escenarios y que la gente baile sus temas. De hecho, a partir de que las giras se multiplicaron, lo que había comenzado como una combinación de elementos programados con instrumentos acústicos y eléctricos evolucionó hasta convertirse en una banda en la que se toca todo prácticamente en vivo. Al octeto creativo lo integran Santaolalla (guitarra, percusión, voz y coros), Campodónico (programación, beats, samples y guitarra), Luciano Supervielle (piano, teclados y scratch), Javier Casalla (violín), Martín Ferrés (bandoneón), Gabriel Casacuberta (contrabajo y bajo eléctrico) y Verónica Loza (VJ y voces). Este grupo tiene, además, energía suficiente para multiplicar sonidos como parte de sus proyectos individuales, como lo hicieron Campodónico (“Campo”) o Supervielle (“Rêverie”). Hay algo que unifica a estos artistas de diversos orígenes y generaciones y es un sentimiento que resulta muy difícil de traducir en palabras, aunque lo dejan claro cuando sintetizan: “Es un sentimiento que se puede bailar y escuchar”. Es algo intangible, dicen en su sitio web, una cierta melancolía que tiene algo que ver con temas existenciales y también con algo de los barrios viejos tradicionales de las ciudades, eso que a Santaolalla le gusta llamar “tango cósmico”. Y podemos encontrar este sentimiento tanto en Elvis Costello como en Mala Rodríguez. Y así.


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