“Barbarie”

Redacción

Por Redacción

En el edificio del Parlamento nacional existen placas que indican que allí funcionan las Honorables Cámaras de Diputados y Senadores; allí se decide el presente y el futuro del país. Sin embargo, la supuesta honorabilidad de la mayoría de esos parlamentarios debe ser demostrada. El día que la presidenta decida que el sol es verde, lo ratificarán por aclamación; la consigna es ¡subordinación y valor!… ¡para servir a Cristina!, responderán. ¿Dónde están su dignidad personal y compromiso con el bien común? Ellos han jurado defender los intereses de sus representados, cumplir con la Constitución y las leyes y que, si así no lo hicieran, “que (Dios y) la Patria me lo demanden”. Pero la realidad es otra cosa: nadie mejor que ellos sabe que la Justicia es cobarde ante la oligarquía política y buscará coartadas para no tomar decisiones firmes en tiempo prudente. Nadie demanda nada. En algunos países los funcionarios que han cometido actos reprochables se adelantan ellos mismos a la condena social y familiar; en otros, la ley es especialmente severa con los que han burlado la confianza que en ellos depositó la ciudadanía. Aquí no “discriminamos” entre buenos y malos, somos inclusivos. La mayoría de los funcionarios de Menem, Néstor y Cristina Kirchner cargan con graves sospechas de corrupción y la Justicia, hasta ahora, se sacó la venda y les tiró la balanza sobre la cabeza a los ilusionados ciudadanos que confiaban en ella. La democracia soñada bajo los militares devino en monarquía absoluta de derecho electoral. El gobierno, como dispone de mayoría propia, se cree con derecho a hacer lo que le plazca. Alemania e Italia, pero también Corea del Norte y Uganda, tuvieron gobernantes que dispusieron de mayorías abrumadoras, que fueron terribles dictaduras y su fin fue recibido como una liberación. El gobierno militar preparó su retirada decretando su propia amnistía y este gobierno se lo impidió; sin embargo, excepto María Julia Alsogaray que no era peronista, no hubo un solo condenado de las corruptas décadas de Menem, Néstor y Cristina Kirchner. Al igual que los militares, ¿se irán del poder amparados en alguna forma de autoamnistía por el genocidio económico y moral con el que han devastado a la Nación? La masividad del daño producido exige rigurosa justicia. El punto de partida de todas las civilizaciones fue la aparición de límites, firmemente respetados, basados en premiar a los buenos y castigar a los malos. La etapa anterior a la civilización lleva el nombre de barbarie: en ella no había ni leyes ni justicia… Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca

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En el edificio del Parlamento nacional existen placas que indican que allí funcionan las Honorables Cámaras de Diputados y Senadores; allí se decide el presente y el futuro del país. Sin embargo, la supuesta honorabilidad de la mayoría de esos parlamentarios debe ser demostrada. El día que la presidenta decida que el sol es verde, lo ratificarán por aclamación; la consigna es ¡subordinación y valor!... ¡para servir a Cristina!, responderán. ¿Dónde están su dignidad personal y compromiso con el bien común? Ellos han jurado defender los intereses de sus representados, cumplir con la Constitución y las leyes y que, si así no lo hicieran, “que (Dios y) la Patria me lo demanden”. Pero la realidad es otra cosa: nadie mejor que ellos sabe que la Justicia es cobarde ante la oligarquía política y buscará coartadas para no tomar decisiones firmes en tiempo prudente. Nadie demanda nada. En algunos países los funcionarios que han cometido actos reprochables se adelantan ellos mismos a la condena social y familiar; en otros, la ley es especialmente severa con los que han burlado la confianza que en ellos depositó la ciudadanía. Aquí no “discriminamos” entre buenos y malos, somos inclusivos. La mayoría de los funcionarios de Menem, Néstor y Cristina Kirchner cargan con graves sospechas de corrupción y la Justicia, hasta ahora, se sacó la venda y les tiró la balanza sobre la cabeza a los ilusionados ciudadanos que confiaban en ella. La democracia soñada bajo los militares devino en monarquía absoluta de derecho electoral. El gobierno, como dispone de mayoría propia, se cree con derecho a hacer lo que le plazca. Alemania e Italia, pero también Corea del Norte y Uganda, tuvieron gobernantes que dispusieron de mayorías abrumadoras, que fueron terribles dictaduras y su fin fue recibido como una liberación. El gobierno militar preparó su retirada decretando su propia amnistía y este gobierno se lo impidió; sin embargo, excepto María Julia Alsogaray que no era peronista, no hubo un solo condenado de las corruptas décadas de Menem, Néstor y Cristina Kirchner. Al igual que los militares, ¿se irán del poder amparados en alguna forma de autoamnistía por el genocidio económico y moral con el que han devastado a la Nación? La masividad del daño producido exige rigurosa justicia. El punto de partida de todas las civilizaciones fue la aparición de límites, firmemente respetados, basados en premiar a los buenos y castigar a los malos. La etapa anterior a la civilización lleva el nombre de barbarie: en ella no había ni leyes ni justicia… Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca

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