Barenboim diseñó el piano de sus sueños

Tras tocar un piano restaurado del compositor húngaro Franz Liszt, en 2011, se propuso reconvertir otro que combianara los sonidos de antes con los avances modernos.

Por Redacción

MUSICA

Daniel Barenboim cumplió su sueño: tener un piano a su medida. Es un Concert Grand fabricado por la prestigiosa casa Steinway & Sons, y diseñado según sus propias indicaciones y gustos.

Todo comenzó en 2011, cuando Barenboim estuvo en Siena y pudo tocar el piano restaurado del compositor húngaro Franz Liszt. En ese momento, el argentino se obsesionó con la idea de reconvertir el suyo. Durante 18 meses, junto al fabricante belga Chris Maene, buscó “combinar el sonido de antes con los avances técnicos actuales”. Barenboim no quería inventar “otro” instrumento; la fantasía era articular el poderío del instrumento moderno con “la transparencia y la claridad tímbrica” del viejo piano de Liszt.

Con cuerdas rectas a las teclas en lugar de diagonales, el músico logró lo que esperaba: “Es radicalmente diferente. Y lo que lo hace totalmente diferente a los pianos tradicionales son sus cuerdas”, explicó durante la presentación de “su piano” en el Royal Festival Hall de Londres.

“La transparencia, la calidez y las características tonales de los pianos de cuerdas rectas son diferentes de los tonos homogéneos que producen los pianos modernos”, detalló el músico sobre el nuevo instrumento del cual solo hay dos ejemplares.

Su construcción llevó 18 meses de trabajo y podría construirse a gran escala.

“No es que este piano sea mejor que los otros, sino que aporta un sonido alternativo”, resaltó Barenboim. Y confesó: “Durante años he soñado con construir un piano de cola. Siempre me sorprendió la desaparición de los sonidos únicos de los pianos antiguos. Desde que comenzaron a construirse los pianos de cuerdas diagonales, todos los constructores quisieron copiarlos e ignoraron las características de los pianos de cuerdas rectas”.

El músico ya estuvo usando durante seis semanas y lo tocará el miércoles en público por primera vez en el Royal Festival Hall de Londres, en el primero de una semana de recitales de Schubert.

“Es como cuando te enamoras de nuevo, que quieres ir con esa persona a todas partes, eso es lo que quiero hacer con este piano”, dijo confesando su satisfacción.

“Estoy seguro de que va a haber demanda por parte de argentinos que busquen ‘algo más’”, dijo el fabricante belga que se quedó con un ejemplar. No obstante, aclaró que el valor del mismo podría triplicar el del tradicional Steinway que ronda los 150 mil dólares.

(AFP/Agencias/La Nación)


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