Bariloche celebra sus orígenes europeos

Con sol y buen tiempo, la Fiesta de las Colectividades convocó a miles en la jornada de apertura de la 40ª celebración, que se extiende hasta la semana próxima.



Ropas típicas y recetas regionales (Chino Leiva)

Ropas típicas y recetas regionales (Chino Leiva)

Con un predio casi colmado de personas de todas las edades comenzó este sábado la 40ª edición de la Fiesta de las Colectividades Europeo-Argentinas.

El evento se desarrolla en el predio de la Sociedad Rural Bariloche, que en la ruta de acceso al aeropuerto local, a unos 8 kilómetros del centro de esta ciudad.

La propuesta es la de siempre y que nunca falló: comidas y bebidas típicas, matizadas con bailes tradicionales de las colectividades que participan de la fiesta. Allí, se mezclan los sabores típicos de Italia, España, Alemania, Portugal, Eslovenia, Dinamarca, Croacia, Suiza, Hungría, Austria, Rusia y los vascos.

El arranque fue ideal. El sol era agradable y casi no había viento. Sobre el césped del predio se ubicaron decenas de sillas y reposeras frente al escenario, para disfrutar de las presentaciones de los grupos de baile de cada una de las colectividades y de otros invitados. Los más chicos se llevaron los aplausos más fuertes de la concurrencia.

Abundaban los termos y los mates, como la cerveza artesanal de varios sabores y aromas. Un paseo por cada uno de los stands de las colectividades era un viaje a los mejor de la gastronomía tradicional, que se transmite de generación en generación.

Las rabas, las pizzas, las mejores salchichas, las tortas, los raclette suizos, la paella eran una tentación casi irresistible. Pero había que prestar atención al bolsillo, porque la oferta es variada. Desde una porción de paella, que costaba 400 pesos, hasta un bratwurst suizo por 150 pesos.

Los organizadores dispusieron un amplio estacionamiento por el que hay que pagar 100 pesos. Y para acceder al lugar, hay que pagar 300 pesos por persona.

Mucha gente disfrutó de un sábado a pleno sol (Alfredo Leiva)

En la organización del evento trabajan dos delegados de cada una de las 12 colectividades. Es el grupo que se pone al hombro el armado de toda la logística del evento. Es un trabajo que hacen gratis.

El clima les jugó una mala pasada en la edición del año pasado. Eso generó que la recaudación no alcanzara a cubrir los costos. Por eso, hubo algunas dudas para este año. “Pero se trataba de la edición número cuarenta y nos dimos cuenta que había que hacerla”, explicó Larisa Beletzky, que representa a la colectividad rusa e integra la comisión.

Agradeció la colaboración de la Provincia y del municipio como el apoyo de las instituciones que se sumaron a la propuesta. La fiesta continuará hoy con su propuesta para disfrutar de una jornada diferente.


Gerónimo, un pionero que desde hace 40 años participa


Llegó a Bariloche por el otoño de 1932, cuando apenas tenía unos meses de vida. Sus padres eran alemanes, pero como su esposa es descendiente de suizos se sumó a esa colectividad. Gerónimo Franzgrote conoce la historia de la Fiesta de las Colectividades como pocos. Está vinculado al evento desde la primera edición en 1980.

Gerónimo Franzgrote conoce la historia de la Fiesta de las Colectividades como pocos. Foto: Alfredo Leiva

Por esos años, formaba parte de un evento mucho más grande que se llamaba Bariloche Invernal, que duraba tres meses. Allí, estaba incluida la Fiesta Nacional de la Nieve. Está orgulloso de que en 40 años ningún político subió al escenario a hablar. “Siempre se escuchó en el escenario la voz del locutor de turno”, agregó.

Franzgrote recordó que la primera edición comenzó con 9 colectividades y se hizo en el gimnasio de Bomberos Voluntarios.

Contó que la comisión de esos años decidió que la mejor opción era buscar un recinto cerrado para que la crudeza del invierno no frustrara la fiesta.

Comentó que la fiesta desde el primer momento tuvo mucha adhesión y hasta llegó a opacar a la Fiesta Nacional de la Nieve. Eso generó cierto recelo con las autoridades oficiales de esa época.

“El espíritu de la fiesta siempre fue el mismo: la transmisión de los conocimientos, de las costumbres, anécdotas, bailes, comidas”, resumió Franzgrote.

Destacó que en todos estos años nunca se generó la competencia arriba del escenario. Cada colectividad desplegó sus bailes tradicionales en libertad.
Rememoró que en 1989 fue la única ocasión que la fiesta se suspendió por la crisis económica que enfrentaba el país.

Por eso, si bien ayer comenzó oficialmente la edición 40 de la Fiesta de las Colectividades Europeo Argentinas, Franzgrote reveló que es la 39.

La idea de organizar el evento de manera oficial en 1980 surgió por una necesidades de las colectividades de juntarse y mostrar sus comidas y bailes típicos a la población de Bariloche de esos años.

Recordó que su padre combatió en la Primera Guerra Mundial por Alemania, pero nunca hablaba de ese tema. De hecho, Franzgrote contó que su padre llegó a la Argentina en 1918. Después, arribó su madre y se radicaron en el sur de la provincia de Buenos Aires. Pero la crisis de 1930 los obligó a optar entre Misiones o Bariloche. Sus padres eligieron el sur. Pero Teodoro nunca quiso regresar ni de visita a Alemania.


Comentarios


Bariloche celebra sus orígenes europeos