Boqueteros robaron 30.000 pesos en una inmobiliaria

Para el propietario del local, los delincuentes tenían estudiadas las instalaciones.

Por Redacción

Neuquén

Con un meticuloso procedimiento, boqueteros se hicieron con unos 30.000 pesos de la recaudación de una inmobiliaria céntrica de la ciudad. El dueño del local indicó que los ladrones tenían muy bien estudiadas las instalaciones, porque al ingresar supieron cómo eludir el sensor de la alarma y previamente habían cortado el cable telefónico de la calle.

Aunque ayer todavía no había demasiadas precisiones sobre el hecho Nelson Cabral, el propietario del negocio, indicó que el robo se produjo entre la medianoche y la 1.30 de la madrugada. Explicó que un vecino escuchó algunos sonidos extraños a esa hora, pero que no prestó mucha atención.

Cabral explicó que su agencia trabaja en el mismo lugar desde el año 1996 y que nunca le habían robado nada, sólo le habían forcejeado la puerta en algunas ocasiones.

Es por eso que ayer no podía salir de su asombro cuando llegó oficina ubicada en calle Tucumán, casi en la esquina de Ministro González, y se encontró con un gran desorden de carpetas y escombros desparramados por todo el piso.

Luego de revisar el inmueble ubicó en una de las paredes el orificio de 50 centímetros de diámetro, por el que habían ingresado.

Las sospechas de Cabral sobre un golpe planificado se fundaron en que para ingresar barretearon una puerta lateral por la que se accede a una escuela de danza que funciona detrás de la oficina. Desde ese lugar comenzaron a trabajar con tranquilidad para hacer el boquete en la pared y luego lo ensancharon con una barra metálica.

La maniobra no fue sencilla porque contra esa pared se encontraba una pesada estantería con carpetas que tuvieron que empujar para generar el espacio para ingresar. El lugar elegido también habría sido premeditado, para evitar el sensor de la alarma que se ubica sobre la puerta de entrada.

Para no activar el sistema de seguridad hicieron otros dos boquetes en una pared de yeso que divide la oficina en boxes y luego comenzaron a extraer elementos.

Entre las pérdidas, Cabral contabilizó unos 30.000 pesos aproximadamente y agregó que no suelen manejar mucho dinero en efectivo y que por lo general se realizan transacciones bancarias.

Ayer por la mañana la policía tomó muestras en la escena y encontró un destornillador de gran tamaño que habrían utilizado para agujerear la pared de yeso.

En la escuela de danzas también notaron el faltante de algunas cosas. Insólitamente, los ladrones se llevaron un par de zapatos de danza viejos y usados, un bastón de baile cuyo costo no supera los 20 pesos y tres pequeños elefantes que se encontraban de adorno.

Agencia Neuquén


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