“Callan ante mis reclamos”
Vivo en Neuquén capital, en calle San Juan 133, en una manzana donde se ubican ocho torres, de las cuales una está administrada por un consorcio que insiste en despojarse de sus responsabilidades inmediatas. Mi vivienda está en la torre A-1, que se ubica entre las calles San Juan y Buenos Aires, y desde 2007 la misma retiene graves problemas edilicios cada vez que hay lluvias. Realicé el reclamo de esto último por varios medios y la respuesta de ese consorcio fue siempre la misma: “Hay que parchar” la zona de las paredes y techo humedecidas. En realidad, ante los reclamos siempre hubo “amagues”, nunca respuestas concretas para mi problema y para todos los problemas del edificio. Ni tampoco una iniciativa de reparar la membrana del techo de mi departamento. No obstante en los otros departamentos las reparaciones necesarias siempre se hacen, lo cual denota no solamente la actitud del consorcio de “mira para otro lado”, sino también una clara discriminación hacia mis reclamos. Como si fuera poco, actualmente la expensa que cobra el consorcio del edificio es de $1.001,5, la cual no incluye la asistencia de la cochera del edificio y tampoco parece incluir ninguna mejora edilicia ni el mantenimiento básico que uno esperaría. Me mudé a esta edificación en el 2007, y por mi condición de viuda económicamente es difícil para mí pagar la expensa. En el día de hoy, el problema se agravó aun más por las intensas lluvias y la capacidad resolutiva del consorcio es nula. Dicen que el silencio es una forma de comunicar algo, y los responsables de esto lo entienden bien porque se callan una y otra vez ante mis reclamos. El mensaje de este consorcio es claro: a ellos como responsables no les incumbe su responsabilidad. Beatríz García de Couto DNI 13.010.603 Neuquén