Cambiemos, el otro frente de tormenta de Macri

Ante la falta de resultados económicos, el presidente debió abrir el gobierno y consensuar con la UCR el congelamiento de precios y tarifas. En medio de la volatilidad financiera, ahora la pulseada pasa por las candidaturas. “Plan V”, Lavagna y Lousteau.



Macri y los ministros Frigerio y Peña, el martes, con los gobernadores de Cambiemos. El presidente, obligado a abrir el gobierno.

No es sólo la economía. Para Cambiemos llegó la hora de mover sus fichas políticas internas: en el peor momento de la crisis, el gobierno busca recuperar la relación con el radicalismo a partir del rearmado de la mesa política y la elaboración consensuada del paquete de medidas para reactivar el consumo presentadas hace unas semanas. Las discusiones sobre el candidato a vice -dicen en Cambiemos- es extemporánea, y la definición se posterga a la espera de la llegada de algún resultado económico positivo. Y a la Convención radical, que será, según afirman en la UCR, dentro de un mes. El Ejecutivo, en persona de Marcos Peña, intentó incluso un acercamiento a los radicales díscolos, que hasta ahora ha fracasado. Los gestos llegaron hasta la figura del Presidente, que en la semana tuvo un breve encuentro con el candidato radical de Santa Fe, José Corral, de cara a las PASO de hoy: una jugada riesgosa. A pesar del desgaste presidencial, en la Rosada repiten como mantra: “no hay plan V” (por María Eugenia Vidal).

La Convención radical no tiene aún fecha definida, pero el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales afirmó esta semana que se está armando para los últimos días de mayo. Los partidos tienen un cuerpo ejecutivo, que en la UCR es el Comité Nacional, y uno deliberativo, relevante especialmente para el radicalismo, que resuelve las cuestiones programáticas y políticas de alianzas: la Convención. La última se reunió en 2015 en Gualeguaychú, donde se decidió la alianza con el Pro y la Coalición Cívica. Ante un nuevo desafío electoral, debe volver a definir su posición partidaria.

En los últimos días hubo guerra anticipada de convencionales: el presidente Jorge Sappia llamó a terminar con Cambiemos y acordar con Lavagna. Además de las críticas de buena parte del partido, Sappia recibió la respuesta del vicepresidente de la Convención, Agustín Campero, que dijo que el camino es seguir con el presidente Macri.

La crisis y la depreciación del peso trajo consigo la apreciación del poder radical en Cambiemos. La definición del paquete de medida no sólo se discutió con -y estuvo empujada por- los tres gobernadores de la UCR, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdes, sino también con históricos como Jesús Rodríguez y el co-fundador de Cambiemos, Ernesto Sanz, ambos influyentes en la cúpula partidaria. El segundo gesto fue la puesta en funcionamiento, una vez más, de la mesa política que incluye a los cinco mandatarios de Cambiemos (los radicales, y María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta). La mesa, y la participación radical en la toma de decisiones, había quedado desarticulada a mediados del año pasado con el estallido de la crisis.

Como hace dos semanas en Entre Ríos, Mauricio Macri se mostró, a cuatro días de las PASO que hoy se celebran en Santa Fe, con Corral: el candidato radical corre tercero en las encuestas, abajo del socialismo y de los dos candidatos del PJ. Si se ratifica el panorama en las urnas, puede el presidente salir lastimado por el resultado.

El siguiente gesto fue hacia “afuera”. Macri mantuvo reuniones con el diputado Martín Lousteau, que por ahora propone una ampliación de Cambiemos. Aunque se informó que tuvo que ver con la discusión de las medidas, los encuentros se leyeron, incluso dentro del oficialismo, como un operativo para retener al economista, mientras lo seducen desde le lavagnismo. También se especuló con una posible candidatura a vice. En la Rosada responden: “Todas las posibilidades están abiertas”, cuando se consulta por la posibilidad de un vice radical. Pero eso no significa ni remotamente un sí. En el Pro y en la UCR coinciden en que la discusión del vice quedó para más adelante.

La otra reunión fue la de Peña con el vicepresidente de la UCR, Federico Storani, en la Rosada. El encuentro no dio grandes frutos: el histórico radical salió pronosticando la caída de Cambiemos y con halagos a Roberto Lavagna. La reunión de Peña con Ricardo Alfonsín, otro crítico, prevista para el día siguiente, directamente se suspendió.

En cuanto al resto de Cambiemos, Elisa Carrió fue informada sobre el paquete de medidas y acompañó, aunque desde un silencio autoimpuesto por las pascuas (que rompió de manera escandalosa hace unos días en Córdoba). El Ejecutivo le dio aire además a su proyecto de ley de góndolas que se discute ahora en Diputados.

Las crisis también dejaron lesiones en el Pro y en el Gabiente. En el camino quedaron Emilio Monzó (en retirada hacia fin de año) y el diputado Nicolás Massot. Vidal y Larreta ganaron lugar indiscutido en la definición de decisiones. Hacia fin de año hubo fricciones entre el ministro de Interior, Rogelio Frigerio y Marcos Peña. En este último reordenamiento, actúan en mejor sintonía.

Radicales “rebeldes”, con el exministro Roberto Lavagna, a mediados de abril.

Suárez Lastra: "Hay que seguir en Cambiemos"

Facundo Suárez Lastra es diputado de la UCR y defiende la permanencia radical en Cambiemos.

P-A un mes de la Convención, ¿qué posibilidades hay de una escisión de la UCR o de una parte?

R-Ninguna. Que algunos radicales acompañen el eventual proyecto de Lavagna, es una posibilidad. Ahora, a una escisión yo no le veo ninguna chance. La Convención va a expresar lo que la mayoría de los dirigentes y los votantes de la UCR sostienen: que a pesar de las dificultades, errores o la falta de integración, hay que seguir.

P-¿Por qué?

R-Porque las mismas condiciones que hicieron que el radicalismo construyera puntos comunes con la CC y el Pro para ganarle al kirchnerismo hoy siguen absolutamente vigentes. Porque hay dos modelos claros de país. El esfuerzo se hizo y están dadas las condiciones para la recuperación.

P-¿Ha sido una coalición de gobierno o una alianza electoral?

R-Cambiemos se ha parecido más a una alianza electoral que a una coalición de gobierno. Ahora está empezando a funcionar mejor. Primero, aspiramos a que la coalición parlamentaria se traduzca en coalición de gobierno. Y segundo, con vistas a la segunda vuelta, que la coalición se amplíe. Si nosotros vamos a disputar el balotaje con el populismo, hay que procurar acuerdos programáticos con aquel sector del PJ más moderno, y aquellos que expresen una superación de eso, no sólo por votos, sino incorporarlos al gobierno y lograr mayoría parlamentaria para las transformaciones que son necesarias.

P-Pero no sería lo mismo que propone Martín Lousteau.

R-No. Él lo plantea para la primera vuelta, y eso es voluntarismo: Lavagna, el Socialismo, Stolbizer, ya se han pronunciado en contra.

P-¿Se debate el vice?

R-No es algo que el radicalismo haya planteado. Nos gustaría que la fórmula exprese más la coalición, sí, pero no es determinante para una coalición de gobierno.

P-¿Cómo ve el Plan V si la economía no mejora?

R-La economía empezó a dar señales, hay ligero nivel de recuperación en varias actividades, la macroeconomía más estable, la balanza comercial empezó a ser positiva, el déficit fiscal se sobrecumplió, y las medidas van a ayudar a que la situación mejore. No veo plan V, el candidato es Macri, y tenemos la mejor candidata en Buenos Aires, y ese lugar es central para ganar.

Alfonsín: "Hay que ampliarlo o construir una nueva coalición"

Ricardo Alfonsin es uno de los radicales más contestatarios del Ejecutivo.

P-¿Qué se va a proponer en la Convención?

R-La formación de un nuevo frente, que a los actores que hoy pueden estar en Cambiemos se sumen otros actores, con los cuales podamos llegar coincidencias programáticas. No queremos cometer el mismo error del 2015, que no hubo un programa de gobierno acordado, ni mecanismo de resolución de intereses.

P-¿Es ampliar Cambiemos o romperlo?

R-No es ampliar, es construir uno nuevo. Sería arrogante invitar a otras fuerzas a integrar Cambiemos. Hay que construir uno nuevo, que no excluya a nadie, si alguna fuerza se quiere autoexcluir, bueno, lo hará. Pero pretendemos construir con las fuerzas que están más otras.

P-¿Pero imagina a Macri y Lavagna en el mismo frente?

R-Claro que no es fácil. Pero si me hubieran preguntado en el 2012 si era posible un acuerdo entre PRO y UCR, yo hubiera dicho que no. Si el Pro tiene sinceridad, debería sumarse, porque dice que lo peor que puede pasarle a la Argentina es volver al 2015: si realmente cree eso, se va a sumar. Porque si repetimos la oferta electoral del 2015 estamos generando las condiciones para un triunfo de quienes estaban gobernando hasta el 2015.

P-Eso es el kirchnerismo, en este frente el límite…

R-A mí no me gusta personalizar. Hoy los argentinos no quieren dos cosas: volver a antes del 2015, ni repetir hacia adelante este presente. El Pro, si piensa que sería malo volver al 2015, se va a sumar a esta propuesta. La oferta del 2015 garantiza el triunfo de lo que era el Frente para la Victoria.

P-¿Si la decisión es seguir en Cambiemos, se divide la UCR?

R-No, yo digo que eso no va a pasar, el resultado va a ser otro. Y espero que quienes no coincidan con la decisión mayoritaria de un nuevo frente sean orgánicos como fuimos quienes en su momento estuvimos en contra en el 2015.

P-¿El plan V no ayudaría a mantener la integridad de Cambiemos?

R- Yo no voy a opinar de los candidatos del Pro. No es un problema de candidatos, es un problema de programas, de políticas. La responsabilidad de la situación no es de Macri, es de las políticas que se aplicaron, poco importaría que pusiéramos a cualquier candidato con las mismas políticas. Eso tiene que cambiar el nuevo frente.

Gualeguaychú 2015: cómo fue la convención radical que aprobó la coalición con Macri

La última Convención del radicalismo fue el 14 de marzo del 2015. Y no se desarrolló sin roces. Con el entonces senador nacional Ernesto Sanz a la cabeza, un sector del radicalismo apostaba a un “frente cerrado” con el PRO y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Entre los partidarios de esa opción estaba el hoy crítico Federico Storani.

Julio Cobos, que trabajaba su candidatura a presidente, y Gerardo Morales -hoy gobernador de Jujuy- encabezaban un sector que promovía un “frente amplio”. Lo acompañaban figuras importantes como Luis Naidenoff, Angel Rozas y José Cano. Buscaban recuperar las alianzas del Frente Amplio UNEN (que incluía a la UCR, el socialismo, el GEN, Libres del Sur y Proyecto Sur, y que Carrió ya había abandonado en 2014 para acercarse al macrismo), sumar el Pro y buscar un acuerdo nacional con el Frente Renovador de Sergio Massa.

Sanz consideraba que “la salida del kirchnerismo no puede ser liderada por alguien que viene del kirchnerismo”. Morales creía que el proyecto sin el massismo sería “inviable en términos de gobernabilidad”.

Entre gritos e insultos, la postura a favor de formar Cambiemos se impuso por 186 votos contra 130.


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