Candidatura otoñal
En la oposición vinculan el proyecto, aún no resuelto, con la intención futura de ir por la re-reelección.
gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar
Jorge Sapag arrojó esta semana un globo de ensayo para evaluar la respuesta dentro y fuera de su partido ante una posible candidatura testimonial a senador. Se trata de una idea que el gobernador tenía en consideración antes de blanquearla públicamente el lunes último desde San Martín de los Andes. La estrategia está presentada como una alternativa para recuperar espacios perdidos por el Movimiento Popular Neuquino en el Congreso de la Nación, en particular en el Senado, y es una apuesta que podría evitar una interna aún no declarada en su partido pese a que dos dirigentes ya expresaron que están interesados en ese puesto: el gremialista Guillermo Pereyra y el actual senador Horacio Lores, que quiere repetir otro mandato. Lo que por ahora es una posibilidad se definirá en el otoño, según expresó el propio gobernador cuando habló de este asunto. Y justamente de esa indefinición se colgó Pereyra para confirmar que su candidatura sigue firme y que la propuesta de Sapag se deberá discutir en la lista Azul, a la que ambos pertenecen. De Lores nadie habla demasiado, pero Pereyra, que maneja un gremio que recauda mucho dinero de los afiliados y cuenta con un indiscutible poder de presión, puede transformarse en un “candidato problema” para Sapag. El sindicalista se reconoce en la misma línea interna que conduce el gobernador, pero escaló posiciones en el gremialismo nacional hasta colocarse como segundo en la CGT de Hugo Moyano, ahora adversario de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En el delicado armado de alianza estratégica de Sapag con el kirchnerismo, al gobernador le resultaría difícil sostener a Pereyra como candidato en estas legislativas. Si bien quiere ganarle al Frente para la Victoria en las urnas, el gobernador sabe que no es lo mismo hacerlo con su candidatura que enviar al Congreso a un hombre alineado con Moyano. Con encuestas en la mano, así funciona el reloj político del gobernador, Sapag cree que si encabeza la lista de senadores arrastrará más votos que ningún otro dirigente del MPN y que se abrirán mejores chances para colocar a dos senadores en vez de uno, como tiene actualmente el partido provincial. Si avanza en esta dirección, ése será uno de los argumentos centrales para convencer a su propia tropa de que esta alternativa puede ser la mejor para el MPN. La posible candidatura testimonial de Sapag operaría, además, como una tapa ante otros aspirantes al cargo, tal el caso hipotético de Jorge Sobisch, presidente del partido que, por otra parte, no quiso opinar durante la semana sobre el tema más importante que ahora se debate en el MPN. La vicegobernadora, Ana Pechen, acompañó los plazos marcados por Sapag para tomar una definición. Dijo al respecto: “Todo a su tiempo y armoniosamente”. No es posible determinar hoy si la discusión será armoniosa o se producirá alguna fisura en el transcurso de un debate que no es tan ideológico como pragmático. La diferencia consiste en un Pereyra que avanza su carrera al lado de Moyano y el gobernador que necesita enviar señales claras de que no está dispuesto a romper con la Casa Rosada. En los partidos de la oposición al MPN la posible candidatura de Sapag también abrió un debate. Ramón Rioseco, intendente de Cutral Co y aspirante a la gobernación en el 2015, dijo que el gobernador piensa en presentarse porque el partido “no tiene candidato” y vinculó directamente el resultado de las legislativas nacionales con un posible proyecto re-reeleccionista. “Si no hay triunfo en senadores, no hay triunfo en la reforma”, sintetizó Rioseco. Horacio Quiroga, intendente de Neuquén y otro potencial aspirante a la gobernación dentro de dos años, también aludió a la falta de candidatos de peso en el partido provincial. “Si tiene ganas y no tiene candidatos, que le meta para adelante”, enfatizó con ironía. Pero al mismo tiempo incluyó una corrosiva frase dirigida a lo más caliente de la interna del MPN: sostuvo que Pereyra es “un digno candidato, de la misma manera que Sobisch”. Si Sapag finalmente decide presentarse como candidato a senador, tendrá que pasar por dos instancias electorales: la abierta y simultánea, primero, y la decisiva después. El proyecto no deja de presentar riesgos ya que, al ser candidato en primer término, el resultado se transformará en un plebiscito de su gestión. Si a Sapag le va bien es posible que, como dijo Rioseco, se active la instancia siguiente para modificar la Constitución para intentar un nuevo ciclo a partir del 2015. Si el resultado no es el esperado, el gobernador deberá lidiar con dos años de gestión y un poder limado. Conociendo algunos antecedentes de Sapag en materia de candidaturas, es difícil saber qué hará finalmente. En el 2003, cuando avanzaba con bastante decisión hacia una postulación para la gobernación, retrocedió después de mantener una extensa reunión a puertas cerradas con Sobisch. Tras ese renunciamiento de Sapag, el exgobernador tuvo el camino expedito para presentarse a elecciones y alcanzar la que fue su última gestión de gobierno. Ante palabras como “posible”, “hipotética” y otras usadas estos días que sólo trazan señales pero ninguna certeza, habrá que esperar entonces un poco, tal vez hasta que llegue el otoño, para conocer el fin de esta historia.
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