Cargos que nadie quiere y concursos desiertos: la crisis inesperada del Poder Judicial neuquino

La renuncia del fiscal de Rincón de los Sauces, el escaso interés por los concursos de Chos Malal y Cutral Co, y el bajo nivel de los participantes son manifestaciones del mismo fenómeno.



La Ciudad Judicial de Neuquén capital. Foto: Archivo Juan Thomes

La Ciudad Judicial de Neuquén capital. Foto: Archivo Juan Thomes

¿Por qué cuesta tanto conseguir jueces y fiscales para algunas ciudades del interior de Neuquén? ¿Por qué los que ya tienen el puesto piensan en su mayoría en migrar a la capital, o renuncian así sin más?

Para los tiempos que corren, lo que ofrecen los cargos es muy tentador: sueldos intangibles de seis cifras, estabilidad casi eterna, pertenencia a una elite. Los requisitos son mínimos: título nacional de abogado, dos años de ejercicio de la profesión.

Sin embargo, la escasa convocatoria de los últimos concursos del Consejo de la Magistratura -en cantidad y calidad de inscriptos- y la crónica dificultad para cubrir vacantes en algunas ciudades ponen en foco que hay algo más que el dinero y la ¿vocación? por pertenecer al Poder Judicial.

Rincón de los Sauces se convirtió en el caso testigo de la semana, y sirve como ejemplo en muchos sentidos: quienes concursaron para ser juez o fiscal en esa ciudad siempre obtuvieron bajas calificaciones (puede leerse así: los que compitieron por el cargo no fueron los mejores de la clase) y duraron muy poco en el sillón.

Vicente Aiello, quien renunció acorralado por sospechas de mal desempeño, fue el último pero no el único caso: duró 11 meses en el puesto de fiscal. Su antecesor Fabián Flores apenas pasó el año. Lucas Yancarelli asumió como juez y poco más de un año después ya estaba en el mismo puesto pero en Neuquén capital.

Hay más ejemplos, de los que pocos hablan en público: pedidos (ruegos) a vocales del Tribunal Superior para que les gestionen un traslado; mudanzas de una ciudad a otra para forzar la migración a un nuevo puesto; reclamos para que fijen audiencias en la ciudad donde vive un familiar...

Destinos poco atractivos

Empecemos por Rincón.

“Es poco atractivo radicarse ahí, por eso desde que se creó el juzgado y la fiscalía siempre hubo pocos anotados”, dijo Richard Trincheri, juez del Tribunal de Impugnación consultado por “Río Negro” al respecto. “En Chubut pasa lo mismo con Comodoro Rivadavia, los concursos para cubrir cargos en esa ciudad no interesan por el clima, por los costos de vivir ahí”, agregó.

Trincheri señaló que “hay que plantearse si la cantidad de casos justifica que haya un fiscal en Rincón. En una época se había dejado todo, y por razones políticas, por un caso mal trabajado, se reflotó”.

Rincón es un bastión del gremio petrolero y del Movimiento Popular Neuquino. Ser funcionario judicial allí implica tener muñeca política para no hundirse en un terreno viscoso como la tierra empetrolada.

Trincheri fue consultado también respecto de la defensoría del Niño de Cutral Co, concurso que fue declarado desierto por el bajo nivel de los participantes. Opinó que “si para los consejeros nadie reunía los requisitos está bien, pero lo tendrían que hacer siempre que ocurra eso”. En el mismo sentido dijo que “el perfil de juez que buscan se debería conocer antes y no durante el concurso, y debería ser público, así el postulante define si se presenta o no”.

Comodidad

Sandra González Taboada, fiscal jefa en el interior y presidenta de la Asociación de Magistrados, indicó que “no hay una sola causa” para explicar la dificultad para cubrir las vacantes en determinadas localidades, pero reconoció que “hay personas que prefieren quedarse en la comodidad de la ciudad”.

Consideró que “el sueldo es suficiente como para compensar las falencias que pueda tener el lugar de residencia, y también está el sentido de pertenencia a la institución en la que uno trabaja”.

Problemas personales

Para Mauricio Zabala, quien antes de ser juez en la capital estuvo seis años en Chos Malal, “en el interior puede suceder que los problemas originados en la función se vuelvan personales, porque son ciudades chicas y te encontrás con la misma gente a la salida de la escuela, en el supermercado, o cuando vas a jugar un picado al fútbol”.

Chos Malal supo tener graves problemas de convivencia interna hace más de una década, lo que motivó una virtual intervención por parte del Tribunal Superior. En esa circunscripción, dos fiscales y una jueza fueron removidos por juri y otro fiscal renunció tras denuncias en su contra.

Según Zabala, para lugares como Rincón “hay que conseguir a alguien muy formado que quiera ir, o a alguien nuevo pero con mucho apoyo desde la capital”.

“El interior también puede ser un buen lugar para gente joven, que lo tome como elección de vida”, indicó.

Ahora se están concursando dos cargos de fiscal para Chos Malal. Una de las competencias está a punto de fracasar y en la otra, curiosamente, todos los inscriptos residen fuera de la ciudad.

Estrategia

Florencia Martini, jueza del Tribunal de Impugnación, indicó que “algunas personas se presentan en los concursos del interior porque hay menos competencia y los ven como más fácil de ganar, y después buscan la forma de pasarse a un cargo en Neuquén”.

La excepción

Un caso al revés es el de su colega Liliana Deiub, quien hizo toda la carrera en el interior. Nacida en Cutral Co y criada desde los seis años en Zapala, “yo soy la excepción a la regla, no quiero ir a Neuquén”, afirmó.

Coincidió con Martini en que “la mayoría de la gente aspira a vivir en Neuquén. Concursa en el interior pero con el objetivo de entrar al Poder Judicial y después busca la manera de irse a la capital”.

Consultada sobre las razones por las cuales algunos concursos del interior despiertan muy poco interés, dijo que no tenía una explicación: “No lo entiendo, porque son puestos con sueldos muy altos”.

Y respecto de Rincón de los Sauces lo describió como “una ciudad con una problemática muy particular, con contrastes sociales muy grandes porque viven personas que ganan mucho dinero y otras que ganan muy poco”.

Fracaso o bajo nivel

Un repaso por los últimos concursos convocados por el Consejo de la Magistratura para cubrir cargos en el interior neuquino arroja un panorama desalentador.

•El cargo de defensor de los derechos del Niño y el Adolescente de Cutral Co fue declarado desierto por el bajo nivel de los concursantes.

•La misma suerte podría correr el cargo de fiscal del caso de Chos Malal, ya que ninguno de los participantes superará los 50 puntos sobre 100 posibles.

•Para fiscal jefe de Chos Malal, uno de las funciones más altas de la provincia, hay apenas cuatro inscriptos, llamativamente todos de afuera de la ciudad.

Mejor suerte parece tener el concurso para defensor civil de Cutral Co, ya que siguen en carrera con un puntaje más decoroso siete concursantes.

Históricamente el Consejo ha buscado la forma de que los llamados a concurso tengan la mayor repercusión, como una manera de garantizar una presencia de concursantes amplia y de la mejor calidad posible.

En los 16 concursos del 2018 sólo uno de los participantes superó los 65 puntos sobre 100 posibles, mientras que el resto saltó con esfuerzo la barrera de los 50 puntos.

Vale recordar que acceden a cargos con estabilidad e inamovilidad mientras dure su buen desempeño, y sueldos intangibles, es decir que no pierden poder adquisitivo frente a la inflación.

Los exámenes orales y la entrevista personal, dos de las etapas más importantes de los concursos, son abiertas a todo público.

Sin embargo rara vez asiste el ciudadano común, que probablemente ni siquiera sepa dónde funciona el Consejo de la Magistratura.

A propósito, la sede está en el edificio de Carlos H. Rodríguez 364. El portero es muy amable y sabrá indicar el piso correspondiente a los interesados.


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