Carne y vegetales: ¿qué dice la ONU sobre la alimentación?

El nuevo informe de la ONU sobre calentamiento global urge a hacer cambios en la dieta alimentaria para evitar la degradación de las tierras.



Más allá de a los bosques, plantas y animales, el cambio climático está afectando al ser humano donde más le duele: el estómago, dijo un nuevo reporte científico de Naciones Unidas.


El calentamiento global generado por el hombre está provocando la drástica degradación del terreno, mientras que la forma en la que se cultivan esas tierras está empeorando el fenómeno. Por esta combinación, la comida es más cara, escasa e incluso menos nutritiva, apuntó el informe.
Pero si la gente cambia la forma en la que se alimenta, cultiva la comida y gestiona los bosques, podrían ayudar a salvar el planeta de un futuro cálido, apuntaron los expertos.

“Dietas equilibradas a base de alimentos de origen vegetal, como aquellas basadas en cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras, los frutos secos y las semillas, y alimentos de origen animal producidos en sistemas resistentes, sostenibles y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, presentan grandes oportunidades

Informe de la ONU

El reporte especial, escrito por más de 100 científicos y aprobado de forma unánime por diplomáticos de todo el mundo en una reunión en Ginebra, propuso posibles soluciones:
La mejora de las prácticas agrícolas -como la siembra directa y la fertilización dirigida- pueden ayudar a combatir el calentamiento al reducir las emisiones de carbono actuales hasta en un 18% para 2050, según el reporte.


Si la gente cambia su dieta reduciendo el consumo de carnes rojas para incrementar el de alimentos de origen vegetal como frutas, verduras y semillas, el mundo puede ahorrarse otro 15% de las emisiones actuales para mediados de siglo. Esto mejoraría también la salud de la población, añadió Rosenzweig.


La reducción del desperdicio de alimentos puede ser todavía más determinante. Actualmente entre “el 25 y el 30% de la producción total de comida se desperdicia”, indica el informe, al tiempo que unos 820 millones de personas en el mundo siguen pasando hambre.


Si en las regiones pobres las proteínas animales son a veces insuficientes, en los países ricos se consumen en exceso y hay 2.000 millones de adultos con sobrepeso o obesos. Por eso “hay que eliminar el desperdicio de alimentos y reducir el consumo de carne” apunta por su parte la ONG Climate Action Network.


Preguntas y respuestas de especialistas

El informe de expertos de la ONU sobre el cambio climático , ofrece pistas sobre cómo cambiar los hábitos de alimentación sin necesariamente convertirse en vegetariano, para luchar contra el calentamiento global.

Qué dijo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) sobre los regímenes alimentarios?
El IPCC señala que cambiar los hábitos de consumo y de producción alimentarios es una de las claves para combatir el calentamiento.
"Algunos regímenes alimentarios necesitan más suelo y agua y producen mayores emisiones que otros", resumió uno de sus copresidentes, Jim Skea, al presentar la síntesis del informe.
Una frase en particular del texto destaca este punto:
"Dietas equilibradas a base de alimentos de origen vegetal, como aquellas basadas en cereales secundarios [otros que los principales como el arroz o el trigo], legumbres, frutas y verduras, los frutos secos y las semillas, y alimentos de origen animal producidos en sistemas resistentes, sostenibles y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, presentan grandes oportunidades".
Esta perspectiva evolucionó a lo largo de las diferentes versiones redactadas en los últimos meses. La versión final es fruto de un consenso político, después de que los Estados analicen el texto.

¿El IPCC recomienda una dieta en particular?
Este grupo de científicos, bajo el auspicio de la ONU, se encarga de guiar las decisiones que los Estados adoptan sobre la cuestión climática.
"El IPCC no formula recomendaciones sobre los regímenes alimentarios", especificó Skea. "Lo que hemos señalado, en base a pruebas científicas, es que algunos […] dejan una menor huella de carbono".


El grupo no recomienda adoptar una dieta vegetariana (sin carne ni pescado) y menos aún vegana (sin ninguna proteína animal), en contra de lo que afirmaron algunos medios antes de la publicación del informe.


La afirmación se basaba en una cita del texto que omitía el paso a "alimentos de origen animal producidos en sistemas resistentes, sostenibles y con bajas emisiones de gases de efecto invernadero".

¿La carne es una cuestión central?
Investigaciones científicas precedentes concluyen que la producción de carne, mediante la ganadería intensiva, tiene más impacto medioambiental que la de otros alimentos.
"Es evidente que reducir la demanda de carne es una forma importante de disminuir el impacto medioambiental del sistema alimentario", recordó este jueves un especialista británico, Alan Dangour, en reacción a un estudio simultáneo al informe del IPCC.
Pero el informe del Grupo de Expertos de la ONU sobre la Biodiversidad (IPBES), publicado a principios de mayo, no pedía directamente comer menos carne. La formulación se suavizó con respecto a la versión preliminar, probable muestra de la hostilidad de algunos países productores de carne.

¿Cómo alimentarse en el futuro?
El IPCC sigue la senda de recientes recomendaciones al hablar de cereales, verduras y frutos secos.
En enero, un informe realizado conjuntamente por la revista médica The Lancet y la oenegé Fondation EAT recomendaba una "transformación radical": reducir a la mitad el consumo mundial de carne roja y de azúcar y multiplicar por dos la frutas, verduras y frutos secos.
Según estos especialistas, la dieta diaria ideal serían 300 gramos de verduras, 200 de frutas, 200 de cereales integrales, 250 de leche entera, y solamente 14 gramos de carne roja, es decir diez veces menos que un filete tradicional. Las proteínas se obtendrían de la carne de ave, del pescado, de los huevos o de los frutos secos.


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