Un sueño imposible




Ricardo Bustos
CAPIOVI, MISIONES

Creí estar soñando… Llovizna, cielo gris, solo faltaban los paraguas de la imagen cuando “el pueblo quería saber de que se trata”. Pero no, eso solo ocurría cuando en la escuela nos enseñaban que Argentina era una Nación soberana. Argentina es contradictoria, hablamos de patria en los actos políticos, partidos de fútbol o el día de las elecciones. Después, corremos los días feriados que homenajean a nuestros patriotas y fechas emblemáticas de la nacionalidad porque los tomamos como “fin de semana largo para el turismo”.

El lunes, para ver a 11 millonarios correr detrás de la pelota, un país no durmió, millones de niños no tuvieron clases o vieron el partido con pantallas gigantes de televisión… pero en la escuela.

Muchos intendentes, para que la gente los apoye, decretaron asueto en las oficinas públicas municipales por dos horas de adrenalina que no le cambian el rostro a esta querida Argentina, destruida por la mala dirigencia política que ha llevado al hambre a ciudadanos de todas las edades. Unos a Qatar con millones de pesos en gastos inútiles, otros que vieron el partido de fútbol en la vidriera de algún comercio, hoy no tendrán un plato de comida en sus platos.

No soy renegado, amargado o pesimista. Veo y siento la realidad desde los cimientos de estas paredes que se están cayendo a pedazos y nadie hace nada por impedir que se conviertan en escombros. Hay una vida cotidiana que continúa mas allá de un equipo de fútbol o un torneo mundial.

En el año 1978, con el frío corriendo por la espalda dado el momento sociopolítico que vivíamos los argentinos, la letra de la canción que nos motivaba para alentar a la selección nacional de fútbol era…”25 millones de argentinos… ganaremos el Mundial”, Hoy somos 47 millones y estamos jugando en la primera división “C” de la educación, salud, economía e inseguridad en todos los niveles. Algo no hicimos bien y nos equivocamos muchas veces cada cuatro años.


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