“Ampliación de la 22: exigimos cuidado y respeto”
En los últimos días, algunos ciudadanos han vertido opiniones sobre la marcha de la ampliación de la Ruta 22 y la forma de operar de la empresa vial que tiene a cargo las obras. Quiero expresar lo que seguramente sienten muchas de las familias que vivimos al borde de la misma. Desde hace unos tres meses, sufrimos las molestias ocasionadas por el trabajo de ensanchamiento de la ruta, que muchas veces nos ha impedido salir de nuestras viviendas. Todo hecho sin avisar: qué es lo que van a hacer, cuándo hacen tal o cual modificación de nuestro entorno. De manera que uno puede salir a la calle (en este caso la banquina de la ruta) y encontrarse con que le están talando la totalidad de la alameda que rodeaba al canal de riego, corriendo los postes de luz o simplemente tirando abajo la identificación de la propiedad o volteando el cesto de residuos. Cuando osadamente se pregunta cuál es el paso siguiente a los trabajadores de la empresa vial sólo se nos contesta que no saben, que tenemos que hablar con un ingeniero no identificable y que ellos “sólo cumplen órdenes”. Se nos dice que van a correr el canal de riego que pasa frente a nuestra residencia. Nos comunicamos con el Consorcio de Riego, ente que tiene a cargo el mantenimiento de los mismos, y ellos tampoco han sido avisados de lo que van a hacer con nuestros canales. Entiéndase bien: nadie pretende que no se amplíe la Ruta 22, tristemente célebre por su índice de accidentes, y más si las modificaciones pretenden disminuir ese índice. Ni siquiera nos seguimos lamentando por no haber optado por una vía alternativa por la barda norte. Si como sociedad no supimos o quisimos expresarnos con contundencia en su oportunidad, el resultado no puede ser otro que el actual. Sabemos que una obra de estas características conlleva molestias a los transeúntes en general y a los que vivimos sobre la ruta en particular. Pero ello no constituye un impedimento para ser tratados con respeto por parte de la empresa responsable de las obras y ser informados del cronograma de las mismas, para minimizar los daños que provocan a nuestra calidad de vida. Cada vez que hemos preguntado a desinformados trabajadores nos responden lo mismo: “Esto se planifica en las oficinas de Buenos Aires y no tienen en cuenta los daños colaterales”. Durante los últimos meses llegamos a pensar que lo que se hacía era la única alternativa posible y, más allá de alguna protesta entre pocos, no levantamos la voz. El comprobar que la inquietud no es sólo nuestra nos impulsa a exigir a la empresa vial cuidado y respeto por los ciudadanos que vía impuestos pagamos el presupuesto que demandan las obras. Nélida Elsa Rodríguez DNI 4.848.116 Roca
Nélida Elsa Rodríguez DNI 4.848.116 Roca
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