“Caso Vera: la Justicia destrozó a la familia policial y a la sociedad”
Gabriel Lihué Correa analiza las conductas de los diferentes actores sociales respecto al asesinato de Pablo Vera.
Soy hijo, nieto y bisnieto de una familia policial. Vi excesos policiales que fueron condenados con celeridad, como debe ser, pero también he visto cómo el Poder Judicial y el político bastardean y maltratan a la policía. El policía no es un objeto, es un ser humano común y corriente, como vos, como yo. Señores jueces, debe tratárselo como tal. Es cierto que tiene una formación distinta, pero es humano. No lo veo a un juez en su sillón bancándose insultos, escupitajos y balas por parte de un delincuente. ¿En qué piensan cuando los liberan? ¿Nos toman por tarados, no? ¿Qué estarán pensando las víctimas de Pablo Vera y de la delincuencia? El fallo de Vera, más allá de los tecnicismos, es un “viva la pepa”, el delincuente puede matar y robar, total si el policía se defiende va en cana. Muchísimas veces la policía detiene a delincuentes y la Justicia los libera enseguida. Esto genera que los efectivos no estén pendientes de los delincuentes sino de no terminar presos o muertos. La policía no tiene apoyo de la Justicia, ni de nadie. ¿Hasta dónde se piensa llegar? ¿Qué espera el Poder Judicial y el político para corregir esto? ¿Dónde está el jefe de Policía y el gobernador? ¿Qué ganas de trabajar dan así? Hablan de derechos humanos, es verdad que defienden a la ciudadanía de los excesos del Estado, pero ¿quién defiende a la gente común de la inseguridad y la delincuencia? Los jueces y fiscales se la pasan hablando de las garantías individuales cuando piden o liberan a un delincuente que mató o robó. Ahora, ¿quién piensa en las garantías individuales de la ciudadanía? Un policía que se defiende de un robo va a perpetua sin dudar, así lo sentenció la Justicia. Pero el artículo 80, inc. 8 del Código Penal, establece: “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare a un miembro de las fuerzas de seguridad pública, policiales o penitenciarias, por su función, cargo o condición.” Durante este año más de 16 policías murieron en procedimientos. Hace poco liberaron al asesino del policía Huinchaqueo, sólo le dieron 15 años. El juez no dejó firme la sentencia y lo liberaron después de tres años. Los organismos de derechos humanos que tanto movilizaron en el caso Vera, ¿tienen algo para decir? En buena hora la Justicia y el poder político tienen que dejar sus discursos para la tribuna y poner las barbas en remojo y trabajar codo a codo. Como familia policial estoy harto de que se detenga a un delincuente y no se alcancen a terminar los papeles, y tener del otro lado de la línea a un juez pidiendo que lo liberen. No es fácil asimilar todo lo que vive un policía, desde pasar horas y horas al sol, comprarse sus propias cosas de trabajo y soportar que le carguen las tintas cuando la Justicia libera a un delincuente que luego reincide. Hay muchas cosas más que le suceden que la ciudadanía común no conoce y que lo hace implosionar en su conducta. Eso decanta en falta de motivación en el cumplimiento del servicio. Si queremos mayor seguridad, entonces debemos auditar y presionar institucional y legalmente a la Justicia. Como así también se debe cuidar a un pilar histórico en nuestra provincia, que fue base en la construcción de nuestros pueblos: la policía, sobre todo aquellos que actúan bien y de buena fe. Hoy más que nunca pido justicia por Villegas. Gabriel Lihué Correa 31.359.589 Roca
Gabriel Lihué Correa 31.359.589 Roca
La gente opina
Soy hijo, nieto y bisnieto de una familia policial. Vi excesos policiales que fueron condenados con celeridad, como debe ser, pero también he visto cómo el Poder Judicial y el político bastardean y maltratan a la policía. El policía no es un objeto, es un ser humano común y corriente, como vos, como yo. Señores jueces, debe tratárselo como tal. Es cierto que tiene una formación distinta, pero es humano. No lo veo a un juez en su sillón bancándose insultos, escupitajos y balas por parte de un delincuente. ¿En qué piensan cuando los liberan? ¿Nos toman por tarados, no? ¿Qué estarán pensando las víctimas de Pablo Vera y de la delincuencia? El fallo de Vera, más allá de los tecnicismos, es un “viva la pepa”, el delincuente puede matar y robar, total si el policía se defiende va en cana. Muchísimas veces la policía detiene a delincuentes y la Justicia los libera enseguida. Esto genera que los efectivos no estén pendientes de los delincuentes sino de no terminar presos o muertos. La policía no tiene apoyo de la Justicia, ni de nadie. ¿Hasta dónde se piensa llegar? ¿Qué espera el Poder Judicial y el político para corregir esto? ¿Dónde está el jefe de Policía y el gobernador? ¿Qué ganas de trabajar dan así? Hablan de derechos humanos, es verdad que defienden a la ciudadanía de los excesos del Estado, pero ¿quién defiende a la gente común de la inseguridad y la delincuencia? Los jueces y fiscales se la pasan hablando de las garantías individuales cuando piden o liberan a un delincuente que mató o robó. Ahora, ¿quién piensa en las garantías individuales de la ciudadanía? Un policía que se defiende de un robo va a perpetua sin dudar, así lo sentenció la Justicia. Pero el artículo 80, inc. 8 del Código Penal, establece: “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare a un miembro de las fuerzas de seguridad pública, policiales o penitenciarias, por su función, cargo o condición.” Durante este año más de 16 policías murieron en procedimientos. Hace poco liberaron al asesino del policía Huinchaqueo, sólo le dieron 15 años. El juez no dejó firme la sentencia y lo liberaron después de tres años. Los organismos de derechos humanos que tanto movilizaron en el caso Vera, ¿tienen algo para decir? En buena hora la Justicia y el poder político tienen que dejar sus discursos para la tribuna y poner las barbas en remojo y trabajar codo a codo. Como familia policial estoy harto de que se detenga a un delincuente y no se alcancen a terminar los papeles, y tener del otro lado de la línea a un juez pidiendo que lo liberen. No es fácil asimilar todo lo que vive un policía, desde pasar horas y horas al sol, comprarse sus propias cosas de trabajo y soportar que le carguen las tintas cuando la Justicia libera a un delincuente que luego reincide. Hay muchas cosas más que le suceden que la ciudadanía común no conoce y que lo hace implosionar en su conducta. Eso decanta en falta de motivación en el cumplimiento del servicio. Si queremos mayor seguridad, entonces debemos auditar y presionar institucional y legalmente a la Justicia. Como así también se debe cuidar a un pilar histórico en nuestra provincia, que fue base en la construcción de nuestros pueblos: la policía, sobre todo aquellos que actúan bien y de buena fe. Hoy más que nunca pido justicia por Villegas. Gabriel Lihué Correa 31.359.589 Roca
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