Catriel: denunció acoso y la mandaron a hablar con la madre del acusado

Una joven de 19 fue a la fiscalía a denunciar a un hombre que la hostigaba desde las redes con fotos de contenido sexual. La asistente judicial le dijo que su exposición no encuadraba en ningún delito. Accionó la jueza de Paz y prohibió acercamiento del sujeto.



Georgina Garro, jueza de Paz de Catriel. Actuó con celeridad y tomó la denuncia que otros eludieron.

Georgina Garro, jueza de Paz de Catriel. Actuó con celeridad y tomó la denuncia que otros eludieron.

El Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Cuarta Circunscripción de Río Negro, que abarca desde Cipolletti hasta Catriel, sumó un nuevo cuestionamiento por parte de una mujer víctima de un delito contra la integridad sexual. Desde hace dos años, con el cambio del código procesal, los fiscales asumieron un rol preponderante en la investigación. Sin embargo, acumulan un historial de críticas. Pareciera que las denuncias por abusos son su “talón de Aquiles”.

Esta vez ocurrió en Catriel con una asistente de la fiscalía. La mujer le restó importancia a una denuncia por acoso cibernético que radicó una joven de la localidad petrolera y la mandó a hablar con la madre del acusado porque tenía “buenas referencias” de ella.

El caso lo terminó resolviendo la jueza de Paz, con un rol menos preponderante en la pirámide judicial. Georgina Garro se apoyó en la legislación nacional de protección de mujeres y dictó una medida cautelar en favor de la denunciante.


Toda la historia fue detallada por la joven en una exposición que hizo ante la jueza de Paz Georgina Garro. Tiene 19 años y denunció que un hombre le mandaba imágenes obscenas a través de redes sociales con perfiles falsos. Identificó al acosador a quien conocía desde 2016 porque era primo de una amiga. “Al principio pensé que era un pesado, pero después empezó a enviarme fotos”, relató.

En su exposición ante la jueza Garro, la víctima detalló que el 5 de junio se presentó junto a su mamá en la fiscalía y fue atendida por una integrante del MPF de Catriel. La abogada que forma parte de la fiscalía de Catriel le habría dicho que la exposición no encuadraba en “ningún delito” y le sugirió que hable con la madre del denunciado.

“Me dijo el lugar donde trabajaba y la dirección me la anotó con lápiz negro. Me dijo: "qué lástima, porque él fue papá, yo lo vi con un carrito”. Además le indicó que el acoso y el hostigamiento “no eran graves”. El defensor particular de la joven, Pablo Barrionuevo, confirmó los dichos de su clienta y la acompañó al juzgado de Paz.

Me informó que el acoso y el hostigamiento no eran graves. Me dijo: qué lástima, porque él (el acusado) fue papá. Yo lo vi con un carrito”.

La joven denunciante.


El caso tampoco encuadraba en violencia familiar, ley 3040, porque las personas involucradas no eran pareja. De todos modos, la jueza de Paz buscó la forma para dar una respuesta institucional.

Por su parte, la joven terminó exponiendo la situación en las redes sociales, lo que generó una ola de reclamos en el mismo sentido.

La denuncia encuadra en el delito de exhibiciones obscenas, sin embargo la fiscalía no realizó ninguna intervención. Sí lo hizo la jueza de Paz, quien pidió la prohibición de acercamiento y el cese del hostigamiento. Garro dispuso prohibir al denunciado el acercamiento a menos de 500 metros con respecto a la víctima.


La joven de 19 años detalló que la venía acosando desde hace algunos años. Según consta en la declaración, la situación se agravó cuando el joven comenzó a mandarle imágenes obscenas a través de redes sociales y perfiles falsos.

A pesar de que en la Cuarta Circunscripción hay antecedentes de casos juzgados como exhibiciones obscenas a través de internet, ni la fiscal ni la funcionaria avanzaron sobre la denuncia. Tampoco nadie del MPF de Cipolletti intervino para contener a la víctima, pese a los protocolos y a las capacitaciones que permanentemente pregonan respecto de la perspectiva de género.


Análisis: Cuando falla el procedimiento, un problema recurrente


No es la primera vez que falla el procedimiento del Ministerio Público Fiscal en casos con perspectiva de género. El principal reclamo que hacen las mujeres es por la revictimización. Pero el peor escenario es cuando una causa se cae o se archiva porque los mecanismos que dispone el organismo estatal no se ponen en práctica.

El año pasado Tania Farías, una joven cansada de la extensión sin resultados de los tiempos judiciales, contó a Río Negro los detalles de una noche de terror. Su ex pareja casi la mata a golpes en 2017. En un año la causa apenas habían avanzado. “Yo fui la víctima y lo soy cada vez que tengo que volver a contarlo, porque todavía tengo miedo”, detalló en esa oportunidad. Un mes después de esa declaración, su ex pareja fue condenado a tres años de prisión en suspenso.

En 2017 la fiscalía archivó otra causa de Catriel cuya víctima fue abusada en un camino rural, en inmediaciones del basural.

Al imputado le habían achacado una extensa serie de delitos (privación ilegitima de la libertad, abuso sexual, amenazas con armas), sin embargo el Ministerio Público Fiscal retiró la acusación y devino el sobreseimiento del acusado, con serias recriminaciones de la jueza que lo dictó, quién le endosó a la fiscal no haber “empoderado” a la mujer vulnerada.


Comentarios


Catriel: denunció acoso y la mandaron a hablar con la madre del acusado