Causa Montecino: los condenaron pero quedaron libres antes del fallo

La fiscalía de Cipolletti dio por purgada la pena para los hermanos cipoleños por las estafas. Al no poder probar la asociación ilícita  la condena la cumplieron con la preventiva: estuvieron 15 meses en prisión. 



El caso de los hermanos Montecino Hernández se resolvió de manera paradójica. La fiscalía, tras no poder comprobar el delito de la asociación ilícita, se tuvo que conformar con la condena por estafas y así dar por purgada la pena.

En la audiencia de cesura el fiscal Guillermo Merlo solicitó que se diera por “compurgada” la pena. El fundamento: los hermanos Pedro Hernández y Pablo Montecino estuvieron 15 meses en prisión preventiva por asociación ilícita y al final del juicio solo fueron hallados responsables por dos estafas.

El defensor Juan Luis Vincenty se encargó de destacar que la estafa tiene una escala penal baja que comienza con un mes de prisión hasta seis años. En el caso, los imputados estuvieron en prisión preventiva 15 meses, entre detenciones y prisiones domiciliarias.

Cuando comenzó todo, el fiscal Merlo planteó que la ciudadanía cipoleña se encontraba azolada por una banda de estafadores que conformaban una asociación ilícita y que se dedicaban a perjudicar a las personas con la compra venta de autos a precios irrisorios y con problemas mecánicos y de papeles.

Hizo allanamientos rimbombantes, se tomó fotografías que rápidamente se colaron en la agenda mediática, detuvo personas y acusó a cinco hombres por una docena de hechos delictivos, entre ellos a Montecino y Hernández que ya tenían fama en la ciudad por los antecedentes de sus familiares. Todo el procedimiento se hizo con la anuencia del juez de garantías Marcelo Gómez, hoy promovido a juez de juicio.

Sin embargo la causa comenzó a desmoronarse a lo largo de las sucesivas audiencias de juicio. Primero el fiscal Merlo fue cuestionado por omitir ofrecer las ruedas de reconocimiento en el control de acusación, es decir que se perdió prueba.

Después, y pese a la intervención del Procurador General Jorge Crespo, la defensa compensó económicamente a las víctimas. Lo dijo el defensor en la audiencia de cesura: las dos víctimas de las estafas por las que fueron encontrados culpables los hermanos dieron cuenta en el juicio que el perjuicio económico había sido reparado.

Afirmó el defensor que lo único que había ocurrido aquí era una “actividad licita” como es la comercialización de vehículos usados con “algunas desprolijidades” por parte de los vendedores. Ese fue el final de la historia.

Fiscalía y defensa llegaron a un acuerdo de un año y tres meses de prisión lo que equivale a los 15 meses de detención preventiva. Declaración de reincidencia para uno y unificación para otro. Es más en la audiencia se destacó que pese a los antecedentes de los hermanos, uno de ellos tiene formación terciaria y ambos se muestran educados.

El caso tuvo otro condimento, el policía que hizo la investigación declaró en el juicio que, como los hermanos tenían los teléfonos intervenidos por orden judicial, escucharon que la madre de los principales acusados, Ruth Montecino, detenida en la Unidad 16 de Neuquén por narcotráfico, había tenido un sueño, una premonición que comunicó por teléfono a sus hijos.

Ese día se desataron los allanamientos que pidió Merlo y que finalmente libró Gómez. Ese hecho mereció serias recriminaciones por parte del juez Guillermo Baquero Lazcano a la policía, el día que dio a conocer el veredicto.

Antes del juicio de cesura, la fiscalía había solicitado otra audiencia porque no se ponía de acuerdo con la defensa respecto de los testigos y pretendía nuevamente reeditar todo el historial de declaraciones policiales que daban cuenta de la malicia con la que se desempeñaba el clan.

Sin embargo después terminaron acordando con la defensa la exigua pena de 15 meses. Estuvieron en prisión preventiva desde el 6 de diciembre de 2017 hasta el 6 de marzo de 2019.


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