“Cazafantasmas”: Cuatro chicas a la altura del desafío



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Muchos no les tenían fe. Cambiar el género de los protagonistas de una remake era más que osado, pero las cosas salieron muy bien.

No es nada fácil meterse con un clásico. Los defensores de las remakes, reimaginaciones, relanzamientos o reinicios de largometrajes que fueron un éxito en el pasado (deben ser contados los dedos de una mano las películas que fueron un fracaso y tuvieron una nueva versión) defienden esto aduciendo que nuevas generaciones merecen ver estos filmes actualizados, o que se mejoran gracias a las nuevas tecnologías.

Si fuera tan cierto, no se encargarían tan arduamente de homenajear al filme original con guiños todo el tiempo o tratando de que aparezca algún actor emblema de ese largometraje.

Los años ochenta nos dieron muchas comedias que tal vez no fueron del todo buenas, pero sí se quedaron en nuestros más tiernos recuerdos. Una de ellas fue “Los cazafantasmas” (1984), que era muy original, estaba bien filmada y narrada y contaba con comediantes que pasaban por su mejor momento. Cinco años más tarde llegó “Los Cazafantasmas 2” (1989), a la que no le fue tan bien, y en este 2016 es el turno de esta nueva propuesta llamada “Cazafantasmas”, que podría haber sido un desastre total pero no está del todo mal.

Erin Gilbert (Kristen Wiig) es una académica que está a punto de lograr un puesto importante en la Universidad de Columbia. Pero antes de que suceda eso sale a la luz un libro que escribió años atrás en donde hablaba de su creencia en la existencia de fantasmas. Va entonces en busca de la coautora de esa obra, su amiga de la adolescencia Abby Yates (Melissa McCarthy) quien, a diferencia de ella, sigue estudiando lo paranormal. Mientras Erin trata de convencerla de que saque el libro de internet en donde se encuentra a la venta (NdR. si lo buscan, van a encontrar que pueden comprarlo por 15 dólares. En serio), van a ir junto a Jillian Holtzman (Kate McKinnon), experta en ingeniería y ayudante de Abby, a una casa en donde registrarán por primera vez la presencia de un fantasma. Así comenzarán su nueva empresa que ofrece atrapar almas en pena a la que se unirán Patty (Leslie Jones), una empleada de la MTA (Autoridad Metropolitana de Transporte) que conoce la ciudad de Nueva York y su historia al dedillo. Y también Kevin (Chris Hemsworth), un buen mozo pero inservible recepcionista. El equipo va a tener que hacerle frente a una amenaza paranormal que va a aterrorizar la ciudad.

Durante muchísimos años estuvo en carpeta la posibilidad de hacer una tercera parte de esta saga, que no se concretó nunca por diversos motivos. El director Paul Feig -“Damas en guerra”,” Chicas armadas y peligrosas”- tomó la posta y nos brinda una comedia que, hay que decirlo, provocó mucho revuelo en las redes sociales. A Feig le sienta muy bien trabajar con actrices y esta no es la excepción; ayuda mucho que la tiene a Melissa McCarthy contenida y sin que se exceda mucho, y cuenta con un gran trabajo de Wiig y, sobre todo, McKinnon (se roba la película). Punto a favor también la labor de Chris Hemsworth. El largometraje utiliza elementos de la original pero no es una copia, de hecho los personajes son distintos. Hay buenos chistes y situaciones cómicas bien logradas pero en la última hora el filme va cayendo y no remonta. Hay homenajes para todos los gustos entre apariciones especiales, diálogos y demás –estén atentos porque algunos son muy sutiles– y quédense hasta el final de los créditos que hay una escena que contesta si habrá una secuela o no. Y si hay una segunda parte, ¿a quién van a llamar?


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