Chile-Perú ¿de rivales a socios?

Tras el reciente fallo de La Haya sobre las fronteras marítimas, los expertos estiman que las rencillas convivirán con una creciente y amigable relación económica, expresada en fuertes flujos de inversiones y comercio y la sociedad en la Alianza Pacífico.

Por Redacción

Redaccion central

Con informes de agencias AP/AFP y DPA

El escenario elegido fue la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) celebrada el martes y miércoles en La Habana. Sebastián Piñera y Ollanta Humala decidieron comparecer juntos para escenificar su “buena vecindad”. Los presidentes de Perú y Chile aseguraron en Cuba que cumplirán el reciente fallo de la Corte de La Haya, que puso fin a su disputa marítima, como países “respetuosos del derecho internacional” y que lo harán a “la brevedad” y “de forma gradual”.

Ambas formulaciones reflejan las posiciones de ambas partes, vecinos directos separados por una vieja enemistad tras la Guerra del Pacífico en el siglo XIX y hoy firmes aliados comerciales en la Alianza Asia-Pacífico. Tras el fallo del pasado lunes, en Lima se oían voces que pedían una ejecución rápida, mientras el gobierno de Santiago hablaba de la necesidad de un proceso paulatino.

Fue el primer cara a cara 48 horas después del histórico fallo que causó descontento en Santiago y satisfacción en Lima. En la entrevista también estuvo presente la mandataria electa chilena Michelle Bachelet.

La mayoría de los expertos estima que con este tema saldado, Chile y Perú entrarán en una espiral positiva de integración económica y comercial, pero también de nuevos conflictos sobre la ejecución del fallo y de la negociación de asuntos militares, patrimoniales y económicos en una primera etapa.

“Hemos aprovechado para conversar y mantener nuestra posición de cumplir el fallo de La Haya en los plazos más breves y de forma gradual, dentro de un marco de buena vecindad y buena intención”, señaló Humala, flanqueado por Piñera. Y agregó que su país “ha cerrado para siempre el capítulo de la delimitación de sus fronteras”,

Ambos presidentes también destacaron que han decidido anticipar el llamado mecanismo del 2+2, que prevé reuniones bilaterales de los respectivos ministros de Exteriores y de Defensa, “a fin de avanzar en el cumplimiento del fallo de La Haya”. La reunión del 2+2 estaba prevista originalmente para 2015.

Ambos países tienen una rivalidad histórica tras la Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia (1879-1883), en la que Perú perdió parte de su territorio (las provincias sureñas de Arica y Tarapacá) y Bolivia su acceso al mar (la provincia de Antofagasta).

En este sentido el fallo funcionó como el último capítulo de aquel enfrentamiento bélico en tierra y mar.

“Esta decisión debe marcar un punto de inflexión. Perú tuvo una derrota en la guerra con Chile que significó una frustración y un trauma nacional”, opinó el analista peruano Luis Benavente, de la consultora Vox Populi y la Universidad de Lima. “Este fallo de alguna manera es una compensación, Perú ha logrado algo favorable, que alimenta la autoestima nacional. El gobierno de Lima demandó a Chile hace unos años ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, pidiendo la restitución de un territorio marítimo hasta ahora bajo control de Santiago. En disputa había decenas de miles de kilómetros de mar territorial.

El tribunal determinó el lunes pasado que las primeras 80 millas de la zona marítima reclamada quedan como están, es decir, divididas por una línea recta trazada sobre el Pacífico desde el Hito 1, pero para las restantes 120 se debe trazar una equidistante a ambas costas. Si bien las coordenadas exactas aún están por definirse, se estima que la decisión dará al Perú unos 20.000 ó 22.000 kilómetros cuadrados de los 36.000 que le reclamaba a Chile. Como compensación, Chile se queda con los 16.000 kilómetros cuadrados de mayor riqueza pesquera.

Los analistas Farid Kahhat y Alejandro Deustua reconocieron que en términos prácticos la gran masa de pesca sigue en manos chilenas, pues la anchoveta y peces similares navegan cerca a las costas, en un espacio que no se alteró, mientras que a los peruanos les quedarán tiburones, que no son muy abundantes, o potas, de bajo valor.

Sin embargo, el fallo de la CIJ no estableció las coordenadas precisas de los nuevos límites marítimos, sino que dejó esa tarea en manos de chilenos y peruanos. Aunque los expertos consideraron que ése es un detalle que puede resolverse técnicamente muy rápido con la tecnología actual, el ritmo dependerá de la voluntad política de las partes.

Además, Lima podría acentuar su pedido para que Chile morigere su gasto militar, uno de los más altos de la región junto con los de Venezuela y Colombia.

Por su parte, la Cancillería chilena exige al Perú que exprese públicamente que tras el fallo no quedan temas pendientes entre ambas naciones.

Más allá de las rivalidades, el comercio y las inversiones han marcado la agenda bilateral de los últimos años y lo seguirán haciendo en un futuro, sostienen los analistas.

Los dos países, para los que el comercio es vital, promueven la Alianza del Pacífico, junto con Colombia y México, una plataforma regional de libre comercio. La prometedora sociedad comercial que une desde 2012 a Perú con Chile, Colombia y México es una apuesta común en Lima y Santiago para impulsar un desarrollo motorizado por el comercio con los mercados asiáticos, especialmente China. La Alianza concentra hoy el 50% del comercio de América Latina con el mundo y atrajo casi 70.000 millones de dólares en inversión extranjera directa en el 2012.

También están en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), con el que esperan engancharse al tren que pilotan los países asiáticos. Además las inversiones de las empresas de ambos países superan los 20.000 millones de dólares.

“Hay demasiado dinero involucrado para que este fallo pueda poner en riesgo todo el trabajo que se ha hecho en ambos países”, dijo Juan Carlos Fisher Tudela, presidente de la Cámara de Comercio Peruano-Chilena. Agregó que el cierre definitivo de la frontera marítima afianzará la relación y les permitirá a Chile y Perú, con navegación directa hacia los mercados asiáticos, “construir una agenda común en las relaciones comerciales y financieras, y una estrategia conjunta para negociar con ventajas y fortalezas frente a nuevos mercados”.

¿Serán suficientes los dólares para resolver un proceso de integración que descansa en definiciones políticas? Por ahora, nadie puede asegurarlo.

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