Cita con el país



la peña

jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

En una misma ciudad, con pocas cuadras de diferencia, se pudo ver un país completo, cuyo recorrido pasó desde lo gastronómico a lo cultural y por qué no imaginariamente a lo geográfico. Una muestra tan grande como todas las provincias juntas de esta Argentina, aunque en espacio reducido. Fue en la llamada “Noche de las Provincias” que mostró todo desde el color, el clima, desde la historia, desde los antepasados. Y ese país que no todos conocen, de tantas tonalidades y colores, se pudo ver sin necesidad de recorrer miles y miles de kilómetros. Claro, esas imágenes, esos aromas, esas comidas y colores no fueron otra cosa que una invitación conjunta a visitar cada provincia con sus atractivos, con sus tentaciones, con sus danzas y su música. La convocatoria a todas las provincias tuvo por objetivo mostrar lo que cada una hace, lo que sienten, lo que comen, lo que bailan, lo que cantan, porque más allá de que haya un país en común, cada provincia tiene su sello y su identidad tan arraigadas que aunque se parezcan, difieren en mucho. Fue realmente tentadora esta recorrida por el país que permitió que uno pasara en apenas minutos de una provincia a otra y se metiera de lleno en mucho de su vida cotidiana. En varios puntos de la capital federal se vieron grupos de danza folclórica, comparsas de carnaval, grupos corales, escultores en hielo y artesanos en veredas y calles. Cada provincia se encargó de armar sus propios atractivos, de juntarlos para invitar, de ofrecer degustaciones tentadoras, de mostrar una parte de lo que podrá vivir quien se decida a visitar el interior de esta Argentina tan variada en geografía, en cultura y en muchos aspectos. No faltaron a la cita Neuquén y Río Negro, ambas con una buena dosis de atractivos y una amplia invitación a visitar esta zona cargada de naturaleza y de buen gusto. Buen gusto desde las comidas, desde las bebidas, desde los atractivos. Según sostuvo la agencia Télam, los lugares más visitados fueron los de las degustaciones, donde podrán imaginar que la oferta fue variadísima. Hubo patas de llama, en Jujuy, cordero patagónico en Santa Cruz; chipá, en Misiones (donde también se regalaba té y yerba); salames y quesos en Entre Ríos; vinos en San Juan y Mendoza; y empanadas, en Salta. No faltaron los aceites de oliva, las aceitunas, los dulces y confituras del norte ni los dulces de frutas finas del sur del país. Los espectáculos de música y danzas se llenaron de gente que bailó y cantó como los mejores, donde el folclore fue amo y señor. Hubo exposiciones artísticas que incluían pinturas, fotografía y esculturas, además de artesanías típicas de cada lugar. “Hubo, también, particularidades, como el caso del escultor en hielo Daniel Arce, que frente a la Casa de Santa Cruz esculpía una réplica del glaciar Perito Moreno, mientras los organizadores ofrecían una curiosa muestra de finas artesanías en huevos de ñandú, ganso, codorniz y gallina”, sostuvo Télam. No faltó en este encuentro cultural la Marcha de los Bombos, que encabezó el Indio Froilán, en la Casa de Santiago del Estero; y la muestra de dinosaurios que llevó la representación de Neuquén. El carnaval de Entre Ríos tuvo sus mejores exponentes en esta fiesta, porque esta noche de las provincias se convirtió en una verdadera fiesta de canto, baile y degustaciones imperdibles. Misiones y Jujuy montaron un escenario común en la calle. Allí exponían sus músicas y bailes, típicos del norte argentino aunque tan diferentes, por ser uno del oeste andino y otro del este tropical y guaraní. Fue ni más ni menos que una cita con el país, pero en Buenos Aires.


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