Cometas que vuelan a la aventura

La Oreja de Van Gogh lanzó su sexto disco, “Cometas por el cielo”, en el que se arriesga a un producto más potente y “cañero”.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES.- El grupo español La Oreja de Van Gogh acaba de publicar el segundo álbum con su nueva vocalista Leire Martínez, titulado “Cometas por el cielo”, en el que vuelve a ratificar su condición de fabricante de hits del pop hispanoamericano. “Cometas por el cielo” es el sexto disco de estudio de esta agrupación oriunda de la ciudad vasca de San Sebastián y el segundo desde que Amaia Montero, su carismática primera vocalista, dejó el grupo y fue reemplazada por Leire Martínez, quien ostenta un registro vocal notable. El grupo, que también integran Pablo Benegas (guitarra), Álvaro Fuentes (bajo) y Xabi San Martín (teclados), cuenta con un repertorio plagado de éxitos como “El 28”, “Cuéntame al oído”, “Cuídate”, “París”, “La playa”, “Pop”, “Puedes contar conmigo”, “20 de enero”, “Rosas”, “Muñeca de trapo”, “Dulce locura”, “En mi lado del sofá”, “El último vals”, “Jueves” y “La niña que llora en tus fiestas”. El baterista Haritz Garde charló con Télam sobre este nuevo álbum y explicó que la decisión de viajar a Suecia para que el disco lo produjera Simon Nordberg -que trabajó con artistas como Eagle Eye Cherry o Britney Spears, entre otros- tuvo que ver con que “queríamos que las canciones sonaran de manera diferente, más ‘cañeras’, más potentes”. Pese a esta decisión estética, el músico aclaró que “este disco no es necesariamente más roquero o más electrónico. Nosotros le decimos ‘cañero’ al hecho de que tenga mucha potencia y Simón logró eso en temas electrónicos y en canciones más pop”. Para lograr ese cometido, Garde fue más allá y reconoció que “Simon no conocía en profundidad al grupo ni su pasado. Y algo más interesante todavía para nosotros: no conocía la música que se hace en España. “Tenía parte de aventura, pero para nosotros eran oídos limpios y sin prejuicios. Sólo música”. Ante la sorpresa que podría llevarse el fan tradicional de la Oreja de Van Gogh, Garde explicó que “desde los primeros ensayos vimos que las canciones pedían potencia, algunas con guitarras muy fuertes y otras con un ritmo electrónico, un bombo en negra continuo. Pero la esencia de la Oreja está presente. Lo único que hicimos fue darle a las canciones lo que ellas pedían”. “Sentimos que la Oreja sigue presente, no nos podemos esconder, hacemos lo queremos, que es buscar nuevos sonidos y nuevas canciones, por eso este disco suena diferente, pero la esencia está presente”, puntualizó el baterista. Huir de la autocomplacencia Entre continuidades y cambios, el intérprete añadió que “sabíamos que era una apuesta y desconocíamos si les iba a gustar a los fans porque hicimos cosas que no habíamos hecho antes ya que nos apetecía evolucionar, crecer, cambiar el sonido”. “Hemos querido huir -se explayó- de la peligrosa autocomplacencia que se puede producir después de muchos años de carrera y de éxito para componer estas once canciones de adentro hacia fuera y no de dentro hacia adentro”. Sobre el trabajo de la vocalista Leire Martínez en su segundo disco con la agrupación, Garde aclaró que “Leire estuvo mucho más presente en este disco, aportó ideas, se sumó a la búsqueda sonora y además regaló su personalidad y su fuerza”. “Podemos decir después de 15 años que este disco es más de los cinco que ninguno otro”. “Es el trabajo en el que más peso ha tenido el grupo y menos los nombres propios. Creemos que la tranquilidad de saber quienes somos y lo que queremos, se ha transformado en seguridad, falta de prejuicios y mucha energía”, celebró. En la banda la parte compositiva está a cargo del guitarrista Pablo Benegas y del tecladista Xabi San Martín, aunque la anterior vocalista Amaia Montero también incluía sus canciones. Sobre el título del disco, el baterista dijo que “Cometas por el Cielo”, “es también el nombre de una de las canciones que más nos gusta de este disco porque nos resultaba muy sugerente la imagen de libertad que transmite una cometa volando que a la vez es dependiente de quién la hace volar”. Sobre el precio de la fama, Garde dio gracias “porque nosotros no somos Britney Spears y no hay fotógrafos persiguiéndonos. En San Sebastián salimos a comer, al cine o a ver otro grupo y lo hacemos tranquilos, sin escondernos y sin persecuciones”. (Télam)


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