Complicaciones para el regreso de Paraguay al Mercosur
Las fechas y los plazos están ciertamente complicando la posibilidad de un regreso sereno y ordenado del Paraguay al seno del Mercosur, de cuya membresía –cabe recordar– fuera ilegalmente suspendido para hacer lugar al ingreso de la Venezuela de Hugo Chávez, que Paraguay estaba bloqueando. Lo haría conforme era su derecho, sosteniendo con razón que Venezuela había dejado de ser una democracia. La “suspensión” aplicada a Paraguay fue insólitamente “explicada” por el presidente uruguayo, José Mujica, sosteniendo, muy suelto de cuerpo, que “lo político tiene prioridad por sobre lo jurídico”. Todo lo contrario al Estado de derecho, es evidente. Hoy está claro que el país caribeño sigue sin ser una democracia. Como lo comprueba la falta de legitimidad que afecta a la presumiblemente fraudulenta elección de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela en reemplazo de Hugo Chávez. Ocurre que el presidente electo de Paraguay, Horacio Cartes, asumirá la presidencia de su país el próximo 15 de agosto. Pero antes, concretamente el 12 de julio, debe cambiar la presidencia rotativa del Mercosur . Paraguay quiere regresar al Mercosur ahora y poder así ejercer su presidencia de la que fuera mal privado por la suspensión que se le decretara. En rigor, debió ejercerla durante el primer semestre de este año. Esto naturalmente facilitaría políticamente las cosas a Cartes para que, luego del regreso paraguayo al Mercosur, el Senado guaraní apruebe formalmente el acceso de Venezuela a ese ente. Ingreso que debe, indefectiblemente, ser aprobado por todos los miembros de esa entidad. Incluyendo a Paraguay, por cierto. La decisión de Cartes es aparentemente dura. Más bien inamovible, según dice el presidente electo de Paraguay. Por ello, advierte, su país no regresará al Mercosur si la presidencia pro témpore de la organización es entregada, en cambio, a Venezuela. Porque, en ese caso, presumiblemente no habría voluntad en el Senado paraguayo para aceptar la incorporación (perversamente impuesta) de Venezuela al Mercosur. Así de simple y así de claro. Después de haber maltratado vergonzosamente a Paraguay, los demás países del Mercosur deberían facilitarle las cosas a Horacio Cartes. Lo que es evidente que no está ocurriendo. Sería, además, una manera de reconocer a ese país luego de la tremenda ilegalidad acaecida cuando Venezuela se incorporara, ilegítimamente (y por la ventana) al organismo. Además, no se puede aceptar livianamente la presidencia de Venezuela, cuando lo cierto es que –como hemos dicho– la legitimidad misma del mandato presidencial del propio Nicolás Maduro aparece seriamente cuestionada en muchos rincones de la comunidad internacional. Por ahora, según queda visto, no hay claridad alguna acerca de qué es lo que podría finalmente suceder con el tratamiento de esta delicada cuestión. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
EMILIO J. CÁRDENAS (*)
Las fechas y los plazos están ciertamente complicando la posibilidad de un regreso sereno y ordenado del Paraguay al seno del Mercosur, de cuya membresía –cabe recordar– fuera ilegalmente suspendido para hacer lugar al ingreso de la Venezuela de Hugo Chávez, que Paraguay estaba bloqueando. Lo haría conforme era su derecho, sosteniendo con razón que Venezuela había dejado de ser una democracia. La “suspensión” aplicada a Paraguay fue insólitamente “explicada” por el presidente uruguayo, José Mujica, sosteniendo, muy suelto de cuerpo, que “lo político tiene prioridad por sobre lo jurídico”. Todo lo contrario al Estado de derecho, es evidente. Hoy está claro que el país caribeño sigue sin ser una democracia. Como lo comprueba la falta de legitimidad que afecta a la presumiblemente fraudulenta elección de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela en reemplazo de Hugo Chávez. Ocurre que el presidente electo de Paraguay, Horacio Cartes, asumirá la presidencia de su país el próximo 15 de agosto. Pero antes, concretamente el 12 de julio, debe cambiar la presidencia rotativa del Mercosur . Paraguay quiere regresar al Mercosur ahora y poder así ejercer su presidencia de la que fuera mal privado por la suspensión que se le decretara. En rigor, debió ejercerla durante el primer semestre de este año. Esto naturalmente facilitaría políticamente las cosas a Cartes para que, luego del regreso paraguayo al Mercosur, el Senado guaraní apruebe formalmente el acceso de Venezuela a ese ente. Ingreso que debe, indefectiblemente, ser aprobado por todos los miembros de esa entidad. Incluyendo a Paraguay, por cierto. La decisión de Cartes es aparentemente dura. Más bien inamovible, según dice el presidente electo de Paraguay. Por ello, advierte, su país no regresará al Mercosur si la presidencia pro témpore de la organización es entregada, en cambio, a Venezuela. Porque, en ese caso, presumiblemente no habría voluntad en el Senado paraguayo para aceptar la incorporación (perversamente impuesta) de Venezuela al Mercosur. Así de simple y así de claro. Después de haber maltratado vergonzosamente a Paraguay, los demás países del Mercosur deberían facilitarle las cosas a Horacio Cartes. Lo que es evidente que no está ocurriendo. Sería, además, una manera de reconocer a ese país luego de la tremenda ilegalidad acaecida cuando Venezuela se incorporara, ilegítimamente (y por la ventana) al organismo. Además, no se puede aceptar livianamente la presidencia de Venezuela, cuando lo cierto es que –como hemos dicho– la legitimidad misma del mandato presidencial del propio Nicolás Maduro aparece seriamente cuestionada en muchos rincones de la comunidad internacional. Por ahora, según queda visto, no hay claridad alguna acerca de qué es lo que podría finalmente suceder con el tratamiento de esta delicada cuestión. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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