Condenan a matrimonio por abusar de sus hijas

Le dieron 15 años de prisión. Las hermanas quedaron embarazadas del padre y tuvieron un hijo cada una, cuando eran menores de edad. Una de ellas fue la que hizo la denuncia.

Por Redacción

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NEUQUÉN (AN).- Un matrimonio fue condenado a 15 años de prisión por el abuso sexual de dos de sus hijas. Ambas quedaron embarazadas de su padre, tuvieron hijos, y aún sufren las secuelas psicológicas de la pesadilla que vivieron. El caso, uno de los más sórdidos que llegaron en los últimos años a los tribunales neuquinos, se resolvió en un juicio oral realizado el mes pasado. La sentencia está pendiente de revisión en el Tribunal Superior de Justicia. La condena recayó sobre Daniel G. (45 años) y su pareja Rosa A. (39). Fue por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante, reiterado, en concurso real y calificado por la condición del sujeto activo y por haber sido consumados aprovechando una situación de convivencia preexistente con las víctimas, las cuales eran menores de 18 años”. Las víctimas fueron dos de las hijas de la pareja. Ambas comenzaron a padecer los abusos entre los 11 y los 14 años de edad, y durante casi una década. Las dos sufrieron castigos físicos y amenazas a punto tal de quedar bajo un sometimiento absoluto, por eso mantuvieron silencio todo el tiempo. El juicio se realizó a puertas cerradas y la sentencia tampoco se hizo pública por las características del delito. Estuvo a cargo de la Cámara Criminal Primera, integrada por Andrés Repetto, Mario Rodríguez Gómez y Héctor Dedominichi. Según pudo saber “Río Negro” a través de fuentes judiciales con acceso a la causa, durante el juicio el hombre admitió los hechos y pidió perdón. En cambio la mujer negó su participación. De todos modos las pruebas en su contra motivaron que se le aplicara la misma pena que a Daniel por partícipe necesaria. De acuerdo con lo que trascendió, la mujer facilitaba los encuentros del hombre con sus hijas. Empezó con la mayor, situación que se prolongó varios años, y cuando la chica abandonó el hogar siguió con la menor. Ambas tenían entre 11 y 14 años cuando comenzaron a sufrir los abusos. El caso llegó a conocimiento de la fiscalía cuando la mayor de edad venció el temor y la vergüenza, y se decidió a contar la historia. Lo hizo al enterarse de que su hermana menor estaba padeciendo lo mismo que había sufrido ella, y que también había quedado embarazada. Para entonces la joven había formado una pareja y uno de sus miedos era que el novio la abandonara al conocer su terrible historia. La fuente judicial indicó que las hermanas aún sufren las secuelas de los años de sufrimiento y sometimiento por parte de sus padres.