Condenaron a un taxista por un caso de violencia de género

El juez Bernardo Campana le impuso un año de prisión en suspenso y pautas de conducta, tras condenarlo como autor del delito de amenazas en contra de su expareja. La defensa impugnará.



La audiencia para fijar la pena se hizo este miércoles al mediodía y la presidió el juez Bernardo Campana. (Gentileza)

La audiencia para fijar la pena se hizo este miércoles al mediodía y la presidió el juez Bernardo Campana. (Gentileza)

“Más vale que a mí no me digan nada o que me detengan, porque vos sabés como ando yo. No te olvides que vos tenés hijas”. Esa fue la amenaza que Juan Carlos Maccagno le formuló la tarde del 25 de abril del año pasado a su expareja Mariela, en cercanías del Hipertehuelche.

Pero la mujer se animó y denunció esa situación y relató el drama que sufría con el sujeto que fue su pareja.

Este miércoles al mediodía, el juez Bernardo Campana condenó a Maccagno a la pena de un año de prisión en suspenso como autor penalmente responsable del delito de amenazas simples, que sucedieron en un contexto de violencia de género.

El fiscal Martín Govetto había pedido un año y seis meses de prisión condicional para el sujeto. Explicó que se alejó del mínimo de 6 meses de prisión en suspenso, que prevé el Código Penal para sancionar este tipo de delito, porque el ataque a la víctima fue planificado y porque se demostró que ocurrió en un contexto de violencia de género. El fiscal sostuvo que Maccagno la agredió por su condición de mujer.

Advirtió que las amenazas intimidaron a la mujer y sus hijas y señaló que el imputado no expresó ningún arrepentimiento. Govetto contempló sólo a favor del imputado que no tenía antecedentes penales. La pena máxima que permite el Código Penal es hasta 2 años.

El imputado (a la izquierda) sale de la sala de audiencia, junto a su defensor. (Gentileza)

El defensor particular Sebastián Arrondo cuestionó el pedido de pena de la fiscalía. Sostuvo que los agravantes señalados por el fiscal no se comprobaron y que se alejó de lo que es una pena justa.

Indicó al juez que hay atenuantes a valorar a favor de Maccagno, que durante toda la audiencia para fijar la pena ocultó su rostro con su mano derecha. En ningún momento, el sujeto miró a la víctima, que estaba en la sala. Y sobre todo, no quería ser fotografiado.

Mientras se desarrollaban los alegatos, la mujer sujetaba la mano izquierda de su hija.

Arrondo explicó que el acusado es un hombre de trabajo y pidió que el acusado sea condenado a 6 meses de prisión en suspenso.

Durante la audiencia para fijar la pena a Maccagno, que había sido declarado el 5 de junio pasado por Campana como autor penalmente responsable del delito de amenazas en un contexto de violencia de género, declaró la hija de la mujer. La defensa adelantó que impugnará ese fallo.

La joven relató que había temor por lo que le podía pasar a su madre tras los constantes hostigamientos del imputado.

También, declaró un policía de la PSA que relató un intento de agresión por parte del acusado durante un control de tránsito, que se hizo en octubre pasado, en el aeropuerto de Bariloche.

Tras escuchar al fiscal y al defensor, el juez dispuso un receso de algunos minutos para analizar los alegatos. Luego, informó la condena a Maccagno,

Campana advirtió que no todas las agravantes que expuso el fiscal fueron verificadas. Admitió la agresión en el marco de violencia de género, el temor infundido a la mujer y su hija y el testimonio del policía.

El juez le impuso al taxista como pautas de conducta fijar residencia, presentarse al patronato de presos y liberados, abstenerse de realizar cualquier acto de intimidación y/o agresión a la mujer. Campana le advirtió que ante cualquier incumplimiento será detenido.

Para la víctima transitar el proceso judicial no fue fácil. La mujer y el sujeto trabajan en el mismo lugar, pero Mariela no pretendía que el hombre se quedara sin trabajo. Sólo pedía que Maccagno dejara de hostigarla. Que la dejara en paz y vivir tranquila.

El sujeto negó haber amenazado a su expareja. Alegó que era inocente y responsabilizó a la víctima por lo que pasaba. Nunca hizo un gesto de arrepentimiento.


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