Consiguió el ajuste, pero le exigen elecciones

Por apenas un voto José Luis Zapatero consiguió imponer un paquete de medidas anticrisis. La abstención de un sector le permitió llevar adelante el propósito, sin embargo le solicitaron que adelante los comicios.

Redacción

Por Redacción

ESPAÑA

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sacó adelante hoy su plan de ajuste en el Parlamento por apenas un voto, en medio de pedidos de renuncia de toda la oposición.

Además, el minado gobierno socialista debió lidiar con la amenza de un huelga general anunciada hoy por Centrales Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT) ante la inminente aprobación de una reforma laboral.

Sin embargo, esta votación no fijaba solamente la aprobación o no de plan anticrisis de Madrid, sino también el intento de sectores de la oposición para que Zapatero abandone La Moncloa, como dejó bien en claro el titular del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, cuyos diputados se opusieron al decreto.

“Mi grupo parlamentario no puede contribuir con su voto a que usted siga ahí. Si otros lo hacen será su responsabilidad”, dijo el líder conservador.

El decreto salió gracias a la abstención de los nacionalistas catalanes, que pese a salvar el recorte del gasto exigieron elecciones anticipadas.

Zaptero consiguió esta victoria tras recibir sólo los 169 votos socialistas, contra 168 de un conglomerado opositor conformado por el conservador Partido Popular (PP), el Partido Nacionalista Vasco (PNV), el bloque de izquierdas (IU-ICV), los nacionalistas gallegos de BNG, los vascos de Nafarroa Bai (NaBai) y Unión, Progreso y Democracia (UPyD).

Las 13 abstenciones que permitieron la aprobación del ajuste fueron de los catalanes de Convergencia i Unió (CiU), Coalición Canaria y UPN (Unión por el Pueblo Navarro).

El gobierno logró así validar su plan de ajuste que contempla un recorte de sueldos de los empleados públicos, congelamiento de las pensiones y otras medidas destinadas a reducir en 15.000 millones de euros adicionales de gasto público en 2010 y 2011, para volver al límite del 3% de déficit en 2013, como exige Bruselas.

“En el actual escenario socioeconómico, marcado por los recortes sociales y ante cualquier reforma laboral lesiva para los derechos de los trabajadores, la Confederaciones Sindicales de CCOO y UGT procederán a la convocatoria de una huelga general”, dijo un documento conjunto de ambas agrupaciones sindicales.

Ambos grupos también dejaron en claro su rechazo al decreto aprobado durante la jornada en el Parlamento, aunque sostuvieron que las medidas se tomarán luego del lunes, cuando vence el plazo de negociación impuesto con las patronales.

“El problema es usted. Su etapa está finiquitada, no convoque elecciones ahora porque sería lo peor quedarse sin gobierno, pero después de hacer la reforma laboral y los Presupuestos que no tendrán nuestro apoyo, será la hora”, afirmó contundente el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida.

“Todo el mundo sabe qué sucedería si hoy el gobierno no tuviera capacidad para aprobar este decreto: mañana los mercados reflejarían una caída importante de la Bolsa y castigarían nuestra deuda”, argumentó el represetante catalán, quien cree que muchos de sus electores entenderán esta decisión.

Por su parte, el titular del opositor PP, Mariano Rajoy, afirmó que “simple y claramente” su grupo votaría que no.

Rajoy sostuvo que el decreto es “insuficiente, improvisado e injusto”, y argumentó que con su voto en contra, el PP tratará de evitar que “el principal problema de la economía española”, el presidente (Zapatero), continúe en el cargo.

Según la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, la aprobación del decreto recoge “medidas que son imprescindibles y urgentes”.

Salgado señaló que aunque los indicadores económicos presentan una tendencia a la mejoría y España “se ha incorporado desde comienzos de año a la recuperación mundial (…) no está exenta de riesgos”.

Con la oposición del PP y el bloque de partidos de izquierda, el apoyo de CiU se convierte en un soporte clave para un débil Zapatero, en un grave contexto de crisis, elevado desempleo e incertidumbre financiera.

Tras el ajuste el líder socialista se quedó casi sin margen en el Parlamento para seguir gobernando y con un creciente clima de crispación con las centrales obreras.

Télam.-


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