Contacto sin pompa

Redacción

Por Redacción

CIUDAD DEL VATICANO.- Entre improvisaciones y baños de multitud que pondrán a prueba a los servicios de seguridad, el papa Francisco quiere imponer un nuevo sello en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, pero con escenografías menos grandiosas que las de Juan Pablo II. El papa, que repite querer ser como “un pastor de ovejas”, no se imagina demasiado alejado de la multitud, fiel a lo que era antes como arzobispo en Buenos Aires. Francisco no quiere que se diga de su JMJ lo que algunos decían de las de Juan Pablo II: “Veníamos para ver al actor, sin escuchar su mensaje”. En Roma suplicó varias veces a la multitud que dejara de gritar su nombre y coreara el de Jesús. (AFP)


CIUDAD DEL VATICANO.- Entre improvisaciones y baños de multitud que pondrán a prueba a los servicios de seguridad, el papa Francisco quiere imponer un nuevo sello en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, pero con escenografías menos grandiosas que las de Juan Pablo II. El papa, que repite querer ser como “un pastor de ovejas”, no se imagina demasiado alejado de la multitud, fiel a lo que era antes como arzobispo en Buenos Aires. Francisco no quiere que se diga de su JMJ lo que algunos decían de las de Juan Pablo II: “Veníamos para ver al actor, sin escuchar su mensaje”. En Roma suplicó varias veces a la multitud que dejara de gritar su nombre y coreara el de Jesús. (AFP)

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora