“Contaminación: ¿qué hacen gobiernos y Justicia?”

Por Redacción

Quiero referirme a las provincias de Río Negro y Neuquén y el flagelo de contaminación que las afecta, sin advertirse soluciones. El pico máximo lo tiene Neuquén capital, la que nos regala 70.000.000 de litros diarios (sí ,70 millones) de afluentes sin tratar, los que sumados a lo que aportan los ríos Limay y Neuquén, provocan que el Negro pueda, a futuro, convertirse en el “Riachuelo” patagónico. Este tema fue tratado, desde hace años, por muchas entidades a través de los medios, poniendo en evidencia hasta el hartazgo la contaminación creada en ríos y lagos por los efluentes cloacales e industriales sin tratar; por los basurales a cielo abierto (meros depósitos), por las secuelas de la explotación petrolífera y los agroquímicos. Nadie que habite estas provincias puede desconocer estos temas. El diario “Río Negro”, el 31 de mayo del 2013, le dedicó cuatro páginas y demostró que el 65% de los efluentes cloacales se vierte crudo en el maravilloso sistema hidrográfico local. Hasta la AIC, responsable directa de este tema, fue acusada por la defensora del Pueblo, Dra. Nadina Díaz, por inacción y falta de control, denuncia que fue publicada en todos los medios. ¿Cuál fue la reacción ante esta avalancha de denuncias? Los gobiernos de Río Negro y Neuquén, ni mu. La AIC se cubre proponiendo un idílico “vertido cero” a diez años, impracticable. Y esto cuando, decisión política y presupuesto mediante, bastarán dos años para completar las plantas necesarias. La Constitución nacional establece que “el pueblo tiene derecho a un medioambiente sano”. Debe tenerse en cuenta que la contaminación, a la larga o a la corta, mata. Y es un delito grave, cometido por aquellos que la producen o por quienes teniendo la obligación y el poder de evitarlo no lo hacen. ¿Y quiénes son? Los gobiernos provinciales y sus dependencias. O sea, cometen un verdadero delito debidamente tipificado por la legislación ambiental vigente. ¿Y qué hace la Justicia? Nada. ¿No debería actuar de oficio frente a un delito, conocidísimo y que afecta a la población toda? Debe considerarse que la contaminación provoca, y en ese orden, una baja calidad de vida, enfermedad y muerte y sólos los gobiernos pueden eliminarla. La contaminación crece y crece como un reptil, arrastrándose y sin que nos demos cuenta. Y cuando lo advirtamos, puede ser tarde. Tal es el caso del Riachuelo porteño. La Justicia tiene el poder y la obligación de emplazar a los gobiernos a tratar al 100%, en sus plantas, los efluentes y demás acciones de saneamientos, como ser las de tratamientos de residuos que “reciclan” al 100% (plan basura 0). Por estas razones se presentó una denuncia formal ante la Defensoría del Pueblo rionegrina a mediados de octubre pasado. Siendo uno de sus cometidos fundamentales el saneamiento ambiental, esperamos que esta entidad, que sabemos tiene poder para ello, consiga que se actúe contra el flagelo de la contaminación. Carlos López, DNI 4.820.317 Roca

Carlos López, DNI 4.820.317 Roca