Comallo celebra 108 años de vida compartida en la Región Sur

Con la Fiesta de la Cordialidad como reflejo de su identidad, este pueblo es de los que todavía ostenta la esencia patagónica a flor de piel, en la tranquilidad de sus calles y en la belleza de sus paisajes silvestres. De trayectoria centenaria, sigue honrando el legado de sus primeros pobladores y el eterno agradecimiento a lo que trajeron las vías del tren.

Por Redacción

Foto: Gentileza Municipio.

Tierra de colores y contrastes, surcada por el arroyo que tiene su naciente en el macizo Anecón, punto de descanso de muchos pioneros que surcaron sus huellas, en ese rincón descansa Comallo. Según registros oficiales por el año 1880 ya existía un pequeño poblado que vivía al son de los transportes de carretas y carros que cruzaban el arroyo, para vadear luego a la altura de Paso Limay o Paso Yoncón, las aguas del río homónimo y así llegar al Alto Valle del río Negro.

El nombre del pueblo deriva de un vocablo compuesto araucano, entre “Co” (agua) y “Mallo” o “Mayeo” (calizas rojizas o de color). Se cree que esta denominación aludía al tono rojizo que mostraban las aguas del Comallo en la época estival, cuando trae el deshielo de las altas cumbres del Anecón y arrastra el sedimento rojizo y arcillas de todo su recorrido.

El Gobierno Provincial establece como fecha de fundación el 30 de marzo de 1918, quizás como homenaje al año de llegada de las vías férreas a la zona, que de a poco fue poblada por andariegos sirio libaneses, mal llamados “turcos”, junto a portugueses, españoles y los lugareños descendientes de pueblos originarios. 

Foto: Gentileza Municipio.

Todos le dieron su impronta al valle del Comallo, que atraviesa de sudoeste a noroeste el pueblo, característico por sus enormes alamedas y sauzales en toda su extensión. Más tarde llegaron chilenos, que con su don especial cultivaron la tierra, cuando en los años ‘40 y ‘50 era muy común encontrarse con alguna trillada de trigo familiar, o algún carro lechero y a su vez verdulero.

Los asentamientos poblacionales se fueron dando mientras se construían las vías férreas hacia “Comallo Arriba” y “Comallo Abajo”, lugares aptos para la labranza y cultivo de alfalfares, como también para la práctica de la horticultura. Ya en los años ‘60 se comenzaron a armar algunas hornallas de ladrillos, las que en los ‘70 alcanzaron su esplendor con más de 30 exponentes de la actividad funcionando. Con el tiempo, la competencia con el suelo cultivable y el agua escasa hizo que declinaran en los ‘90, y se marcara su cierre definitivo en los 2000.

Comallo es el centro geográfico y de servicios con una vasta zona rural, cuyo ejido limita al norte con el río Limay, a la altura del arroyo Michihuau; al sur con Ñorquincó; al este con Ingeniero Jacobacci y al oeste con Pilcaniyeu. Tiene una población de alrededor 3000 habitantes si se tiene en cuenta a las familias de pobladores dispersas campo adentro.

Foto: Gentileza Municipio.

Si bien su economía se ha ido transformando, fue la actividad agropecuaria la más importante durante años, a pesar de los altibajos, sostenida principalmente por los pequeños productores minifundistas. El gran desafío radica sin embargo, en diversificar la matriz productiva del lugar, poniendo el acento en el desarrollo del centro de servicios del pueblo, así como en su incipiente Parque Industrial y el desarrollo del turismo basado en las vivencias en la estepa y su gran riqueza paleontológica. 

Justamente en este aniversario 108° de la localidad quedará inaugurado y abierto al público el Paleoparque Comallo, Parque Interactivo Paleontológico único en la región y el país, el cual fue financiado por fondos del gobierno de Río Negro.

Foto: Gentileza Municipio.

Como dato y fecha que ha quedado en la memoria colectiva de todos los vecinos del pueblo se puede hacer referencia a la tormenta de 1978, cuando en una apacible tarde de febrero bastaron 40 minutos para que el pueblo prácticamente quedará sepultado, provocando la pérdida de una vida, el saldo más triste de una jornada que quedó fija en la retina de cientos de comallences que vieron en segundos perder sus pertenencias y pasar días enteros sacando lodo de sus casas.

Comallo, ¡un oasis en la Región Sur Rionegrina! Es una tierra de resilientes, de gente sencilla y amable que cada año encuentra los motivos para celebrar la vida, en su Fiesta Provincial de la Cordialidad, donde el pueblo se engalana para recibir a miles de visitantes que buscan la llegada de los mejores caballos, los consagrados artistas y vivir la experiencia local en toda su dimensión. Comallo Portal de ingreso a la estepa rionegrina... Comallo pueblo próspero y de paz, ¡la esperanza nunca se pierde!

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