“Costumbres argentinas”
Es conocido el enunciado de Don Aristóteles: decide que la filosofía comienza con el asombro. Sin este fenómeno quedamos expuestos a tomar como común, normal y ordinario cualquier cosa que aparezca y que no lo es en su esencia El gobierno, desde hace más de 10 años, ha decidido que, entre miles de cosas, este principio establecido también merece ser ignorado, y nos ha impuesto sus propios métodos y enunciados marca K con marcado absolutismo. “La letra con sangre entra”, de los más fieles representantes del modelo Moreno y D’Elía con su agrupación. Hay más, claro, pero son los de guante blanco, Kunkel-Conti por nombrar dos de los más alienados. Sostenía el discípulo de Platón que el asombro es la puerta del conocimiento, pero me animo a decir que cuando el asombro es material diario termina siendo contraproducente. La capacidad de asombro es avasallada y termina transformándose en lo contrario: acostumbramiento. A todo nos acostumbramos, y ése es el mayor mérito del modelo, y nuestro mayor fracaso como sociedad, no haber sabido contrarrestarlo. Cualquier relato es, básicamente, una forma de narración. Y para que cumpla su cometido, obviamente, debe tener su público oyente y participativo. De no ser así, su esencia fracasa. Esto es, el relato se perpetúa en la narración, a la inversa muere en su misma parición. En este caso, fue fogoneado por todas y cada una de las variantes discursivas de los últimos dos presidentes y allegados, y así fue tomado por sus huestes. Y con el transcurso de la década se fue deslizando en el tobogán social, debilitando sus principios y sin elementos válidos para volver a subir. Eran los últimos soplos del viento de cola, que se reemplazó por susurros de populismo extremo que limó convicciones pero aseguró fidelidad cautiva bajo amenaza de suspensión de beneficios. En ese aspecto, se le debe reconocer al poder un éxito extremo. Sólo un excelso trabajo de cooptación subsidiada de bases, como el que realizó el kirchnerismo, puede sostener los últimos 5 /6 años esta actual situación de decadencia. Se me ocurre como símbolo de un camino ininterrumpido de asombrosa corrupción, por aquello a lo que se exponía, la ausencia de ética en un expresidente, la impunidad de la que se creía merecedor, la compra de 2 millones de dólares usando información confidencial. Hay miles. Entre ellas, y principalísima, una que representa el absolutismo del poder: un vice investigado y procesado en variadísimas causas, entre ellas, la más importante: apropiarse de la fábrica de billetes de uso nacional. Sólo la causa es un hito. Que Boudou sea el señalado, lógicamente, la agrava. ¿Preocupa al gobierno y sus adláteres? Al contrario, el tipo sigue firme en su posición, convirtiéndose en el único caso en el mundo, que además de vez en cuando nos preside. Y pese a las oposiciones se normalizó. ¿Como el Indec, CEPO, inflación, Fútbol para Todos e inseguridad? Ya salís, como para defenderte, con Uzi, Magnum de colección, fusil 22 a repetición y un FAL recuperado a la comandante Teresa Garré. Pero es sólo una sensación. Tanto es así que cuando un turista filma a un motochorro con un bufo asaltándolo, lo dejan libre, lo entrevistan, se hace famoso y el gobierno lo subsidia. El yanqui se pegó un julepe tremendo, pero ahora está chocho por haber colaborado para la “inclusión” de este pobre muchacho. Educación, genial, siempre y cuando no se te ocurra estudiar, o bien, lo hagas con educadores militantes. Y ni hablar de aquel que se anime a ejercer su libre derecho de pensar distinto. La marca a fuego es golpista, desestabilizador, cipayo o el ahora modernoso buitre, y si es periodista, será fustigado y acosado desde todo escenario posible. Ídem representantes políticos. El gobierno tiene la idea –y trata de aplicarla– de que si desaparecieran juntos periodistas independientes y políticos sería mucho mejor. Sin prensa y sin … No obstante, el mayor éxito del relato es el fanatismo extremo que logró en sus seguidores. Hasta en las relaciones de cotidianeidad entre familia y amigos se ha instalado que el que piensa distinto al modelo no merece el respeto ni siquiera de ser escuchado. Sin embargo, reconozco que mirar al norte o a Siria (ISIS) en busca de magnicidas me produjo un raro efecto… no precisamente asombro… En definitiva, desembocamos en la costumbre argentina posta: ¡La culpa la tiene el otro! “El asombro es lo que marca, lo que inicia y decide. Sin asombro no se llegará a parte alguna. Sin él se estará a expensas de lo que nos cuenten. Y nos asombramos porque somos ignorantes, si supiéramos qué es lo que nos asombra, no nos asombraría…”. En este caso disiento, lo sabemos. Tal vez llegó la hora de asombrarnos de un resultado electoral… Hugo Capellán, DNI 11.208.763 Cipolletti
Hugo Capellán, DNI 11208763 Cipolletti