Creador de sabores

Redacción

Por Redacción

Oscar Montoya (68) hace 36 años que prepara la comida para los allenses. Por su rotisería “Alto Valle”, ubicada en pleno centro de la ciudad, ya han pasado varias generaciones de clientes. El negocio lo inició con su compadre, Miguel Rodas, pero un tiempo después este decidió alejarse y Oscar quedó al frente de la rotisería con su mujer, sus hijas y los empleados que fue sumando con el paso de los años. Primero empezó con los spiedos. Luego amplió el local y agregó una parrillera. El trabajo de la rotisería no es para nada sencillo. No se trata solamente de abrir las puertas del negocio y recibir a los clientes. Por el contrario, la preparación de la comida comienza mucho antes de ese momento y conlleva largas horas de elaboración en la cocina. El sabor de la comida de la rotisería de Oscar es inconfundible. Basta con ingresar y probar de las bandejas en exhibición alguna empanadita de carne o jamón y queso, una costumbre típica de muchos de sus clientes. Como histórico vecino, su palabra es autorizada a la hora de analizar presente y futuro. “Me preocupa que Allen no haya crecido como Cipolletti o Roca, ciudades que han repuntado mucho. Desde que llegué de Mendoza a Allen siempre me pregunté por qué no tenemos una terminal de colectivos como tiene cualquier pueblo. Hasta Senillosa tiene una terminal como la gente. Hace falta una rotonda sobre la Ruta 22 en la entrada de Allen, si la hubiésemos tenido no habrían ocurrido algunos accidentes. También hay que arreglar los accesos a la ciudad, tenemos que levantar cabeza y empezar a mejorar”.


Oscar Montoya (68) hace 36 años que prepara la comida para los allenses. Por su rotisería “Alto Valle”, ubicada en pleno centro de la ciudad, ya han pasado varias generaciones de clientes. El negocio lo inició con su compadre, Miguel Rodas, pero un tiempo después este decidió alejarse y Oscar quedó al frente de la rotisería con su mujer, sus hijas y los empleados que fue sumando con el paso de los años. Primero empezó con los spiedos. Luego amplió el local y agregó una parrillera. El trabajo de la rotisería no es para nada sencillo. No se trata solamente de abrir las puertas del negocio y recibir a los clientes. Por el contrario, la preparación de la comida comienza mucho antes de ese momento y conlleva largas horas de elaboración en la cocina. El sabor de la comida de la rotisería de Oscar es inconfundible. Basta con ingresar y probar de las bandejas en exhibición alguna empanadita de carne o jamón y queso, una costumbre típica de muchos de sus clientes. Como histórico vecino, su palabra es autorizada a la hora de analizar presente y futuro. “Me preocupa que Allen no haya crecido como Cipolletti o Roca, ciudades que han repuntado mucho. Desde que llegué de Mendoza a Allen siempre me pregunté por qué no tenemos una terminal de colectivos como tiene cualquier pueblo. Hasta Senillosa tiene una terminal como la gente. Hace falta una rotonda sobre la Ruta 22 en la entrada de Allen, si la hubiésemos tenido no habrían ocurrido algunos accidentes. También hay que arreglar los accesos a la ciudad, tenemos que levantar cabeza y empezar a mejorar”.

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