Crece el escándalo del yerno del rey de España
Será imputado en los próximos días, se anticipa.
AP
MADRID (DPA).- La Casa Real española pidió a Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina, que abandonara el instituto Nóos, por cuyas actividades se ha visto salpicado por supuestos delitos de corrupción, informan medios españoles. La Casa del Rey le pidió que se apartara y buscara otro empleo por cuenta ajena, a ser posible fuera de España, cuando el asesor externo de la monarquía supo que el Instituto Nóos, que el propio Urdangarín presidía, se dedicaba actividades lucrativas, algo que vulneraba sus fines fundacionales. Urdangarín, ex jugador profesional de básquet de 43 años, se ha visto así envuelto en un escándalo de presuntos delitos de malversación de caudales públicos, fraude, falsedad documental y prevaricación durante el tiempo que estuvo al frente del Instituto Nóos, una fundación supuestamente sin ánimo de lucro. Se trata de la primera vez que un pariente directo del rey Juan Carlos está a punto de ser imputado por la Justicia española, algo que los medios del país dan por seguro que ocurrirá dentro de poco. Tras el escándalo, el rey Juan Carlos decidió el pasado lunes apartarlo de los actos oficiales de la Casa Real al considerar su comportamiento poco ejemplar. Además, anunció la publicación del desglose de sus cuentas. Desde primavera de 2009 los duques de Palma viven en Washington, donde Urdangarín preside la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica en Latinoamérica mientras que su esposa, la infanta Cristina, dirige el área internacional de la Fundación “La Caixa”. En esto de que la Casa Real ha tomado drásticas medidas destinadas a alejarlo de todo cuanto pudiera relacionarlo con la familia de su esposa, la Familia Real Española, se sabe que su estatua fue desplazada de su sitio en el Museo de Cera de Madrid. El desplazamiento se hizo discretamente y fuera del alcance de las cámaras, y tiene como propósito desligar su figura de la familia reinante. Todo parece ser poco para no manchar la prestigiosa imagen que la monarquía española -con Juan Carlos de Borbón al frente- se viene granjeando internacionalmente desde hace 36 años. Primero hubo silencio oficial de sepultura ante las investigaciones, rumores y filtraciones de la prensa. Posteriormente, la admisión de que el comportamiento de Urdangarín “no es ejemplar”. El duque de Palma pidió perdón desde Washington porque la situación va en desprestigio de la Corona, pero no fue suficiente, y la opinión pública piensa que la investigación debe ser llevada hasta última instancia y, de ser necesario, Urdangarín debe ser juzgado como cualquier ciudadano. Las últimas novedades lanzadas por las investigaciones afirman que la Casa Real bien podría haber estado al tanto de los negocios privados de Iñaki Urdangarín, sobre todo sabiéndose que, hace cuatro años, se contrató a un bufete de abogados para “poner en orden” las actividades del yerno real.