Crece la población de las tomas en Cipolletti

Alquileres altos y falta de terrenos, dos de los principales motivos. Cada vez llegan más familias a los asentamientos.





Una niña desafía a la madre que le ordena con un tono cariñoso pero firme que se ponga las zapatillas. La jovencita, risueña, hace caso omiso y corre algunos metros sobre las hojas amarillas y secas que alfombran una de las calles principales de la toma 2 de Febrero. La mañana es cálida gracias a los generosos rayos de sol de este día otoñal. Muchos chicos y chicas se asoman de varios de los “ranchos” que pueblan la cuadra. Algunos trepan maderas, otros corren detrás de una pelota, y un par de ellos quedan maravillados observando como un caballo sin montura escapa de su dueño, el animal parece disfrutar su libertad ignorando que será solo por un rato.

“Mirá, ¿ves esas dos casillas de ahí?”, señala Pamela Silva con el indice y agrega: “Son todos nuevos. Hay mucha gente que se está viniendo a la toma”, explica la mujer que tiene ocho hijos y atiende diariamente un comedor que reparte 100 viandas por día.

Sin datos oficiales

Actualmente hay unas 600 familias asentadas en la 2 de Febrero. No hay datos oficiales, pero son unos cuantos más que el año pasado. “La situación es difícil y la gente se viene, monta un rancho y después empieza a edificar”, agregó. A pocos metros del comedor hay una precaria construcción con una estructura de madera y un nailon negro disfrazado de pared. Es una de las familias más nuevas que de a poco comienza a juntar materiales para levantar su vivienda.

Los alquileres cada vez más altos, la escasez de terrenos promocionales y los costos de vida hacen de los asentamientos una posibilidad concreta para muchas familias que a pesar de tener ingresos no les alcanza para hacer frente al costo de vida actual. El panorama es gris porque son pocos los asentamientos que han tenido logros significativos en la calidad de vida.

En verano las canillas apenas convidan un hilo de agua, en invierno se siente la falta de gas natural y el servicio eléctrico se colapsa con bastante frecuencia porque el consumo de calefactores eléctricos sobrepasa la precariedad de las conexiones.

Una calle ancha con más desniveles que una montaña rusa separa la 2 de Febrero de la 10 de Febrero. Allí viven otras 200 familias. El 40% aproximadamente se fue a vivir el último año. En el barrio mucho más chico que su vecino se ven muchas construcciones. “El último año se vino mucha gente, ya no hay más lugar”, explicó Ana Fernández una de las referentes del barrio.

Días atrás su hija, Lorena Ortega, recorrió el barrio junto a dos trabajadores del área de hábitat del municipio que comenzaron con un relevamiento para tener más detalles sobre las tomas. El censo que aún se está gestando tiene como objetivo recabar información que sirva para gestiones de gobierno que mejoren la calidad vida de los ciudadanos. La toma tiene cuatro años y según calcula Ana el año pasado eran unas 120 familias viviendo.

“Hay mucha gente nueva. El año pasado hicimos un censo, pero queremos hacer otro porque ahora son como 200 familias”, reveló Ortega. Su familia vive frente del comedor que diariamente atiende a unos 30 o 40 niños. Alcanza con salir a la vereda de la despensa de los Ortega para ver que hay ladrillos que van armando casas. “Mucha gente ya no puede pagar un alquiler, se viene con lo que tiene y empiezan de a poco”.

Subdivisiones

Los datos oficiales no abundan y son los propios residentes los que tienen precisiones sobre habitantes. No solo en la 2 y 10 de Febrero han crecido en densidad, también Los Sauces, El Obrero. En algunos barrios que ya no tienen más lotes se hacen subdivisiones para nuevas familias. Las dimensiones estándares de los barrios irregulares son de 10 metros por 20 metros (200 metros cuadrados)

El año pasado la ONG Techo publicó un relevamiento en el que registró 3960 familias en 28 asentamientos. Los referentes barriales aseguran que los asentamientos están al máximo de su capacidad.

En algunos asentamientos no hay más lotes. Por ejemplo en Los Sauces, una toma que se formó en 2009 hay unas 74 familias. “Todos los fines de semana vienen a preguntar y hay mucho movimiento de gente que busca un lote, pero acá no hay más lugar, son 74 lotes”, explica Natalia Casas, referente del barrio. Casas asegura que muchas familias hacen subdivisiones para realizar otras construcciones en esos 200 metros cuadrados.

Los Sauces y el Obrero son dos de los asentamientos que están judicializados y si bien se ordenó desalojó en la última mediación se resolvió una salida política: negociación. Sin embargo no hubo avances con ninguno de los dos barrios.

En el Pacheco Bis, uno de lo más añejos, tampoco entra una casa más. Tiene más de 40 años y está pegado a las vías de tren. Viven 28 familias y los propios vecinos no dejan que se instalen nuevas familias en el lugar.

“Hemos logrado muchas cosas, el año pasado quisieron instalarse algunas personas pero no hay más lugar acá”, explicó Raquel Ortega que lleva dos décadas viviendo en ese lugar. Pacheco Bis a diferencia de otros asentamientos tiene regularizado el servicio de luz y agua y tiene un espacio verde para los chicos.

Algunos referentes aseguran que es un efecto dominó de la crisis, falta de trabajo, altos costos de los alquileres y terrenos comerciales, despidos, inflación etc. Otros aseguran que el crecimiento demográfico en los asentamiento cipoleño es constante, pero que ha crecido más el último año.

Cipolletti junto con el Bolsón son las ciudades con más tomas en Río Negro.

A pesar de que la situación de la tenencia de la tierra es irregular, muchos deciden afianzarse construyendo casas de material.

Por ahora, sólo promesas

La gestión de Aníbal Tortoriello llegó al poder con la promesa de ocuparse y “regularizar” los asentamientos, donde vive el 20% de la población.

El municipio comenzó como mediador entre algunos referentes y los propietarios de las tierras, pero hasta el momento no hubo avances.

El Concejo Deliberante archivó dos proyectos de expropiación, tanto para el Obrero B como para Los Sauces.

Un ambicioso proyecto del Ejecutivo es expropiar un sector más amplio de la ciudad y generar lotes para los habitantes de las diferentes tomas. Una iniciativa que viene muy lenta y que debería sacar a muchos vecinos de sus respectivos hogares. La idea no seduce mucho a los habitantes.

El año pasado hubo muchos problemas entre referentes del barrio Obrero y el Concejo Deliberante por los pedidos de expropiación.

Desde el Ejecutivo informaron que el proyecto para la declaración de interés publica de un sector de Cipolletti “está muy avanzado”. La parte técnica “está terminada y están avanzando con la financiera”, aseguraron fuentes de la comuna.

florencia salto

“Se está viendo mucho movimiento, cada vez son más las familias que se instalan. Montan un rancho y empiezan a construir”,

explicó Lorena Ortega, referente de la toma 10 de Febrero.

Los dirigentes barriales creen que el aumento de la población en los asentamientos es un efecto dominó producto la crisis, la falta de trabajo y el costo de los alquileres.

El dato

el suelo urbano

“Todos los fines de semana vienen a preguntar y hay mucho movimiento de gente que busca un lote, pero acá no hay más lugar”,

aseguró Natalia Casas, referente del asentamiento Los Sauces.

Datos

“Se está viendo mucho movimiento, cada vez son más las familias que se instalan. Montan un rancho y empiezan a construir”,
Los dirigentes barriales creen que el aumento de la población en los asentamientos es un efecto dominó producto la crisis, la falta de trabajo y el costo de los alquileres.
20%
de la población vive en alguna de los 28 tomas que hay en la ciudad. Son alrededor de 4.000 familias.
“Todos los fines de semana vienen a preguntar y hay mucho movimiento de gente que busca un lote, pero acá no hay más lugar”,

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