Creció la cantidad de familias cipoleñas que asisten a comedores

Según datos del Municipio, son entre 3.000 y 4.000 personas las que comen en los espacios comunitarios. En la ciudad hay 75 lugares que ofrecen un plato. El aporte estatal no alcanza.



Las organizaciones sociales concentran la mayoría de los merenderos y comedores.  Foto: Florencia Salto

Las organizaciones sociales concentran la mayoría de los merenderos y comedores. Foto: Florencia Salto

Cada vez son más los cipoleños que caen bajo la línea de pobreza y se ven obligados a recurrir a los espacios que brindan asistencia alimentaria. El fenómeno, que se repite en distintos lugares de la región, se intensificó en la ciudad desde el año pasado. Las organizaciones sociales solicitan al Municipio incremente las cantidades de insumos que les entregan.

Según los datos de la Secretaría de Desarrollo Humano de municipalidad, que lleva adelante un seguimiento de comedores y merenderos comunitarios, existen cerca de 75 lugares en los que se brinda asistencia alimentaria. Estiman que entre 3.000 y 4.000 personas concurren a estos sitios a diario.

El impacto económico de la crisis y la pérdida del empleo son parte del mismo problema que se amplifica en la comunidad de Cipolletti. La asistencia en los lugares en los que se ofrece de manera comunitaria una porción de comida creció significativamente. Sin embargo, el crecimiento de la demanda hace que toda asistencia parezca poca. En algunos casos las personas llegan a los comedores con extremas necesidades y si no tienen una respuesta terminan en el basural en busca de algo que comer.

En números

40
raciones llegan a entregar por día en cada uno de los merenderos. El número se duplicó en apenas meses.
75
son los comedores que funcionan en la ciudad de Cipolletti.

2.405
certificados de desempleo se emitieron desde la Delegación de Trabajo en lo que va del año. Unos 700 más que en todo 2018.

De acuerdo a los datos oficiales, en el último año se duplicó la cantidad de lugares que brinden este tipo de asistencia. En un informe emitido por el Municipio se expresa que destina un presupuesto de $1.500.000 pesos por mes para atender esta situación.

Además de los aportes oficiales, que no alcanzan a cubrir toda la demanda, son clave los que realizan los vecinos y las instituciones de la sociedad civil.

Organizaciones barriales

El problema afecta directamente a los sectores más vulnerables de la ciudad. El Movimiento Popular La Dignidad colabora con 15 comedores distribuidos en diferentes barrios. Cuentan con el apoyo del Municipio y la Nación, que los abastecen con alimentos. Sin embargo, reconoce que en los últimos meses, se vieron sobrepasados por la cantidad de vecinos que comenzaron a acercarse por un plato de comida.

Indicaron que pasaron de 20 a 40 raciones familiares de comida diariamente.

La dirigente barrial Lila Calderón manifestó que “hay comedores que no dan abasto porque no reciben más alimentos de los que se les venía dando”. Por el lado de los merenderos, desde Nación hace más de dos meses que no reciben insumos básicos como leche o azúcar.

Para elaborar la comida se organizan en grupos. Cada familia debe anotarse previamente y llevar un recipiente. “Hace poco se acercó una familia con 11 hijos”, mencionó Calderón y agregó que “cada vez se nos está complicando más entregar alimentos porque no alcanza, pero igual intentamos que no se queden sin nada”.

Entre los barrios uno de los lugares más elegidos es Obrero. Las raciones de comida brindan diferentes actividades de contención para jóvenes y adultos.

Los pedidos también se repiten en otras zonas, como el merendero de El 30, que debe atender una de las principales demandas. Desde este comedor piden al Municipio que aumenten las cantidades enviadas porque de lo contrario no podrán continuar abiertos.

La coordinadora del merendero Rinconcito Solidario, Fabiana Villegas, expresó que “mandan 36 cajas mensuales, los días que funcionamos requerimos nueve, pero por lo que envían esperan que usemos tres cajas, para hacer 100 litros de leche”.

Comentó que, al igual que en otros merenderos, las porciones las entregan desde una pequeña cocina y a través de una ventana para ordenar los pedidos.

Villegas, en conjunto con otras colaboradoras, realizan la panificación del día a día del lugar. Se les entrega una docena a veces un poco más debido a que “las familias son muy numerosas”.

La mayoría de las personas no tienen un trabajo, se la rebuscan en el basural de la ciudad. “Con lo que sacan de ahí para vender, a veces llegan a comprar algo para comer”, señaló.

Todos coinciden en que las historias de las familias que se acercan por una copa de leche “son muy duras”, la mayoría vive en sectores con muchas carencias.

“Una señora con dos nenas, de 10 y 4 años, encontró pan duro y fruta en el basural, estuvo con eso una semana hasta que se acercó a mi casa para que la ayudara”, relató la coordinadora.

El hambre les resulta una necesidad de urgencia y forma parte de la cotidianidad de los barrios más humildes. “Familias del 2 de Febrero, Ferri y Obrero, entre otros barrios, llegan al merendero todos los días y, por suerte, diferentes instituciones realizan campañas para ayudarnos a solventar los alimentos porque de otra manera sería todo cuesta arriba”, finalizó.

Capacitación para una alimentación con mayor calidad nutricional

El Municipio de Cipolletti implementó una modalidad de asistencia para los comedores y merenderos. Realizan un relevamiento desde junio de 2018. El equipo de control lo componen una nutricionista y una trabajadora social.

El motivo de su creación fue a partir de la necesidad de realizar un seguimiento pormenorizado en el funcionamiento de estos centros de asistencia que son abastecidos con alimentos frescos, no perecederos, bonos de gas, leña y materiales de construcción, para poder organizar acciones para mejorar sus funcionamientos.

Por otro lado, aseguraron, se busca trabajar en la promoción de la incorporación de hábitos alimentarios saludables, priorizando mejorar la calidad nutricional de los menús utilizando recetas con más presencia de legumbres, frutas, avena, pescado en lata, verduras, teniendo en cuenta que en algunos casos la vianda del comedor o merendero es la principal comida que se consume en el día.

También mediante la implementación de talleres de alimentación saludable se intenta lograr conseguir los objetivos.

Aumentó el desempleo y creció el pedido de asistencia

La difícil realidad socioeconómica que atraviesa el país impacta a más ciudadanos sin importar en qué ciudad o provincia resida.

En Cipolletti, según la Delegación de Trabajo local, la emisión de certificados por desempleo viene en pleno crecimiento desde hace tres años. En 2017, se labraron un total de 892. En 2018, creció cerca de un 50% con 1.768 documentos entregados. En lo que va del 2019 ya se realizaron 2.405 comprobantes.

Las personas realizan este tipo de trámite para poder acceder a algún tipo de ayuda social por parte del Estado, afiliarse a la obra social de su pareja o solicitar la postulación de algún puesto laboral. En paralelo muchos de ellos asisten a talleres o capacitaciones para reinsertarse en el mundo laboral.

Son varias las instituciones que desarrollan capacitaciones y talleres de oficio para colaborar con el sector desempleado de la comunidad. Desde el hospital de Cipolletti se realizaron jornadas formativas que se encuadran dentro de las normas de bioseguridad para que quienes puedan desempeñarse en áreas de Salud.

La coordinadora del curso, Eugenia Sandoval, comentó que “un índice de la crisis que estamos pasando es que las inscripciones para los cursos se agotan demasiado rápido y quedó gente afuera”.

Esto es algo que se repite constantemente, ante la desesperación en conseguir una estabilidad económica, los espacios de aprendizaje se ven sobrepasados de solicitudes.

Sin embargo, la realización de las especializaciones no aplaca la compleja situación de conseguir un empleo ante un acotado campo laboral.


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