Creció la presencia de zorros grises en el visitado Parque Norte de Neuquén

Los guardafaunas detectaron que se desplazan hasta el centro de la ciudad al seguir los rastros de la comida que le dan los vecinos. Al no cazar pierden miedo al humano.



Parte del paisaje. Estos animales silvestres se muestran a poca distancia del hombre. (Mauro Pérez).-

Parte del paisaje. Estos animales silvestres se muestran a poca distancia del hombre. (Mauro Pérez).-

Zorros colorados y grises. Estos adorables animales vuelven a rondar el Parque Regional Bardas Norte de Neuquén. Desde el cuerpo de Fauna Provincial aseguraron que no son peligrosos pero recomiendan no darles de comer para no alterar su alimentación y así evitar que sigan propagándose por la ciudad.

Una vez más, los zorros se animan a socializar con los vecinos de la ciudad. Son muy amistosos y se atreven a acercarse a casi un metro de las personas, buscando que les den comida.

Sin embargo, aunque provocan ternura, hay que evitar darles de comer ya que se alimentan de jarilla, alpatacos, frutos, roedores, aves y mamíferos pequeños, según explicaron desde fauna. Es muy importante que su alimentación original no sea modificada, porque se vuelven cada vez más dependientes de la gente, y lo que se busca es que se mantengan alejados de la urbe.

Sin inhibición el animal parece esperar para poder cruzar. Foto: Mauro Pérez.-

“Crean dependencia porque es mucho más fácil ir a basurear que ponerse a cazar sus propios alimentos”, sostuvieron.

Desde fauna aseguraron que no es nada raro que merodeen zorros silvestres por esa zona. “Ese es su hábitat. Como siempre, son los humanos los que los invaden a ellos”, resaltaron. Agregaron, además, que son animales muy curiosos y no temen desplazarse por la ciudad siguiendo los rastros de comida.

Resaltaron que, mientras no los molesten, no son peligrosos e insistieron de nuevo con que no los alimenten: “No les tiren comida así vuelven al área del campo”.

Aunque lo más habitual es que causen ternura y admiración, algunas personas resultan mal intencionadas y proceden a cazarlos para usar sus pieles. Si la caza se produce en zonas urbanizadas debe ser denunciado al 08006666636 de Fauna Regional.

“Lo primero que hay que hacer es llamar a la policía o al 0800 y si nosotros disponemos de una guardia local la mandamos para ese lugar”, advirtió Diego Moreno. Añadió que en caso de que se observe a gente envenenándolos, también hay que radicar la denuncia. De todas formas, aclaró que la caza de zorros está regulada únicamente en temporada y en lugares alejados de la urbe y zonas rurales aledañas.

Están en su hábitat, son los humanos los que invaden su lugar. Son animales curiosos y no temen ir a la ciudad en busca de alimento”.

Diego Moreno, director de la Regional Este del Cuerpo de Guardafaunas.

Precauciones

Pese a que no son animales agresivos, pueden causar enfermedades como la rabia, por lo que se recomienda no intentar acariciarlos.

Desde Zoonosis aseguran que no han recibido ninguna denuncia por ataques de zorros. En caso de ataques deben comunicarse al 4491200 o al 0800 antes mencionado.

Cuánto viven

16
años como mínimo sobreviven estos animales y tienen hasta 5 crías, según la dirección de Fauna Silvestre de Nación.

“Si se los arrincona, al igual que un perro, atinan a morder”

La Patagonia es zona de zorros grises y colorados. Este último es uno de los zorros más grandes de Sudamérica, comparable en tamaño con el cuerpo de un perro ovejero alemán, mientras que el zorro gris es de contextura más robusta. Los grises son mansos y pequeños, entre tanto los colorados son un poco más grandes y con mayor actividad a la hora de cazar. Sin embargo, desde el cuerpo de guardafaunas resaltaron que es poco habitual que los zorros colorados se desplacen por las ciudades, ya que suelen vivir en otros lugares de la linea sur, aunque siempre pueden haber excepciones.

Lo que si se ha vuelto muy habitual, para los vecinos que se ejercitan o se recrean en Parque Regional Norte, es cruzarse con uno que otro zorro gris. Según Fauna Provincial, lo que sucede es que se han reproducido un poco más, no hay grandes depredadores, no se los caza (o no se debería) y, entonces, al no tener ni ningún animal que los deprede, se siguen reproduciendo. “Ellos arman sus madrigueras y comienzan a reproducirse como los perros, el único tema es que son salvajes”, advirtieron.

De todas formas, sostuvieron que “no es que esto sea una invasión”, porque ésta es su hábitat natural. “No causan ningún desequilibrio acá en la zona. Lo único es la inconveniencia de que cuando aparecen en diferentes lugares algunos se asustan, pero el zorro mientras no se lo toque no ataca”, indicaron y agregaron: “Si se los arrincona, al igual que con los perros, van a atinar a morder”.

Más que los zorros, los guardafaunas destacan que el problema es la basura. “En una ciudad grande siempre hay bolsas rotas y los cánidos ventean, van buscando comida y se van acercando”, indicaron.

Es importante que se alerte a fauna, en caso de verlos por la urbe, para que los guardafaunas pueden trasladarlos a lugares más alejados como “Añelo, Neuquén del medio o la zona de los bastos”.

Parte del paisaje. Estos animales silvestres se muestran a poca distancia del hombre. Foto: Mauro Pérez.-

Se detectaron ejemplares en el Parque Central y en la Gobernación

Aunque en este último tiempo resulta muy habitual ver zorros en la zona de la Plaza de las Banderas, resulta extraño verlos transitar por la zona comercial de Neuquén. “Hace poco tiempo tuvimos que ir a buscar uno sobre Casa de Gobierno y otro en el Parque Central, a la altura del monumento a Malvinas, pero no pudimos agarrarlos”, relataron desde el cuerpo de guardafaunas. Explicaron que son muy escurridizos y se esconden bien, hasta que llega la noche y vuelven hacia la zona de los campos.

Esto ocurre porque van siguiendo los rastros de basura y se meten cada vez más dentro de la ciudad.

“Lo malo de alimentarlos es que se acostumbran a que les den comida y crean dependencia. Con cualquier animal de la fauna lo ideal es observarlo, fotografiarlo si se quiere y nada más”, recalcaron y enfatizaron: “Es muy difícil concientizar a la gente de que no tienen que alimentarlos porque por lo general los ven y les tiran comida. Así crean dependencia porque es mucho más fácil ir a basurear que ponerse a cazar sus propios alimentos”.


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