Creen que la mató porque ella no quiso abortar
BUENOS AIRES.- Julieta Mena, la joven que fue asesinada a golpes en la localidad bonaerense de Ramos Mejía, estaba embarazada de dos meses y medio y los investigadores ahora creen que el novio y único acusado del crimen pudo haberla matado porque ella no quería abortar. El embarazo fue confirmado con la autopsia realizada al cuerpo de la joven de 23 años, en tanto que el acusado, Marcos Mansilla (33), reconoció el martes ante el fiscal Carlos Arribas que sabía del embarazo y que estaba en contra de la decisión de Julieta de tener al bebé. El imputado contó que la joven no quería abortar pero que él la convenció para que lo haga. “Hablamos y la convencí de hacerlo”, dijo Mansilla ante el fiscal. Ahora el titular de la fiscalía de Homicidios tomará declaración testimonial a las amigas de la víctima para establecer si ella les había comentado la situación del embarazo. Respecto de la autoría del crimen, el acusado apuntó con nombre y apellido a un hombre al que le había comprado drogas y él le debía dinero, dijeron las fuentes de la causa. Según el relato del novio, la joven ya estaba muerta cuando la encontró y si bien admitió haber estado en la escena del crimen, negó ser el responsable. “La relación no era la mejor, teníamos discusiones a diario pero solamente la empujé una vez y nunca le pegué”, aseguró. Por su parte, Julio Torrada, abogado de la familia Mena, dijo ayer que aportó a la Justicia el celular de la víctima. “Encontramos el teléfono de Julieta, hoy a la mañana muy temprano comenzamos a leer los chats y nos dimos cuenta de que no solamente permitían desbaratar lo que ayer (por el martes) dijo Mansilla, sino que aparecía un elemento nuevo que era la discusión por un atraso y por un posible embarazo”, manifestó. En tanto que Marcela Morera, madre de Julieta, dijo que en los mensajes Mansilla le hablaba a la joven “de unas pastillas” con las que quería que interrumpiera el embarazo, pero ella se negaba a tomarlas. Para el abogado, “no hay dudas de que él es el asesino” y afirmó que el descargo que hizo el imputado fue “una cadena interminable de contradicciones”. (Télam)