Crisis hídrica: la región ya perdió un tercio del caudal de El Chocón

La AIC declaró la Emergencia por la prolongada sequía de las cuencas locales. Sin pronóstico de precipitaciones a la vista, condicionaron a las generadoras por un posible faltante de agua para riego. Los períodos secos afectan a toda América Latina.

Las cuencas hídricas de la región, que forman los ríos Neuquén, Limay y Negro, acumulan 13 años de sequías, un fenómeno que afecta a toda América Latina y que tiene impacto, por ejemplo, en la bajante del Paraná por las bajas erogaciones desde Brasil. En paralelo a la decisión de Nación, de decretar la Emergencia Hídrica para esa cuenca por 180 días, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuentas (AIC) hizo lo propio para la región. El argumento: la falta de precipitaciones arrastran una bajante de 6.000 hectómetros (6 billones de litros) en los embalses, lo que equivale casi a un tercio del caudal del lago El Chocón-Ramos Mexia.

El viernes pasado la AIC resolvió por unanimidad la emergencia hídrica sin plazo de finalización. “Proponiendo, en principio, algunas medidas para adecuar la operación de los embalses al objeto prioritario de garantizar la disponibilidad de agua para los usos aguas abajo, y profundizando su vigilancia climática en la previsión de la aparición de eventos máximos”, dice el texto aprobado.

De esta manera las operadoras de las represas, que además cuyas concesiones están pronto a vencerse, deben acatar la disposición de generar lo mínimo. El recurso hídrico deben garantizarse primero para su consumo en las ciudades, para la industria y para el riego productivo.

Elías Sapag, representante de Neuquén en la AIC, aseguró en declaraciones al programa Vos a Diario, de RN RADIO (89.3), que “por otro lado el invierno que ya está transcurriendo, de mayo, junio y julio, no nos ha dado la humedad necesaria, ni en lluvia, ni en nieve”. Además, precisó que “en 15 días más, no vemos ningún evento que pueda reponer algo de agua” y los centros meteorológicos en sus análisis históricos y matemáticos “dan déficit en las tres cuencas”.

“Aún no habiendo llegado a los mínimos, hemos declarado que no se puede sacar agua más que para el suministro de las ciudades, el riego y la industria”, indicó y agregó que irán a la Justicia si las hidroeléctricas no obedecen la declaración.

Aguas abajo de la represa, la ciudadanía no va a haber problemas, ni en la provincia de Río Negro, ni en Neuquén” pero que “tienen que usar el agua y no abusar, sabiendo en la crisis que nos encontramos”, puntualizó y aprovechó para exigir a los gobiernos locales una defensa del recurso y se metió en la finalización de los contratos de concesión: “tenemos que ser firmes ante Nación, porque Nación y la secretaría de Energía lo único que ve es su necesidad frente a los recursos de la Nación y no ve nuestros problemas locales”. E insistió en la necesidad de “gobernar nosotros nuestra agua” y “tener nuestras represas en manos de Río Negro y de Neuquén”.

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Energía acompañará


Desde la secretaría de Energía de la Nación se informó al sitio especializado de RÍO NEGRO, Energía On, que se respetará la declaración de emergencia emitida por la AIC, por lo cual no se entablará una suerte de guerra entre el planteo de cuidar el agua del organismo de cuencas y la necesidad de una mayor erogación para poner en marcha las turbinas de las hidroeléctricas.Para el gerente general de la operación de El Chocón, de la firma Enel, Daniel Garrido, “la emergencia limita la capacidad de generación de El Chocón pero no implicará un cuello de botella porque los embalses están realmente muy bajos y el caudal entrante es también bajo, por lo que es posible que no implique grandes cambios a cómo veníamos trabajando hasta ahora”.

El Chocón funciona en conjunto con su compensador, Arroyito. La gran represa tiene la capacidad de generar hasta 1.200 MW de potencia, turbinando para ello un caudal mayor a los 900 metros cúbicos por segundo que soportan las turbinas de Arroyito.

Cuando sucede eso, ante una necesidad de mucha electricidad en el sistema nacional como ocurrió el año pasado, el vertedero de Arroyito debe ser abierto y dejar el agua pasar al cause del río sin generar energía.

Las proyecciones de la AIC es que en lo que queda del invierno el nivel de erogación se mantendrá en 300 metros cúbicos por segundo aguas abajo del Limay y en 35 en el Neuquén con la proyección de elevarse hasta los 120 metros cúbicos por segundo cuando inicie la temporada de riego.

“El Chocón es una central de apuntalamiento, es decir que no está funcionando todo el tiempo, sino ante pedidos puntuales de gran generación y eso seguramente lo va a manejar con mucha precisión Cammesa”, indicó Garrido.
En tanto que las represas ubicadas aguas arriba podrán tener una mayor o menor generación dado que cuenta con la posibilidad de que el agua que utilicen sean acopiada por el siguiente embalse.

Los bajos caudales pueden observarse en el río Negro (foto) y en otros cauces. Foto: Juan Thomes

Menos agua para los productores del Colorado


La preocupación por las condiciones hídricas del año, que se presenta como el segundo año más seco de los últimos 11, llevó que los últimos días el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO) se reuniera en pleno para analizar para tomar nuevas medidas para la próxima temporada de riego para las producciones.

El encuentro se realizó el viernes pasado donde participaron los principales referentes de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Mendoza, INTA, regantes de CORFO y Ente del Río Colorado que, tras analizar los estudios meteorológicos, determinaron que en el transcurso de la actual semana se emitirá un documento con la resolución de los próximos cupos de agua.

No se descartó que además se atrase por algunas semanas la apertura del año del agua para el llenado de los canales utilizados para los riegos.

Al 30 de junio donde finalizó el ciclo hidrológico 2020-2021 el derrame alcanzó solamente a los 2.850 hectómetros, correspondiendo una calificación de año hidrológico “seco”, un valor superior al ciclo que lo precedió, el cual había sido de 1.690 hectómetros, el segundo menor derrame de la serie histórica del río Colorado (más de 100 años considerando los registros de la estación Pichi Mahuida).

La revisión que se realizó de los antecedentes señala que, durante este prolongado período de escasez hídrica (2010 a la fecha), los indicadores actuales de la cuenca no son alentadores, por el contrario, son preocupantes.

Las condiciones hidrológicas de la cuenca y los pronósticos nivales al día de hoy no son adecuadas para afrontar una campaña de riego equivalente a la del último año, a menos que se produzcan nevadas muy significativas que permitan modificar el escenario que se visualiza al día de hoy.


Preocupación en el norte neuquino


Las condiciones climáticas que se vienen observando preocupa a las comunidades del norte de Neuquén, pese a que el domingo se registraron algunas nevadas. Es que se registran escasas precipitaciones y la sequía es un hecho que despierta las alarmas en los productores. Tal es así que los gobiernos locales acordaron para afrontar el panorama, un plan de contingencia que contemplará entre sus puntos las actividades productivas.

Fernando Frassetto del centro de pronósticos de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) expuso que dado que las mayores precipitaciones en la zona Norte se esperan entre mayo y agosto y aún no han ocurrido, el panorama es preocupante.

“El Norte neuquino tiene el 40% de toda su cuenca –toda la zona que incluye al río Neuquén, su confluencia con el Varvarco, el Agrio- por encima de los 1.500 metros. Significa que la nieve es el elemento fundamental”, explicó.

En la reunión se abordó de qué manera podría abordarse la situación para intentar minimizar el impacto que generará la falta de precipitaciones, consignando para ello los recursos económicos y humanos necesarios para afrontarlos en el corto y largo plazo.


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