Cristina aumenta la presión y escala la crisis del gobierno

“No soy yo la que jaquea, es el resultado electoral”, sostuvo la vice. Le recordó que ella lo eligió: “Honre aquella decisión”, dijo y le exigió que haga cambios. Antes, Alberto Fernández había advertido:“Con presiones no me van a obligar”, y que la gestión la decidía él. Sigue sin modificar el Gabinete.




El Gobierno y todos los sectores del oficialismo quedaron atrapados en una espiral de irracionalidad y es incierta la unidad de la coalición frente a la declarada guerra entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. El clima de extrema tensión que se instaló tras la derrota en las primarias paralizó por completo la gestión del gobierno nacional, en un país que demanda acciones urgentes.


El Presidente y la Vicepresidenta blanquearon el jueves que su relación quedó en un punto de no retorno. Cristina Kirchner lo hizo con una extensa carta pública, con críticas y un ultimátum para echar ministros y cambiar el rumbo económico. Antes, Alberto Fernández rechazó la encerrona de los ministros kirchneristas: “Con presiones no me van a obligar”, dijo.


Todas las acciones en la Casa Rosada quedaron en animación suspendida, incluso los anuncios prometidos para tratar de revertir el revés en las urnas. En el oficialismo reinan el desconcierto, el silencio y la ofensiva de los más extremistas.
El presidente Fernández se mantuvo recluido en la Quinta de Olivos tras el cimbronazo que provocó el miércoles la sorpresiva movida de funcionarios cristinistas, quienes renunciaron para presionar por los cambios exigidos por la Vicepresidenta.


A media mañana, luego de mostrarse con el gobernador de San Juan, Sergio Uñac, el titular del Ejecutivo nacional rompió el silencio sobre la crisis política que puso en jaque a su administración. Lo hizo con una serie de mensajes a través de Twitter.


“No es este el tiempo de plantear disputas que nos desvíen de ese camino”, reclamó. Y advirtió: “He oído a mi pueblo. La altisonancia y la prepotencia no anidan en mi. La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente. Para eso fui elegido. Lo haré llamando siempre al encuentro entre los argentinos”.


Para tratar de calmar los ánimos, pidió desactivar la marcha que convocó el Movimiento Evita para respaldarlo frente a la avanzada kirchnerista. Además, ratificó su compromiso con la unidad del Frente de Todos (FdT).


Sus palabras no bastaron para contener la ebullición. La secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, tuvo que salir a hablar con los periodistas acreditados en Balcarce 50 para aclarar que “oficialmente” no se había aceptado la salida de ningún funcionario.


El silencio de los voceros elevó el dramatismo. Por la Casa Rosada desfilaron algunos ministros que esquivaron las preguntas. Como si fuera poco, por la tarde se conocieron escandalosos mensajes de audio de la diputada Vallejos con insultos a Alberto Fernández.


Cuando todas las miradas apuntaban a las definiciones en Olivos, por donde también pasó el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, el presidente Fernández volvió a manifestarse, con declaraciones al diario Página 12. Fue más directo y terminó de confirmar que la cruzada cristinista no fue para darle poder, sino para forzarlo a acatar lo que se le pidió para tratar de revertir el duro golpe del FdT en las urnas.


“Ella me conoce, sabe que por las buenas me sacan cualquier cosa. Con presiones no me van a obligar”, lanzó el Jefe de Estado, quien reconoció que en la reunión con Cristina Kirchner, el martes a la noche en Olivos, se acordaron cambios en el gabinete, con nombre y apellido, pero hubo diferencias respecto a los tiempos. “El que se apura se equivoca”, dijo Fernández ante la demanda de la Vicepresidenta para actuar ahora, antes de las elecciones del 14 de noviembre.


Poco después, Cristina Kirchner se encargó de declarar la guerra, con una carta pública de 1797 palabras se quejó por la inacción, criticó el rumbo económico, pidió revisar el ya presentado Presupuesto 2022 y lanzó críticas directas contra los laderos de Alberto Fernández .


“Cuando tomé la decisión, y lo hago en la primera persona del singular porque fue realmente así, de proponer a Alberto Fernández como candidato a Presidente de todos los argentinos y las argentinas, lo hice con la convicción de que era lo mejor para mi Patria. Sólo le pido al Presidente que honre aquella decisión… ”, planteó.

Gobernadores apoyan, pero no se suman

Los gobernadores realizaron un pronunciamiento público de apoyo al gobierno, pero demoran en traducir este respaldo en acciones. Ayer, en Olivos, el primer mandatario se reunió con el gobernador de San Juan, Sergio Uñac, y de Tucumán, Juan Manzur.

Según el diario “La Nación” , el Presidente le ofreció al sanjuanino Uñac el ministerio de Interior, que el gobernador declinó. Lo mismo sucedió con el tucumano Manzur, quien no quiere dejar a la provincia en manos de su vice Osvaldo Jaldo, con quien está enfrentado.

Leando Boyer

Buenos Aires


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