Crucial debate entre Bush y Gore

Los candidatos esperan lograr hoy una ventaja.

Por Redacción

Nueva York (Télam, por Alberto Svarman, corresponsal).- Como dos boxeadores buscando la corona, los candidatos presidenciales demócrata, Al Gore, y republicano, George Bush, preparan su estrategia para el golpe clave que permita noquear al rival en el primer asalto, con vistas al debate que sostendrán hoy para las elecciones del 7 de noviembre. El debate, que tendrá lugar en Boston, tiene una importancia especial ya que, dada la igualdad en las encuestas, quien sufra un traspié quedará en mala posición.

Gore cambió bastante, se lo nota menos tenso, más cómodo frente a las cámaras, alguien totalmente diferente a lo que se veía el año pasado cuando muchos caricaturistas lo presentaban como un robot. Ayer, en vísperas del debate, Gore dijo que está listo y confiado en que podrá demostrar las bondades de su programa de gobierno.

Bush, en tanto, aunque expresa bien sus argumentos, no parece establecer una conexión con la audiencia pero en los últimos días practicó intensamente.

Este fin de semana un canal de televisión reprodujo el debate final entre Bush y la entonces gobernadora de Texas, Ann Richards, a la que derrotó en las urnas. Si en el debate de hoy logra presentarse el Bush de aquel entonces, el panorama puede ser diferente o, al menos, mucho más interesante.

El debate seguramente girará sobre temas exclusivamente domésticos y los que más interesan a los votantes son la rebaja de impuestos, qué hacer con el superávit en el presupuesto, la educación, el seguro de salud junto con el costo de las medicinas y, no menos importante, el futuro del Seguro Social (jubilaciones y pensiones).

Ultimamente se sumó también la cuestión del precio del petróleo, sobre todo al aproximarse el invierno en el hemisferio norte, ya que virtualmente se duplicaron los costos del combustible para calefacción.

Resulta difícil anticipar cuál será el índice de audiencia, pero existe la impresión de que veinte millones de personas o más pueden tener la oportunidad de evaluar a los candidatos a los cuales vieron sólo en breves pantallazos de la televisión.

Es evidente que la meta principal de los candidatos es lograr atraer definitivamente a los votos indecisos e independientes, que oscilaron de un campo a otro en las últimas semanas.

Todas las proyecciones indican que estas serán las elecciones más reñidas en cuatro décadas, de modo que el desplazamiento de unos centenares de miles de votos puede ser decisivo.


Exit mobile version