Cuando el derecho a la educación se hace valer en la adultez

Gran parte de la matrícula de una escuela de Roca tiene 70 años. Para muchos es el primer contacto con la lectoescritura, luego de una vida dedicada al trabajo.



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La muestra de fin de año, un resumen de lo aprendido en el ciclo lectivo. (Foto: Andrés Maripe )

Ya cerraron los cuadernos, esta vez están de fiesta. El esfuerzo de cada día del año valió la pena, hoy tienen su recompensa. Familiares, vecinos y compañeros observan sus trabajos de la muestra de fin de ciclo, expuestos en el aula en donde funciona la Escuela Primaria para Adultos del Centro ExAlumnos de Don Bosco.

Ramona, Marta, Diego, Abelina y Luci, son los nombres de algunos de los estudiantes que reciben las visitas. Fueron promovidos de grado o egresaron. Orgullosos muestran sus pinturas, señalan los tejidos y las artesanías que aprendieron a hacer con materiales reciclados, cuentan lo que aprendieron y lo que todavía les resta saber.

La educación es un derecho. Ir a la escuela en la adultez, una oportunidad para hacerlo valer cuando otras circunstancias lo dejaron a un lado.

Avelina Villanueva pisa casi los 70 y cursó primer grado este año. Llego a la escuela después de que las maestras hagan una recorrida por el barrio para captar nuevos inscriptos. Le golpearon la puerta y no dudó en sumarse a la propuesta. “Estaba decaída porque había dejado de trabajar. En el último tiempo había estado cuidando a una abuela y eso se había terminado. Estaba muy sola. Venir acá fue conocer gente y aprender mucho”, expresó la mujer, que dedicó su vida entera al trabajo y celebra que al fin puede estudiar.

Las clases se dictan todos los días de 20 a 22, en las instalaciones de la escuela ubicadas en el corazón de barrio Nuevo: calle Kennedy 2.850. Las docentes aseguran que por ese motivo es que gran parte de la matricula se conforma por habitantes de esa zona.

Rol pedagógico y social

Asisten personas de entre 30 y 70 años -mayoría de 70- que dedicaron su vida al trabajo y que en la adultez pudieron cumplir su sueño de ir a la escuela. La mayoría trabaja en el servicio doméstico y en la construcción.

“Vienen a aprender y sociabilizar. Eso es lo que más valoramos, que luego de su jornada de trabajo tienen ganas de venir a escuchar la clases, trabajar y hacer la tarea”, destacó la maestra Silvia González.

Lucy (48) “vino a probar” y en teoría éste año egresó, pero asegura que el año que viene volverá. “Quiero seguir viniendo para aprender bien matemática”, adelantó la mujer, que además de estudiar trabaja de empleada doméstica y cuida enfermos. Ella, al igual que otros, siempre hizo calculos mentales. Les enseñan técnicas y cómo trasladarlos al papel.

Ramona Antenao (65) tiene el mismo trabajo que Lucy y este año terminó primer grado. “Me gusta mucho leer, disfruto de la escuela”, aseguró la mujer.

“Si bien función de la institución es pedagógica, el rol más importante que cumple es el social. Hay estudiantes que nunca en su vida habían ido a la escuela y otros que sí pero que no habían completado la primaria. En todos los casos, ahora que tienen tiempo vienen a la escuela”, agregó otra de las docentes, Carlina Gómez.

Marta Amacio (73) sostiene su dibujo y aclara que le cuesta leer. “Trabaje toda la vida, desde que me vine de Colán Conhué, en la Línea Sur. Tuve problemas de salud, pero siempre pude salir adelante”. Curso quinto grado este año, y se lamenta haber faltado por estar enferma.

Diego hace changas en el día y de noche va a la escuela. “Lo que más me gusta es la interpretación. También conocer gente nueva, la comunicación con los maestros y saber un montón de cosas que no sabía”.

Avelina y Ramona son compañeras. Las dos hicieron primer grado éste año.
Andrés Maripe

Familiares y estudiantes en la expo. El de sombrero es Diego.
Andrés Maripe

Cuántos son

Feliciano, el egresado de Comicó, recibió el diploma días atrás.
Andrés Maripe

La escuela en 5 puntos

Funciona de 20 a 22, de lunes a viernes.

Además de los contenidos de lengua matemática y ciencias, se trabaja en talleres.

Muchos estudiantes asisten luego de su jornada laboral.

El espacio institucional propicia la contención social de los alumnos.

Contemplan casos de personas con dificultades en la vista y oído.

“Lo que más valoramos, que luego de su jornada de trabajo tienen ganas de venir a escuchar la clases, trabajar y hacer la tarea”.

Silvia González, docente en la escuela primaria, Centro Exalumnos Don Bosco

Egresado a los 79 años, sueña estudiar abogacía

“Él quería ser un ejemplo para los jóvenes, y lo logró”. María José Bertea, es directora del Centro de Educación para Jóvenes y Adultos de Comicó y celebró junto a la comunidad el logro de Feliciano Paz, un hombre de 79 años.

Feliciano nunca abandonó el sueño de superarse y es uno de los estudiantes que recibió un diploma al cierre del ciclo lectivo 2018.

“Quiero seguir estudiando, me gusta abogacía, porque me gusta estudiar las leyes y creo que la capacidad la tengo”, sostuvo el hombre que pasa sus días en la Línea Sur.

Desde la escuela se destacó que como Feliciano, hay otros estudiantes que se acercan para completar su educación en la tercera edad. “Crece el interés por acceder, y eso se refleja en la demanda de bancos”, resaltó la directora, quién indicó que durante el 2018 contaron con 9 estudiantes y para el año que viene estiman que serán al menos 13.

“En la zona hay mucho analfabetismo. El tener wifi en la escuela por ejemplo, incentivó a que aprendan a escribir para mandar mensajes a sus familiares, por ejemplo. Las nuevas tecnologías son una nueva oportunidad y desde la escuela tratamos de dar posibilidades para poder expandirse”.

“Quiero seguir estudiando, me gustala carrera de Abogacía, porque me gusta estudiar las leyes y creo que la capacidad la tengo”

Feliciano Paz (79), egresado de la escuela secundaria en Comicó.

Datos

42
alumnos conforman la matrícula de la Escuela de Adultos.
“Lo que más valoramos, que luego de su jornada de trabajo tienen ganas de venir a escuchar la clases, trabajar y hacer la tarea”.
“Quiero seguir estudiando, me gustala carrera de Abogacía, porque me gusta estudiar las leyes y creo que la capacidad la tengo”

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Cuando el derecho a la educación se hace valer en la adultez