Cuidados Paliativos, la modalidad terapéutica que aún despierta tabúes

El segundo sábado de octubre se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos. El trabajo para combatir el dolor crónico y el acompañamiento a paciente y a familiares.





La sala de Cuidados Paliativos funciona en el hospital de Bariloche desde 2013. Foto: gentileza

La sala de Cuidados Paliativos funciona en el hospital de Bariloche desde 2013. Foto: gentileza

El segundo sábado de octubre se celebra el Día Mundial de los cuidados paliativos, una modalidad terapéutica que busca ayudar y mejorar la situación de los pacientes con enfermedades amenazantes, de cronicidad avanzada o neurodegenerativas. 

La gente debe entender que no está bien tener dolor o sufrir una quimio”, sintetizan los profesionales del equipo de Cuidados Paliativos del hospital Ramón Carrillo que funciona desde el 2013.  

Hoy, se trabaja fuertemente para erradicar un tabú: pacientes –e incluso algunos médicos- asocian cuidados paliativos con el final de la vida. Por eso, muchas veces, las derivaciones son tardías.  

“Una de las barreras para que la gente acceda a Cuidados es la derivación. O el sistema no sabe o hay una idea errónea o algún prejuicio. ´Todavía no vayas a paliativos´, solemos escuchar. Solo es una forma de acompañar las necesidades en cualquier momento de la enfermedad”, explicó el médico paliativista Alejandro Nespral. 

Otra médica, Andrea Conte, agregó: “Se trata de abordar una enfermedad amenazante desde el inicio para que el paciente tenga una buena calidad de vida. Apostamos a la vida, a que el paciente viva a pleno y en todas las dimensiones (emocional y espiritual, aparte de lo físico). El síntoma también está”. 

El equipo de Cuidados Paliativos está conformado por seis profesionales, entre médicos, psicólogos y enfermeros. Apoyan a los médicos al dar un diagnóstico y acompañan al paciente y su familia en la enfermedad y, hasta en el duelo.  

Este servicio se brinda en el hospital pero desde hace un año, también se realiza “a domicilio”.  

Dos años atrás, el hospital Ramón Carrillo de Bariloche conformó una “unidad del dolor”. “A veces, la gente asocia paliativos solo con el tratamiento del dolor oncológico. Pero abordamos cualquier tratamiento de dolor crónico y agudo”, detalló Conte, a cargo de la Unidad de Dolor Crónico del equipo de Cuidados Paliativos.  

Admitió que “es un placer cuando la gente lleva 7, tal vez 8 años de dolor crónico y en 72 horas te dicen: ‘Pude dormir, doctor, no lo puedo creer´. Muchas veces han girado por varios profesionales que no han dado en la tecla. La consulta demora 45 minutos, una hora porque consiste en revisar y escuchar”. 

Conte consideró que “hay muchas falencias en el aprendizaje de nuestra carrera ya que la muerte no está considerada. ¿Por qué si hacemos algo tan especial del nacimiento, no consideramos la muerte como algo especial y ayudamos a que la gente que llegue a ese momento sin deudas espirituales y emocionales?”.  

La psicóloga del equipo, Guadalupe Colombo Paz, resaltó “el impacto que tiene en una persona y en su familia recibir la noticia de una enfermedad grave. Eso implica, a veces, la necesidad de acompañamiento para reordenarse, entender qué es lo que duele, qué podemos aprender y cómo podemos ayudar al control de los síntomas y de la situación orgánica”.  

Los paliativistas reconocen que se genera un vínculo muy estrecho con el paciente y también con sus familiares. “Se produce una intimidad. Se abren ante vos, desnudan sus sentimientos más profundos, sus miedos”, señaló Conte.


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