Adriana Varela en Neuquén: la muchacha rockera del Docke que abrazó el tango y le puso su voz
La cantante se presenta este domingo con su show junto al pianista Marcelo Macri. En una amena entrevista con Diario RÍO NEGRO habló del espectáculo que ofrecerá este fin de semana, de su disco de rock nacional y contó la increíble sobre cómo fue que se hizo tanguera siendo una cantante de rock.
El astrólogo la miró a los ojos y le dijo: “Vos tenés que cantar”. Frente a él estaba, ansiosa y expectante, pero también bastante escéptica, Adriana Beatriz Lichinchi de Varela, fonoaudióloga nacida en Dock Sud y hasta ese momento esposa de Héctor Hugo Varela, un tenista profesional.
Adriana, que esperaba que le dijera que se estaba por separar o algo así porque efectivamente se estaba separando, le respondió que sí, que ella ya cantaba. “No, no, no”, enfatizó el astrólogo como desestimando eso de que ya cantaba. “Vos tenés que cantar porque vos no sabés lo que va a pasar cuando empieces a cantar”.
Incrédula, Adriana, que solía cantar de entre casa y alternaba con boliches y lugares pequeños canciones del rock nacional, le preguntó al astrólogo qué se suponía que tenía que cantar para que (le) pasara eso iba pasar cuando lo hiciera. “No importa qué cantes, vas a conquistar al público joven, fundamentalmente”, le dijo el astrólogo. Y no (le) dijo nada más.
No hacía falta porque lo que no sabía Adriana era que esa respuesta estaba en otro lugar y no sería el astrólogo, sino una celebridad quien se lo diría: Roberto Polaco Goyeneche. Y que la respuesta era tango.
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Este domingo, Adriana Varela regresa a Neuquén para presentar su espectáculo de tangos, que combinará con una selección de canciones del rock nacional incluidas en Avellaneda, su disco de 2017; y de la música popular hispanoamericana, por caso, Jaime Roos y Joaquín Sabina.
Acompañada por su pianista y arreglador Marcelo Macri, este formato propone un encuentro íntimo, pero además genera un contrapunto de instrumentos, voz y piano, tanto como un sólido sostén del particular fraseo de Varela. “Despacito, poco a poco, para que se entienda la letra”, como dice Cacho Castaña, ríe Varela durante su extenso y ameno diálogo con Diario RÍO NEGRO.
El show de La Gata Varela, tal como se llama el tango en cuestión, será este domingo, a las 21, en Mood Live (Ministro González 40,Neuquén). Las entradas se consiguen por sistema a través de protickets.com.ar y en la boletería de la sala.
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– Adriana, ¿qué espectáculo vas a traer a Neuquén este fin de semana? -Bueno, voy a llevar una serie de cumbias… estalla en una carcajada. Así comenzó la charla con La Gata.
“Voy a llevar tangos, por supuesto. Pero viste que yo lo misturo con Sabina, con Jaime Roos, con Fito. Yo soy rockera, viví toda la época del rock de los 70 y los 80, entonces también homenajeo a mis contemporáneos. Y a la gente le gusta muchísimo. Pero bueno, básicamente tango”.
Adriana se apoya en sus últimos dos trabajos editados, el mencionado Avellaneda, un disco en el que sorprende por su original interpretación de canciones del rock nacional, muy bien arreglados por su hijo Rafael. Muy recomendable la versión de “Todo un palo”, de los Redondos; y Vida Mía (2022), un disco de tangos entre los que se destacan “Mimí Pinsón”, “Tinta roja”, “Milonga lunfarda” y “Barrio pobre”.

“El último disco de tangos que grabé es Vida Mía, en el que incluí un montón de tangos que no los había cantado antes. Antes, había grabado un disco de rock que dirigió mi hijo, donde participa Fito, Ricardo Mollo y Pedrito Aznar, unos músicos de la hostia, como dicen los españoles. Y lo que elegí, no son todos hits. Hay temas que no son tan conocidos. Por ejemplo, de Fito Páez grabé ‘La despedida’, que es un temazo.. Y el disco se llama Avellaneda, porque yo todo el rock lo escuché en Avellaneda, cuando era más joven”.
No debería sorprender un disco de Adriana Varela con canciones de rock, pero así como empezó hasta que descubrió el tango y le voló la cabeza. Suele suceder al revés, suele ser el rock el que vuela cabezas. Pero a Adriana, nacida en el Docke, lo que le voló la cabeza fue el tango. Y el Polaco Goyeneche.
A mediados de los ‘80, cantaba en boliches varios. Pero fue en 1986, que Adriana Varela comenzó a cantar de manera profesional de la mano de Juan Alberto Badía, quien la invitó a cantar con la orquesta de Oscar Cardoso Ocampo en Badía & Cía. Allí, cantó “Tanguito de Almendra”, de Alejandro del Prado y llamó la atención de muchos.
Yo no ensayo, ensayan mis músicos porque yo prefiero conservar esa impro del jazz. Me resulta más vertiginoso, pero también más sorprendente. Y no me aburro».
Badía fue la prehistoria porque la historia de Adriana Varela comienza una noche en la que invitada por el bandoneonista Néstor Marconi, cantó unos temas en el Café Homero Manzi. Entre el público estaba Goyeneche, quien, al final, del espectáculo se le acercó para ofrecerle trabajar con él.
Veinte días antes de aquella noche, Adriana había descubierto al Polaco en “Sur”, la película de Pino Solanas. “Me había alquilado la película porque no la había podido ver en su momento que la estrenaron en cines. Y cuando yo lo veo en Sur, yo digo, esto es rock and roll. Como que el tipo no era el cantor de tango, no sé, común. Y le entendí todo y me agarró como una cosa muy fuerte de identidad. Bueno, se dio que la sincronicidad me llevó a que él me escuchara y me dijera que quería que laburara con él. La verdad, te digo, fue un flash, porque todo esto a mí me pasó sin que yo lo buscara”.
P: ¿Imaginabas qué podría haber sido de vos si no sucedía eso?
R: No, no, no, yo cantaba en mi casa, yo me casé, bueno, me recibí en la facultad, me casé con un jugador de tenis, viajé por todo el mundo, Roland Garros… estuve 10 años con él, tengo dos hijos de él, y después de eso empieza una cosa que me empieza a como a picar en el pecho con la música, empecé a hacer vueltitos cantando música urbana rockera, y también cantando mucho cubana, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés. Después pasa todo lo que pasa, Badía, el Polaco Goyeneche, una cosa realmente que parece mística, no hablo de religión, hablo de esta cosa que es rarísima,
P: Hoy podrías ser una profesional de fonoaudiología.
R: Yo trabajaba con pacientes neurológicos, eran bravos, y después bueno, estudié psicoanálisis y lingüística, estaba copada, pero después bueno, terminé cantando tango
Yo llegué ahí y lo más importante que me pasó a mí, más allá de mi profesión o de mi carrera, es que estaban todos, o sea, vivían todos, Salgán, de Lío, el Polaco, Atilio Stampone, todos me cobijaron, yo era muy joven todos me defendían. Yo estuve con los mejores, te lo digo y me da escalofríos. Yo me sentaba con ellos y lo que yo quería era que hablaran ellos, porque ellos tenían el Buenos Aires de verdad, ese Buenos Aires que no vivimos, ni vos ni yo, y además tenían un humor impresionante porque ellos eran de la época del surrealismo. Entonces los chistes de ellos eran absolutamente de alto nivel, ¿viste? Y yo me moría, me moría con ellos, me moría. Yo creo que es mágico lo que me pasó a mí.
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“Te voy a contar una cosa sorprendente. Cuando yo me estaba separando, una amiga mía me dijo vos tenés que ir a hacerte la carta astral. Bueno, dije yo, yo vengo de la facultad por lo tanto no tenía idea de todo esto, ¿me entendés? Pero fui, el mejor astrólogo de Argentina que vive en Bariloche, Fernando Suárez. Cuando yo me senté, digo, bueno, ahora me va a decir que no me separo, que me separo… me mira y me dice vos tenés que cantar. Y yo le digo, sí, sí, yo canto. No, no, no, vos tenés que cantar porque vos no sabés lo que va a pasar cuando empieces a cantar.
”Y yo le dije, pero ¿qué canto? No importa qué cantes, vas a conquistar al público joven, fundamentalmente. Bueno, pues yo le hice caso, y sucedió lo que sucedió. Fernando fue el que le dijo a Norma Aleandro, cuando Norma estaba en la lona en Madrid, fugada, le dijo por teléfono desde acá vos vas a ganar un Oscar. Y Norma le dijo, vos estás loco. Bueno, un tipo increíble. Entonces yo, digo, estoy cantando por la astrología, algo que, bueno, que yo no tenía nada que ver.
”Ah, y me dijo esto, mirá lo que me dijo, me dijo, no te asustes, pero van a aparecer personitas importantes… No te asustes, ¿entendés? Van a aparecer personitas muy importantes, que vos conoces, pero que no las conoces, pero que escuchaste, y no te asustes porque te van a convocar y te van a valorar y te van a hacer viajar. Bueno, pues así fue”.
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