Lenny Kravitz lleva al estudio todas sus influencias: 35 años de Mama Said

El 2 de abril de 1991, Lenny Kravitz editó Mama Said, su segundo disco. Sobresalen las colaboraciones de Slash y de un adolescente Sean Ono Lennon.

Por Juan Mocciaro

A Slash le había gustado mucho el primer disco de Lenny Kravitz. El guitarrista de Guns N’Roses había dicho dicho que Let Love Rule (1991) era su disco favorito para hacer el amor con su novia. Lenny Kravitz se sintió halagado y lo invitó a colaborar en la música de su segundo disco. Slash dijo sí por qué no y fue. Y cuando fue y se encontraron en el estudio, ambos se dieron cuenta de algo: habían ido juntos al colegio.


Neoyorquino del 64, Lenny Kravitz pasó su adolescencia en Los Ángeles, donde profundizó su vocación musical cantando en un coro y aprendiendo a tocar el piano y el bajo porque batería y guitarra ya sabía. En la Costa Oeste también descubrió, de primera mano, el mejor rock de todos los tiempos, el de Los Rolling Stones, Black Sabbath, Led Zeppelin, Aerosmith, The Who, Kiss.


Todos ellos se incorporaron a un background que ya habitaban los sonidos Motown y Stax, James Brown, Aretha Franklin, Al Green, Stevie Wonder, Curtis Mayfield, Gladys Knight, The Isley Brothers.


Londinense del 65, Saul Hudson, a.k.a. Slash, se mudó a Los Ángeles junto a su madre a los cuatro años. Fue al colegio con Kravitz, que era casi un año más grande, pero no lo supieron hasta ese día que se encontraron en el estudio de grabación. Para entonces, Slash ya era el célebre guitarrista de (la no menos célebre) Guns N’Roses y Kravitz, un prometedor músico que la había clavado al ángulo con su primer disco.


Slash participó en dos canciones de lo que iba a ser Mama Said y en ambas usó su legendaria Gibson Les Paul Standard del 59. Si tomamos el orden en que aparecen en el disco, la primera participación de Slash es el solo de “Fields Of Joy”, la canción que abre el disco.


La segunda fue “Always on the Run” y fue tan determinante su participación que aparece en los crédito de una de las canciones más reconocidas y reconocibles de Lenny Kravitz.


La cosa parece fue así: entre toma y toma de “Field of Joy”, Slash garabateaba un riff en el que venía trabajando pero que no le terminaba de convencer para incluirlo en alguna de las composiciones de los Guns. En cambio, le llamó la atención a Kravitz, que decidió incluirlo en “Always on the Run”. Slash lo reformuló, le dio un toque funky y elevó la canción a la categoría de hit.


Para Lenny Kravitz era todo un desafío volver al estudio después de un primer disco tan exitoso como había sido Let Love Rule. Sin embargo, Mama Said fue todo lo bueno que podía esperarse de una promesa del rock como lo era por entonces. Lo que hizo Kravitz en 1991 fue abrir el espectro de aquel sonido de 1989, a riesgo de no ser tan solido en el audio final. Para Mama Said, Lenny abrió sus raíces negras a recursos más sofisticados como, por caso, los sintes y los vientos.


Las dos canciones siguientes son la lennoniana “Stand By My Woman” y “It Ain’t Over Til It’s Over”, otro hit perdurable en el tiempo con su característico sonido soul de Filadelfia, sobre todo por sus arreglos de cuerda, una línea de bajo palpitante y la sofisticada voz aguda de Kravitz.


“Flowers For Zoe” es una balada dedicada a su pequeña hija de por entonces dos años; “More Than Anything in This World”, una balada en la que la voz se desliza sobre una superficie de teclados; “When The Morning Turns To Light”, una joya que combina jazz y soul de aquel sucio y violento Nueva York de mediados de los 70.


El tracklist sigue con “The Difference is Why”, y su tratamiento expansivo y psicodélico de la guitarra al modo Hendrix; “Stop Draggin’ Around”; la psicodélica versión reprise de “Fields of Joy” le abre el camino a “All I Ever Wanted”, composición que comparte con Sean Ono Lennon al piano. Pongamos en contexto esta colaboración: el hijo de John y Yoko tenía entonces 15 años. “When The Morning Turnd To Night”, encuentra a Kravitz en modo Otis Redding. El disco cierra con “What the Fuck Are We Saying” y la breve pieza acústica “Butterfly”.


Con Mama Said, editado el 2 de abril de 1991, Lenny Kravitz superaba la siempre difícil prueba del disco que le sigue a un debut sorprendente. Pero Mama Said hizo algo más: dejó el campo listo para lo que vendría dos años después: Are You Gonna Go My Way.


A Slash le había gustado mucho el primer disco de Lenny Kravitz. El guitarrista de Guns N’Roses había dicho dicho que Let Love Rule (1991) era su disco favorito para hacer el amor con su novia. Lenny Kravitz se sintió halagado y lo invitó a colaborar en la música de su segundo disco. Slash dijo sí por qué no y fue. Y cuando fue y se encontraron en el estudio, ambos se dieron cuenta de algo: habían ido juntos al colegio.

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