“Madama Butterfly”, la imponente ópera de Puccini, llega a Neuquén: los detalles de una producción histórica

La célebre ópera de Giacomo Puccini tendrá una puesta producida íntegramente en la región, con la Sinfónica de Neuquén, solistas consagrados de la lírica argentina y un coro local. Las funciones serán el viernes y sábado próximos en el Cine Teatro Español.

Desde la fosa, el Maestro Andrés Tolcachir dirige el ensayo de la Orquesta Sinfónica de Neuquén. (Foto: gentileza Fundación BPN)

La ópera regresa a la ciudad de Neuquén con la puesta en escena en tres actos de “Madama Butterfly”, de Giacomo Puccini, a cargo de la Orquesta Sinfónica de Neuquén dirigida por el Maestro Andrés Tolcachir y la participación de cerca de cien artistas, entre músicos, cantantes y coristas. El espectáculo es producido íntegramente en la región por Fundación BPN con el apoyo del Gobierno de la Provincia de Neuquén.


Con una puesta de gran nivel artístico con solistas y músicos consagrados de la lírica argentina, la dirección musical del Maestro Andrés Tolcachir, dirección de escena de Boris y vestuario de Stella Maris Müller. La escenografía se construyó en Neuquén, y está a cargo de la arquitecta Patricia Inés Gómez.


Integran el elenco Virginia Lía Molina que interpretará a Cio Cio San, Enrique Folger a Pinkerton, Luis Gaeta es Sharpless, Cesar Barrera toma el papel de Goro, Ana Belanko como Suzuki y Roberto Castillo en los roles de Bonzo y Yamadori.

El Maestro Andrés Tolcachir y Boris, director de escena, dialogan durante el ensayo de «Madama Butterfly». (Foto: gentileza Fundación BPN)


Las funciones serán el viernes y sábado próximos a las 20. Las entradas están en venta en la boletería del teatro, de lunes a viernes de 8:30 a 21. Precios de las entradas: Fila 1 a 7: $55.000. Fila 8 a 17: $50.000. Fila 18 a 29: $45.000. Se aceptan todos los medios de pago.

La historia de «Madama Butterfly»

Estrenada en 1904, Madama Butterfly es una de las obras más emblemáticas del repertorio lírico universal. Ambientada en Japón, relata la historia de Cio Cio San, una joven geisha que se enamora del teniente estadounidense Pinkerton y espera durante años su regreso. Amor, ilusión y tragedia atraviesan una de las partituras más conmovedoras de Giacomo Puccini.


Con una música de enorme sensibilidad y belleza, la obra aborda temas como el amor, la fidelidad, el choque cultural y la esperanza. A través de una intensa construcción dramática y algunas de las arias más reconocidas de la ópera, “Madama Butterfly” se convirtió en uno de los títulos más representados en los teatros del mundo.

Marlene Velásquez Herwitt, presidenta Fundación BPN; Boris Laures, director escena; Andrés Tolcachir y la orquesta en el foso; y sobre el escenario los solistas y el coro. (Foto: gentileza Fundación BPN)


“Madama Butterfly es una de las grandes obras que ha escrito la humanidad. Por eso, para nosotros es el mayor desafío que hemos encarado hasta el momento y la producción más ambiciosa que hemos realizado”, dice Andrés Tolcachir.


“Por eso se trata de una gran producción en la cual tenemos una combinación de cantantes, la mitad de ellos, los protagónicos, son cantantes de muchísima experiencia en el Teatro Colón y en toda Latinoamérica, grandes voces, y cantantes de nuestra región que completan el elenco de solistas. Por otro lado, tenemos un coro que se suma a la producción, un coro de voces profesionales y por supuesto la Orquesta Sinfónica de Neuquén”.


El prestigioso director musical destaca el hecho de que se trate de una producción enteramente local, no solo en lo que respecta a lo artístico, sino en todos los aspectos ligados a la realización de un espectáculo de esta envergadura. “La clave es, para mí, que se trata de una producción que armamos desde acá, con combinación de elementos locales, con combinación de artistas que convocamos de otros lados, pero toda la conjunción y selección de quienes participan y el armado lo hacemos desde acá. Es una producción propia y no es poca cosa”.


Para Tolcachir, el Alto Valle, pero sobre todo la ciudad de Neuquén se ha convertido en una plaza operística. De hecho, “Madama Butterfly” será la quinta ópera que se presentará en Neuquén en menos de diez años. “Tenemos la Escuela Superior de Música de Neuquén, por ejemplo, que tiene la carrera de canto, entonces tenemos estudiantes, tenemos docentes, tenemos egresados y lo que hacemos es precisamente convocarlos individualmente y conformar este elenco seleccionado por nosotros para esta producción, junto con solistas de otros lados para terminar de dar forma a un elenco de protagonistas de altísimo nivel”.

Desde la fosa, el Maestro Andrés Tolcachir dirige el ensayo de la Orquesta Sinfónica de Neuquén. (Foto: gentileza Fundación BPN)


Pero la plaza operística en la que se está convirtiendo Neuquén no es solo por la formación de artistas, sino también por todo lo que sucede alrededor y que confluyen en la puesta en escena. “La escenografía se está haciendo acá, el vestuario sí bien lo trae nuestra diseñadora, las adaptaciones finales se realizan acá, los músicos son de acá, pero después hay un montón de especialidades que tiene la ópera, que es el arte de las artes, la suma de las artes, porque tenemos música, tenemos teatro, tenemos luces, escenografía, vestuario. Tenemos el sobretitulado, una cantidad de especialidades que también vamos desarrollando para que se hagan localmente. Entonces ya es un polo operístico que se va profundizando año a año”.

«Madama Butterfly»: por qué es un gran desafío

“Madama Butterfly es el mayor y más ambicioso desafío, decía Tolcachir. ¿Por qué? “Por la escenografía, por los vestuarios, por la exigencia de la obra. Porque tiene una gran exigencia orquestal, es una ópera muy sinfónica y que exige a la orquesta hasta sus máximas posibilidades. Es un gran desafío para la orquesta y a partir de eso vamos sumando todas las especialidades de los solistas a cada uno de los elementos que conforman esta puesta en escena”.

P: ¿La tenías en carpeta y esperaste un poco de trayecto, entrenamiento operístico para darla ahora?
R:
Siempre, en todo el repertorio, tanto sinfónico como operístico, hay que ir imaginando qué es lo siguiente, cuál es el paso siguiente. Por eso digo, cada una de las cosas que hacemos, tanto en el repertorio sinfónico como en el repertorio operístico, es la continuidad y la profundización del trabajo que llevamos haciendo desde hace tiempo.
Entonces, de esta ópera, sí, llegar al momento de poderla realizar con la calidad de excelencia que nosotros aspiramos. Personalmente, yo ahí encontré una anotación en mi partitura que empecé a estudiar en 2001. Estuve 25 años estudiando esta partitura para dirigirla.

Voces consagradas. Luis Gaeta y Enrique Folger en el ensayo de «Madama Butterfly». (Foto: gentileza Fundación BPN)

P: ¿Dónde está la dificultad en la puesta?
R:
Bueno, primero porque tenés cerca de cien artistas involucrados, todo en vivo y sin ninguna clase de amplificación. No existe ninguna inteligencia artificial, ni nada que no sea oírnos, mirarnos, comunicarnos y hacer algo único en ese momento.
Luego tenemos la ampliación del escenario en el sentido de que a veces se canta fuera del escenario, se canta en el escenario, se canta bailando, se canta caminando, se canta actuando. La ópera es teatro con música, tenemos todas las dificultades que tiene una obra de teatro, más el hecho de que se está cantando en tiempo real, acompañado por una orquesta de 50 músicos y un coro de veinte voces. Todo eso sucede al mismo tiempo, así que es una gran complejidad.


Y lo otro es que Puccini escribía lo que se llama el verismo, entonces las escenas son en tiempo real y muy realistas. Muchas veces los personajes están conversando con los tiempos reales de una charla, pero absolutamente pautados por la música y por la actuación y por una cantidad de detalles que hacen que sea complejo y bellísimo.

El coro de la puesta neuquina de «Madama Butterfly» está conformado por cantantes de la región. (Foto: gentileza Fundación BPN)

P: ¿Qué características tiene la puesta en escena?
R: La historia sucede en Japón, en el puerto de Nagasaki, arriba una colina, así que vamos a tener una casa japonesa, un puente, el vestuario que es de principios del 1900, donde está lo occidental y lo oriental combinado con la puesta de luces correspondiente, los solistas, el coro, cada uno con su respectivo vestuario, los 55 músicos involucrados en la orquesta, e insisto, ninguna clase de amplificación, entonces todo el tiempo hay que jugar con la manera en que se toca y se canta para que se escuche todo, eso hace que sea una puesta de cualquier lugar del mundo con muchísima tradición operística que es la que estamos tratando de empezar a transitar.

P: ¿Qué características tiene esta ópera en términos históricos, dentro de las óperas?
R: Es el verismo, el verismo es la búsqueda de la música vera, como decían los italianos, de la cotidianidad si se quiere, no son dioses. Veníamos de Wagner y “El Holandés Errante”, que eran todas las mitologías nórdicas con sus profundas reflexiones filosóficas puestas en las óperas; aquí son personajes de carne y hueso, viviendo situaciones cotidianas, entonces en términos de ese movimiento, de los cuales Puccini fue uno de los principales compositores, es esa búsqueda.


La ópera son dos horas y media de música son dos horas y media más de los intervalos, así que van a ser tres horas y media, pero son tres horas y media de un disfrute inconmensurable, es como mirar un partido largo de Roland Garros (risas).


Es una excelente ópera como primer acercamiento. Hay otras óperas que por ahí pueden ser más crípticas o difíciles para un primer acercamiento. Esta es una ópera llena de melodías bellísimas todo el tiempo, y una historia en la cual nosotros nos podemos identificar inmediatamente, y en la cual no es posible irse sin llorar. Está en italiano, que es su idioma original, pero con el sobretitulado, que a diferencia del subtitulado que tenemos en la televisión, que va abajo, acá va arriba de la escena.


Así que es una oportunidad muy bella, que celebramos poderla presentar acá y que nadie tenga que viajar a otro lado necesariamente, para poder disfrutar del escenario lírico y poder hacerlo aquí. Es uno de los grandes, grandes, grandes títulos. Yo esperé toda una vida para dirigirla.


«Madama Butterfly» ópera en tres actos

Día de ensayo de «Madama Butterfly», la ópera de Puccini, en el Cine Teatro Español de Neuquén. (Foto: Gentileza Fundación BPN)

Fundación BPN presenta Madama Butterfly, una de las óperas más reconocidas de Giacomo Puccini, junto a la Orquesta Sinfónica del Neuquén. 
 
Una producción propia con una puesta de gran nivel artístico con solistas y músicos consagrados de la lírica argentina, dirección musical del Mtro. Andrés Tolcachir, dirección de escena de Boris y vestuario de Stella Maris Müller. 
 
La escenografía se construyó en Neuquén, y está a cargo de la arquitecta Patricia Inés Gómez. 
 

Elenco  

Virginia Lia Molina (Cio Cio San), Enrique Folger (Pinkerton), Luis Gaeta (Sharpless), Cesar Barrera (Goro), Ana Belanko (Suzuki) y Roberto Castillo (en los roles de Bonzo y Yamadori). 

Coro 

Adriana Del Valle Yepez de Morales (pariente de Cio Cio San) Sabrina Aquino (pariente de Cio Cio San) Yanina Cifuentes (pariente de Cio Cio San) Soledad Gaona (pariente de Cio Cio San) Elsa Rosa Schmid (pariente de Cio Cio San) Valeria Inés Camacho Rivas (tía- Kate Pinkerton) Marina Andrea Blanco (pariente de Cio Cio San) Maximiliano Gallo (oficial del registro) Rodrigo Marcel Dworesky (tío Yakusidé) Tamara Geraldine Ludman (madre de Cio Cio San) Víctor Amado del Santander Diconca Marcilla (sirviente) Manuela Saralegui (pariente de Cio Cio San) Agustín Muñoz (sirviente) Israel Alberto Matamala (comisario) 

Funciones: viernes 5 y sábado 6, a las 20.

 
Cantada en italiano con sobretitulado en castellano. 
Transmite RTN por YouTube. 
 
Entradas en venta solamente en boletería, de lunes a viernes de 8:30 a 21 horas. 
 
Precios: 
Fila 1 a 7: $55.000.- 
Fila 8 a 17: $50.000.- 
Fila 18 a 29: $45.000.- 
Todos los medios de pago. 


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