Murió Totó la Momposina, la voz que llevó el folclore colombiano al mundo
Uno de los momentos más emblemáticos de su carrera ocurrió en 1982, cuando participó de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en Estocolmo. Años después recordó aquella experiencia como “un sueño cumplido” y como el reconocimiento definitivo de la cultura caribeña colombiana ante el mundo.
La música latinoamericana está de luto. A los 85 años murió Sonia Bazanta Vides, conocida mundialmente como Totó la Momposina, una de las máximas referentes del folclore colombiano y símbolo de la cultura del Caribe. La artista falleció tras sufrir un infarto al miocardio, en medio de una enfermedad degenerativa que atravesaba en sus últimos años de vida.
Totó la Momposina: así fue la vida y obra de la artista que inmortalizó su nombre con ‘El pescador’ y ‘La candela viva’
Nacida en Talaigua Nuevo, en el departamento de Bolíar, Totó construyó una carrera marcada por la defensa y difusión de las raíces musicales de Colombia. Proveniente de una familia atravesada por la música y las tradiciones populares, absorbió desde niña los conocimientos transmitidos por generaciones de cantadores, tamboreros y bailarines.
La violencia bipartidista de los años cincuenta obligó a su familia a trasladarse a Bogotá. Allí, junto a su madre Libia Bazanta, abrió camino en la televisión colombiana con el programa Acuarelas Costeñas, llevando por primera vez los ritmos y danzas del Caribe a las pantallas nacionales.
Desde muy joven comenzó a construir una identidad artística propia y años más tarde viajó a París para estudiar Historia de la Música e investigar en profundidad las expresiones culturales de su región. Esa combinación entre estudio, tradición y trabajo de campo la convirtió en una de las principales embajadoras culturales de Colombia en el mundo.
Durante más de cinco décadas, Totó la Momposina se dedicó a rescatar y reivindicar los sonidos ancestrales del Caribe colombiano. En su obra fusionó ritmos como la cumbia, el bullerengue y el porro, resaltando las raíces indígenas y africanas presentes en la identidad musical del país. Canciones como La Candela Viva y El Pescador se transformaron en himnos populares y la consolidaron como una figura central del folclore latinoamericano.

Uno de los momentos más emblemáticos de su carrera ocurrió en 1982, cuando participó de la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez en Estocolmo. Años después recordó aquella experiencia como “un sueño cumplido” y como el reconocimiento definitivo de la cultura caribeña colombiana ante el mundo.
La artista también tuvo una fuerte presencia en festivales internacionales como WOMAD, impulsado por Peter Gabriel, donde acercó los sonidos tradicionales de Colombia a públicos de distintos continentes e inspiró a nuevas generaciones de músicos a reconectarse con sus raíces.
En 2024, la salud de Totó había generado preocupación pública luego de que su familia confirmara que padecía afasia, un trastorno neurológico que afecta la capacidad de comunicación. Desde hacía un tiempo residía en México, donde atravesó sus últimos años acompañada por sus seres queridos.
La muerte de Totó la Momposina representa una pérdida enorme para la música y la cultura latinoamericana. Su legado permanece vivo en cada tambor, en cada canto y en cada expresión popular que reivindica la memoria, la identidad y las tradiciones de los pueblos del Caribe colombiano.
La música latinoamericana está de luto. A los 85 años murió Sonia Bazanta Vides, conocida mundialmente como Totó la Momposina, una de las máximas referentes del folclore colombiano y símbolo de la cultura del Caribe. La artista falleció tras sufrir un infarto al miocardio, en medio de una enfermedad degenerativa que atravesaba en sus últimos años de vida.
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